El Giro

El periódico universitario El Giro es un proyecto institucional que hace parte de la materia Sala de Periodismo de la Universidad Autónoma de Occidente, donde los estudiantes son los encargados de investigar y redactar los informes que se incluyen en cada edición. El proyecto está dirigido por Gerardo Quintero, Jefe de Cierre del diario El País. El Giro es un espacio que pretende plantear una mirada periodística distinta respecto a diversos temas sociales, promoviendo entre la comunidad universitaria caleña la reflexión frente a decisiones que afectan su vida cotidiana.

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Entre el cielo y la tierra… bmx Reviewed by Momizat on . POR KAREN MARTINEZ SALA DE PERIODSIMO Skatepark Ciudad Paraíso es un proyecto en construcción en Buga, con la asesoría de Alejandro Caro, campeón mundial en BMX POR KAREN MARTINEZ SALA DE PERIODSIMO Skatepark Ciudad Paraíso es un proyecto en construcción en Buga, con la asesoría de Alejandro Caro, campeón mundial en BMX Rating: 0
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Entre el cielo y la tierra… bmx

Entre el cielo y la tierra… bmx

Alejandro Caro

POR KAREN MARTINEZ
SALA DE PERIODSIMO

Skatepark Ciudad Paraíso es un proyecto en construcción en Buga, con la asesoría de Alejandro Caro, campeón mundial en BMX. Su sueño, formar futuros campeones de esta disciplina.

Sk a t e p a r k ­Ciudad Pa­raíso es un parque de 2000 metros cuadrados, donde se podrá practicar skate, patines en línea, mountain bike, scooter y BMX, en medio de un sendero ecológico, contiguo al río Guadalajara, en Buga. Es el proyecto más querido por el deportista Alejandro Caro, ya que como él dice, será la oportunidad para las nuevas generaciones. Oportu­nidad que él no tuvo.

Padres bogotanos radicados en Buga por cuestiones de trabajo. Papá em­presario, mamá y hermana dedicadas a la educación como negocio familiar. Él, profesional en Admi­nistración de Empresas, no vio como muchos atletas de este país en el deporte, su única posibilidad de salir ade­lante.

Aprendió a montar bicicleta a la edad de cinco años guiado tal vez por su me­jor maestra, su hermana `Pili´, como de cariño le dice. Ella sin pensarlo ayudó a su hermano a dar el primer paso para convertirse en el hombre y en el depor­tista que hoy día es. Alejo recuerda… “aprendí a montar en la bicicleta de ella, ni siquiera en la mía. Y precisa­mente fue ese mi regalo de navidad. Mi hermana la mandó a restaurar y ahora es mi recuerdo más preciado”.

Su primer acercamiento al deporte no fue precisamente con el BMX, sino con el bicicrós, en una pista del IM­DER (Instituto Municipal de Deportes y Recreación) a tres cuadras de su casa. “Era una pista muy básica, pero para ese tiempo era suficiente. Fue amor a primera vista y ahí empecé”. Así lo ma­nifiesta Alejo, sentado sobre un largue­ro de guadua, un elemento básico que hace parte de la construcción de Skate­park Ciudad Paraiso.

La frustración hizo parte de su niñez. A la edad de diez años cuando tuvo las ganas y el tiempo para experimentar el deporte con sus amigos del barrio como: Darío Restrepo, Jhon Jairo Roldán y Francisco Restrepo; se encontró con la dificultad más grande, no existían los escenarios apropiados dentro de la ciu­dad para desarrollar sus habilidades. Su única opción fue recorrer las calles en bici, por lo que se tardó en aprender la disciplina.

Graduado de uno de los colegios más prestigiosos de la ciudad, el Gimnasio Central del Valle, vio su futuro profesio­nal en la ciudad de Cali. La Administra­ción de Empresas no satisfizo sus deseos de llegar más allá. Por lo cual, al final de su carrera y tras no encontrar un campo de entrenamiento para desenvolverse en el BMX, viajó hacia los Estados Unidos durante tres años, lo que le permitió ver las grandes ligas del deporte y por fin aprenderlo, a los 23 años.

Practicar el BMX ha sido uno de los logros más grandes en su vida, pero no ha sido el único. Patrocinado por la Red Bull, ha podido competir y ganar en escenarios como: el Nokia FISE en Francia, el Rebel Jam en Alemania, el king of Dirt en Austria, El Red Bull Elevation en Canadá y los Latin X Ga­mes en Brasil.

Precisamente en uno de tantos via­jes conoció a la mujer que hoy hace parte fundamental de su vida. Adella es su compañera de experiencias des­de hace ya cinco años. Se conocieron mientras él competía en Alemania y ella trabajaba vendiendo partes para armar bicicletas de BMX. Originaria de República Checa, se trasladó a Co­lombia en compañía del hombre que la hace feliz y que representa su futuro.

Ella describe a su novio como tra­bajador, emprendedor y obstinado con lo que hace. Demasiado, diría Adella, pues… “él con todos los proyectos que hace, a veces no piensa en otra cosa, parece ciego.”

Pero cómo no tener tantos proyectos y trabajos, si aparte de las pistas que le ha tocado construir en varios países como Francia, Alemania y EE.UU., debido a lo nuevo del deporte para po­der competir, también se desempeña como profesional y hombre de campo.

Sí, su vida se divide entre el entor­no en el que creció, su profesión y su pasión. ¿Cómo lo hace?. De lunes a viernes trabaja para una prominente compañía del sector agroindustrial si­tuada a las afueras de Cali, en donde tiene bajo su responsabilidad negociar productos químicos para el sosteni­miento de cultivos de hortalizas, ver­duras, frutas, y caña. Vestido de paño y zapatos de cuero, Alejandro asume el rol de vender todo tipo de nutrien­tes y fungicidas.

Creció en medio del campo, por lo que desde muy pequeño le fueron in­culcados los valores de la tierra. De ahí que disfrute inmensamente su trabajo e incluso con algunos ahorros ha podido desarrollar sus propios pro­yectos agrícolas: tiene algunas cabe­zas de ganado, cultiva en unos pozos tilapia y siembra una que otra hectá­rea de café.

¿En que momento de su vida se rela­ciona todo lo que hace? Con 38 años de edad, aparenta ser un hombre centra­do y enfocado en lo que quiere y pre­tende hacer. Por eso y gracias al apoyo de su familia y a los recursos que con esfuerzo ha logrado conseguir, pudo construir en su finca de Restrepo, Va­lle del Cauca, una pista de entrena­miento para su propio beneficio y para el de sus amigos, “tengo lo básico, pero le he invertido mucha, mucha plata. Nada más la caja de espuma para los saltos y acrobacias, eso vale.”

Pero todo lo que hace no solo es para él, ya que su objetivo de vida es pro­mover que los niños y jóvenes se con­viertan en deportistas, y más que eso, en atletas. “Lo único que puede sacar a los jóvenes del vicio es el depor­te, y esto solo se puede lograr si hay funcionarios y administraciones que brinden los espacios para practicar”. Fue precisamente ese el elemento que marcó su vida en dos. “Si en mi época hubiera existido un espacio como este, mi vida sería otra.”

Por eso Alejandro Caro no piensa radicarse en ningún otro lugar. En Colombia y específicamente en Buga está lo que él más ama hacer, trabajar en el campo y vivir la adrenalina pura en las pistas que él mismo ha cons­truido. Solo espera que su novia Ade­lla, aunque vaya de visita a su país en verano o en navidades, vuelva para seguir disfrutando de los logros en los que ella también ha estado presente.

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