El Giro

El periódico universitario El Giro es un proyecto institucional que hace parte de la materia Sala de Periodismo de la Universidad Autónoma de Occidente, donde los estudiantes son los encargados de investigar y redactar los informes que se incluyen en cada edición. El proyecto está dirigido por Gerardo Quintero, Jefe de Cierre del diario El País. El Giro es un espacio que pretende plantear una mirada periodística distinta respecto a diversos temas sociales, promoviendo entre la comunidad universitaria caleña la reflexión frente a decisiones que afectan su vida cotidiana.

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Un viaje al mundo trans en Cali Reviewed by Momizat on . Activistas denuncian que en la capital del Valle existe desinformación y rechazo hacia la mujer ‘trans’. Denuncian persecución policial, homofobia y falta de ga Activistas denuncian que en la capital del Valle existe desinformación y rechazo hacia la mujer ‘trans’. Denuncian persecución policial, homofobia y falta de ga Rating: 0
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Un viaje al mundo trans en Cali

Activistas denuncian que en la capital del Valle existe desinformación y rechazo hacia la mujer ‘trans’. Denuncian persecución policial, homofobia y falta de garantías. Testimonios de una vida dura.

La falta de garantías y violación de los derechos humanos de las mujeres trans en la ciudad han generado como única alternati­va de sobrevivencia la prostitu­ción, haciéndolas vulnerables a discriminación y abusos.

“La vida de uno no es fácil, o por lo menos la mía no, comenzó con una cantidad de vulneracio­nes por parte de mi mamá, papá y hermanos. Para ellos no fue normal entender que su ‘varon­cito’, desde los cinco o seis años, empezaba a sentir que le gustaba lo fe­menino, mamá dejaba las chan­clas o las sandalias y yo corría a ponérmelas, me amarraba la toalla a la cabeza, me maquillaba, no me gustaba el fút­bol y mucho me­nos disfrutaba la compañía de otros niños. Pero mamá seguía insistiendo tercamente: ‘eso no se hace Rodrigo, de azul te debes de vestir, con niños debes de jugar y con niñas te tienes que acostar’”.

Entre espejos colgados de lado a lado, dentro de una peluquería situada en el barrio Alfonso Ló­pez, al oriente de Cali, Natalia afirma que empezó a autodeno­minarse gay por su atracción hacia los hombres, pero que en realidad era poco o nada lo que a sus 10 años sabía de ser una mujer ‘trans’.

trans4Sentada en una silla desgas­tada por el uso, con su vestido corto a rayas, sus piernas del­gadas, largas y cicatrizadas por puñaladas, Natalia, de 34 años, alta, de tez morena y ojos oscu­ros, creció pensando que el gusto desesperado por lo femenino era algo de “maricas”. Gran parte de su niñez optó por comportarse como un niño, acostumbrándose a vivir con ese peso, solo y úni­camente para que sus primos y hermanos no insistieran en esa idea masculina que tanto le ator­mentaba. Durante sus primeros años de estudio recibió miles de insultos por parte de sus com­pañeros. “Estaba en segundo grado cuando me adelantaron a quinto, entonces empecé a ser un niño pilo, o un mariquita pilo como me llamaban los educado­res, que en vez de instruirme, lo que hacían era destruirme, qué podría yo esperar de mis compañeros si los profesores me decían, controle esas hormonas, ¿quiere jugar futbol?, eso no es juego de niños, o ¿qué días es que las niñas juegan pelota?”.

Estando en el colegio, Rodrigo entendió que no quería seguir vistiendo de hombre, que esa no era su identidad, ni su esencia, mucho menos el estilo de vida que quería seguir. Él quería ver­se vestida de mujer, con su ca­bello largo, sus labios pintados y sus ojos escarchados.

En ocasiones la terminología gay es utilizada para referirse a cualquier miembro de la comu­nidad homosexual, pero existen diferentes connotaciones para cada uno de sus miembros: les­bianas, gays, trans-sexuales, bisexuales e inter-sexuales ha­cen parte de la comunidad lla­mada LGTBI. “Yo me defino como una mujer Trans-hete­rosexual, allá ustedes como lo vayan a interpretar, esa es mi definición”.

Una mujer ‘trans’ es una per­sona que se identifica y cons­truye una identidad de género diferente a la asignada social y culturalmente al nacer, es decir, nace biológicamente hombre, pero la construcción del género tiene como referente el género femenino.

Homicidios de mujeres ‘trans’

A pesar de que no existen ci­fras concretas que permitan generar datos específicos sobre asesinatos cometidos hacia la comunidad LGTBI, según el in­forme Impunidad sin Fin, pu­blicado por Colombia Diversa, los cinco departamentos con la mayor cantidad de homicidios en el período 2010-2011 fueron en su orden: Antioquia, Valle del Cauca, Bogotá D.C., Risaralda y Norte de Santander. Durante este periodo, al menos 14 muje­res ‘trans’ fueron asesinadas.

trans3En Cali existe gran desinfor­mación y rechazo hacia la mujer ‘trans’, sus características junto a su condición son ignoradas, por ende pisoteadas y vulneradas, la falta de garantías, los altos índi­ces de homicidios, persecución policial, la homofobia, entre mu­chas otras problemáticas, han acarreado una gran tasa de mal­tratos y violación de los derechos humanos.

Katherine Maya quien es actualmente activista de esta comunidad y quien por más de diez años se dedicó a la prostitu­ción en las calles de la ciudad, asegura que se salvó de morir, no una, sino muchas otras veces a causa de balaceras y puñala­das recibidas por desconocidos o clientes. “Para mí leer titula­res como ‘Le pegaron un balazo por loca’, ‘Se vistió de mujer y lo mataron’, ‘Muere por andar fis­goneando’, ‘Paliza para la flaca Clara’, entre otros, es una evi­dencia clara de los altos índices de maltrato hacia las mujeres ‘trans’”.

Pese a la poca información que existe sobre homicidios a muje­res ‘trans’ en la ciudad, la Fun­dación Santamaría, que trabaja en pro de la reivindicación de los derechos de esta comunidad, junto al Observatorio de Mu­jeres Trans, realizó el Informe Marineras Fucsias donde se ex­pone el contexto histórico, social y etnográfico de esta comunidad, dentro de la ciudad durante los período 2005 y 2011. Allí queda­ron consignados 42 homicidios, de los cuales 32 ocurrieron en Cali y 10 en otros municipios del Valle del Cauca. En cuanto a la actividad de las víctimas se pudo establecer que el 50% eran trabajadoras sexuales, el 22% estilista, el 7% alternante, el 10% vendedoras y el 2% eran desempleadas, artistas de show o transformistas. El estudio con­cluyó que el 57% de las víctimas se dedicaba al trabajo sexual, to­das en la modalidad de trabajo en calle.

El personero de Cali, Andrés Santamaría, a través de RCN Radio, aseguró que desde el año 2005 han sido asesinadas en Cali 60 chicas transexuales. “Estos homicidios se mantienen en la impunidad porque, al pa­recer, se tratan de crímenes de quinta categoría”. En la mayoría de casos las circunstancias de estos homicidios cuentan con un tinte grotesco donde las balas, la sangre y las heridas con armas blancas juegan un el papel prin­cipal. Según explica la Funda­ción Santamaría, existe repor­te de agresiones donde se han introducido objetos en el recto (palos, tacones), golpeado sus prótesis (senos y cola), arranca­do las uñas de las manos y pro­ducido heridas con objetos corto punzantes, principalmente en la cara, cabeza, pecho y genitales.

Según el observatorio de muje­res ‘trans’, el 33% de las víctimas está en un rango de edad com­prendido entre los 25-29 años, el 22% entre 30-34 años y el 12% tenían de 19 a 24 años. En el 14% de los casos, se desconoce la información sobre la edad de la víctima.

En este sentido, se encuentra que el 67% de las víctimas de ho­micidio estaban entre los 19 y 34 años de edad, no muy lejos de la de edades de Natalia y Katheri­ne. “Como dice el dicho, a cada una le llega su San Martín, me ha tocado ver a muchas amigas morir tiroteadas o amordazadas, las dejan por ahí tiradas llenas de puñaladas moretones y gol­pes”, denuncia Viviana Gómez, trabajadora sexual.

Putas o peluqueras

Sentada desde el interior de su peluquería, sacando unos cuan­tos polvos y rubor de una bolsa pequeña metalizada, Natalia cuenta que su mamá fue radical desde el momento que se enteró que su hijo dejaría de ser él para transformarse en ella. “Si usted va hacer lo que está haciendo se va de la casa”. Faltaban dos meses para salir de bachiller, su ilusión siempre había sido llegar a ser odontólogo. “Tenía solo dos opciones, o ser puta o peluquera, de hambre no me iba a morir. ¿Quién iba asistir a mi consul­torio cuando se enterara que soy una mujer ‘trans’?, ¿usted lo ha­ría?, ¡yo creo que no!, de hecho sé que la prostitución era mi única opción. Opté por la vida fácil, ejercí la prostitución por muchos años, ahí viví momentos buenos, momentos malos, más malos que buenos, me tropecé muchísimo, esa vida casi me lleva de este mundo, unas puñaladas que me pegaron casi me matan”.

trans2Los altos índices de homici­dio, maltrato y vulneración de los derechos humanos de esta comunidad se debe a la falta de garantías sociales, económicas y culturales a las que se deben enfrentar. La mayoría de es­tas mujeres deben recurrir a la prostitución como sustento, au­mentando significativamente los riesgos a su integridad. Según Luis Pardo, director de la Fun­dación Santamaría, la prosti­tución junto con la peluquería son las únicas fuentes de empleo consideradas para estas muje­res, siendo la primera la de ma­yor afluencia.

Viviana Gómez, quien apa­renta más de 30 años, contonea de lado a lado sus caderas en­sanchadas por hormonas que se inyecta prácticamente a diario, forradas por un vestido corto de téz brillante que deja a la vista sus senos postizos y glúteos ca­rentes de homogeneidad, sus botas de charol negras, exten­siones largas, sus cejas tatuadas y sus labios brotados de donde sale un espeso humo a cigarrillo. Cuenta que desde hace más de cinco años trabaja de la prosti­tución. “Algunas veces me hago en la Avenida Sexta o Granada, otras en la Octava Norte, o don­de caiga, todo depende de cómo este la cosa”.

En Cali, la Calle 70 con Carre­ra 1, Calle Séptima, Carrera 80 con Autopista Simón Bolívar, el Centro entre las carreras 12 y 15 con calles 10 y 14, entre otras calles, albergan un sin número de mujeres como Viviana, Nata­lia y Katherine que trabajan, o han ejercido en algún momento la prostitución.

Viviana trabaja de martes a domingo, su tarifa diaria difie­re de lo que quiera o necesite el cliente. “Puede ir de $50.000 en adelante, o si solo quiere abajo $10.000, el precio lo pongo según el marrano, si vamos a un ma­riquiadero, pues tiene que pagar más”.

trans1Los ‘mariquiaderos’, como los llama Viviana, son utilizados in­directamente para el trabajo de la prostitución o simplemente di­versión. En Cali existen más de 15 establecimientos ubicados en Granada, Tequendama, Calle 5, Calle Novena, Avenida Tercera Norte, al igual que la antigua vía Cali Yumbo y el Puente de Juan­chito. Entre los lugares más re­conocidos se encuentran Casa Blanca, Golden, Charles, Celes­te, Contravía, Mulata y Deja Vu. “A mí me encantaban los mari­queaderos cuando era sardina, me gustaba ir a un Madona, Ro­manos, Golden o a un Charles, no existía quién me jodiera por vestirme de mujer y actuar como tal”, afirma Viviana, mientras termina de pisar la colilla de su cigarrillo.

“No entiendo por qué cuando me ven vestida de mujer y ma­quillada me dicen señor. Ojo, apliquemos la razón, si su blusa es rosada, es rosada, no puede ser verde. Si usted me está vien­do vestida de mujer, maquillada y adoptando ademanes feme­ninos, ¿cuál es su coherencia? ¿Qué es lo que yo estoy tratando de que me digan?. Si usted no sabe cómo llamarme, entonces déjelo nada más en buenos días, a la orden, hasta luego”, añade Natalia mientras sube el tono de su voz y mira fijamente el espejo donde se refleja.

Diariamente, Natalia, Viviana y Katherine, al igual que muchas otras mujeres ‘trans’, se enfren­tan a burlas, insultos y tratos displicentes, esto se debe a la poca tolerancia, conocimiento y aceptación que existe por parte de la población, estas conductas agresivas responden al concepto de la Trans-fobia.

“Lamento que no exista en Co­lombia la primera mujer ‘trans’ hecha desde pequeña, haciendo algo diferente que pararse en una esquina o cortar pelo. No se nos tiene dentro del Plan de Ordenamiento Territorial, por ende tampoco contamos con oportunidades de estudio o de salud, somos poco o nada frente al Estado… Nosotras estamos capacitadas para dar muchísi­mo más, como digo yo, que estoy estudiando porque me encanta estudiar y perder el tiempo, por­que ya tengo 80 mil cursos y qué estoy haciendo, cortando pelo”.

Antes de pararse de la silla y mientras termina de retocar su piel trigueña, Natalia con una sonrisa algo efímera recuerda las palabras de mamá: ‘De azul te debes de vestir, con niños de­bes de jugar y con niñas te tie­nes que acostar’… Hace un pau­sa, vuelve a sonreír tímidamente y sentencia, “no soy Santa Nata­lia, ni de azul me vestí, ni con niños jugué y menos con niñas me acosté”.

Algunas de las fundaciones que trabajan en pro de los derechos humanos de la comunidad  LGTBI en la ciudad son:

Asociación Lesbiápolis, Corporación Arte Diverso, Comunidad Cali, Fundación Chaina, Grupo de Encuentro y Reflexión Gay Aguacatal y Santamaría , siendo Santamaría una de las precursoras y principal ONG que trabaja específicamente con comunidad trans.

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