El Giro

El periódico universitario El Giro es un proyecto institucional que hace parte de la materia Sala de Periodismo de la Universidad Autónoma de Occidente, donde los estudiantes son los encargados de investigar y redactar los informes que se incluyen en cada edición. El proyecto está dirigido por Gerardo Quintero, Jefe de Cierre del diario El País. El Giro es un espacio que pretende plantear una mirada periodística distinta respecto a diversos temas sociales, promoviendo entre la comunidad universitaria caleña la reflexión frente a decisiones que afectan su vida cotidiana.

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Un viaje por Santa Cruz del islote Reviewed by Momizat on . LA ISLA MÍTICA DEL CARIBE COLOMBIANO El Giro viajó a la que es considerada por muchos la isla más densamente poblada del mundo. Sin embargo, la realidad parece LA ISLA MÍTICA DEL CARIBE COLOMBIANO El Giro viajó a la que es considerada por muchos la isla más densamente poblada del mundo. Sin embargo, la realidad parece Rating: 0
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Un viaje por Santa Cruz del islote

Un viaje por Santa Cruz del islote

Los habitantes del islote claman por más recursos para poder educar a los 110 niños que estudian en la escuela.

LA ISLA MÍTICA DEL CARIBE COLOMBIANO

El Giro viajó a la que es considerada por muchos la isla más densamente poblada del mundo. Sin embargo, la realidad parece ser otra. Historias que nacen en el mar.

Una cana más saldrá hoy en la cabellera de Ele­na de Hoyos Alvarado, la persona más vieja de Santa Cruz del Islote, la isla que tiene el mito de ser la más pobla­da del mundo. En medio de una brisa cálida que arroja el Mar Caribe, la celebración de sus 93 años girará en torno a champeta, gallos y cerveza.

La ‘Tía Elena’, como la llaman en su comunidad, es una mujer que refleja la tranquilidad de vi­vir en un sitio alejado de la con­gestión que puede acarrear la ciudad. Esta anciana nonagena­ria, mamá de 10 hijos, está a su vez, superando por una década la esperanza de vida de las mujeres en Colombia, por eso es tanta la festividad.

Hoy, como en cualquier otro cumpleaños, los habitantes de las 89 casas multicolor que no supe­ran los 40 metros y que se aglo­meran en menos de una hectárea de extensión, han preparado todo un itinerario en el que cada uno de ellos disfrutará como si fuera su día especial.

La jornada empieza y desde muy temprano el ambiente pare­ce de carnaval. Mientras las ni­ñas se reúnen a jugar cartas con dinero de mentiras, las adultas lo hacen con dinero de verdad. Los niños corren descalzos entre los pequeños callejones por la fal­ta de una cancha de fútbol y los hombres se concentran a tomarse una ‘fría’ en un escenario tan im­portante para los isleños, como es el Times Square para los Neoyor­quinos: La gallera.

El lugar parece un mini coliseo romano y en una arena que mide tres por tres, dos gladiadores definirán su destino en un baile de muerte. ‘El Mono Matador’ es uno de los favoritos y su dueño Carlos Berrío lo prepara para el duelo. Lleva 55 años viviendo en el Islote y 45 criando gallos de pe­lea, pero cuando no está haciendo lo que más le gusta se dedica a bucear para sacar langostas que le dan su sustento. “Mi gallo pe­lea igualito que Miguel ‘Happy’ Lora”, lo dice aludiendo a uno de los campeones mundiales de bo­xeo más recordados y más caris­máticos que ha tenido Colombia.

Llega el mediodía y esto indi­ca que las mujeres acomodarán a falta de gas o energía, la leña para hacer los alimentos como alguna vez lo hizo ‘Tía Elena’, famosa por sus restaurantes y comida. Esta mujer que hoy re­posa en una mecedora lleva el título de ser la mejor cocinera de Santa Cruz. 75 años en el medio gastronómico le dejaron a Elena de Hoyos Alvarado un cáncer de pulmón, todo por querer hacer su comida de forma artesanal.

“Por eso junto a mis hermanos decidimos que es momento de que mi mamá se quede con uno de ellos en Rincón del Mar, una playa que queda a una hora de acá. Como aquí no tenemos mé­dico permanente, sino 4 días al mes, nos da miedo que se ponga mal y se nos muera sin la oportu­nidad de que alguien la atienda”, dice Rocío Barrios, la última hija de ‘Tía Elena’ y quien está orgu­llosa de que su madre aún esté, como ellos dicen, “entera”.

La pelea de gallos se extende­rá hasta que el sol comience a esconderse entre los pasadizos angostos que tiene el Islote y ‘La calle del adiós’, una especie de vía principal de apenas 15 metros de largo. Las mujeres esperan con ansias las 6:30 p.m. para poder ‘acicalar’ sus cabellos, pues ese será el momento en que la ener­gía se los permitirá y alegrará con música a la isla que tiene el mito de ser la más densamente poblada del mundo.

No son 1.250 personas como lo escribió en un artículo la Revista National Geographic en Español y muchos otros medios que ha­blan de este paraíso como una pequeña jaula en la que hay que conocer la casa del vecino para poder transitar, pues el último censo realizado en noviembre del 2014 por parte de estudiantes de la Facultad de Antropología de la Universidad del Magdalena arroja que son solo 483 personas.

“Han dicho muchas mentiras de nosotros: que dormimos tan juntos que soñamos lo mismo. Y sí, aquí como ustedes pueden ver no es tan grande, pero de que vivimos bien, vivimos bien”, ex­presa indignado Juvenal Julio, considerado como el hombre de 68 años que sabe la historia al derecho y al revés de este lugar.

El Islote, según una leyenda que se repite como especie de doctrina, fue fundado hace 186 años por dos pescadores de Barú, que escogieron esta tierra por no contar con la presencia de un in­secto muy pequeño y molesto que abunda en las islas del Caribe llamado ‘el jején’.

El reloj por fin marca las 6:30 p.m. en punto y casi toda la co­munidad se dirige a la casa de Elena, una de las principales de este lugar, pues al frente de ella, se encuentra el ‘Kiosco’ comuni­tario que acaba de ser adornado con bombas de colores, las cuales seguramente retumbarán por el ruido alarmante de los ‘picó’, como generalmente se le conoce al equipo de sonido en el Caribe.

El picó de Mirna Isabel, una mujer de 48 años, experta coci­nera y trabajadora en una casa-hotel cercana llamada ‘Casa en el agua’, tiene como nombre “El cinco chuchas”, dice ella debido a su número de hijas.

La pelea de gallos es una de las principales distracciones de los habitantes del islote, que no cuentan con salas de teatro, bibliotecas o parques.

La pelea de gallos es una de las principales distracciones de los habitantes del islote, que no cuentan con salas de teatro, bibliotecas o parques.

“Y que los cumpla feliz, muy feliz, deseamos todos en esta reu­nión…” es el coro que perciben los oídos ya desgastados de ‘Tía Ele­na’ en el centro de un círculo que le han formado más de 40 perso­nas entre hijos, nietos y vecinos en el patio de la casa, que con admiración festejan lo que muy pocos por el promedio de vida en Colombia llegan a festejar.

Hoy, hay energía en el Islote gracias a la labor de Rocío Ba­rrios, la hija de Elena y líder natural de la comunidad, única mujer que hace parte del Con­sejo comunitario y encargada de administrar la planta eléctrica donada por la fundación Surtigas y la Alcaldía de la Localidad His­tórica y del Caribe Norte. Ella re­cauda diariamente $2.500 pesos por casa y $6.000 por tienda para comprar el ACPM necesario para el funcionamiento del aparato.

“Aquí en el Islote pagamos la luz más cara del planeta. Si us­ted hace las cuentas, por las 89 casas y las 3 tiendas que hay acá se recogen unos $240.500 diarios, y si eso lo calcula con el mes, pues imagínese usted. Por eso yo cedi una parte del terreno de mi tien­da ‘Sin afán’ para el proyecto de los paneles”, así se refiere Juan Guillermo Berry, más conocido como ‘Papón El Bárbaro’ por su altura y corpulencia, nativo de la isla pero descendiente de San Francisco (California).

‘Papón’ tiene razón. Haciendo las cuentas al mes se pagarían $7.215.000 millones de pesos, lo que sería en el año $86.580.000 por solo 1.800 horas de energía eléctrica. La situación en el Islo­te está próxima a cambiar, pues el Instituto de Planificación de Servicios Energéticos con sede en Bogotá, actualmente constru­ye un proyecto que por medio de paneles solares brindará las 24 horas el servicio.

A las doce de la noche, gracias a la compra de agua potable, por­que es otro recurso con el que no cuenta la isla, son repartidos en­tre los isleños platos de sancocho trifásico por la familia de Elena. Aquí todos están ‘enfarrados’ a punta de ritmo, cerveza y ron. Las puertas de las casas se man­tienen abiertas, pues no hay la más mínima posibilidad de que alguien robe, por eso no necesitan un departamento de policía.

“Nosotros todos nos conside­ramos familia, nos protegemos unos a otros. Es como si llevá­ramos la misma sangre, por eso aquí a una persona le pueden de­cir abuela, tía o tío aunque no sea nada suyo, por la unión familiar”, así lo afirma Blas Enrique Mesa, tesorero del consejo comunitario.

Los menores de edad constituyen la mayor población de la zona

Los menores de edad constituyen la mayor población de la zona

Aquí radica la mayor rique­za del Islote. Su gente tiene un carisma y un talante sin igual. Porque no se trata solo de la ‘Tía Elena’, también de muchos otros personajes como el profesor Alexander Atencio, quien lidera proyectos ambientales con un grupo ecológico llamado ‘Salva­dores del Arrecife’ para crear con­ciencia en pro de un desarrollo sostenible en el lugar, o que hay de la tarea titánica de Guillermo Cardales Castillo, vigilante de la única escuela del lugar y funda­dor desde hace 20 años de una academia de fútbol que convoca a 75 alumnos. También Marciana Hidalgo, la partera del lugar que ha traído al mundo a más de un centenar de bebes.

Santa Cruz del Islote es sin duda un secreto en el mar, uno que sus gobernantes susurran en voz baja porque estando en fren­te del departamento de Sucre, es administrado por Cartagena y El Parque Nacional Corales del Rosario. Pero la gestión es pobre para las necesidades de la comu­nidad que requiere una planta desalinizadora, un sistema ade­cuado de recolección de basuras, alcantarillado y más recursos para educar a los 110 niños de la escuela.

Mientras tanto, El Consejo Co­munitario de la comunidad Ne­gra del Islote y única figura de autoridad en la Isla, seguirá ejer­ciendo su derecho de acción po­pular para llamar la atención del Estado, los jóvenes continuarán pasando a una isla vecina para practicar el fútbol, el alimento se tomará de la gran despensa gi­gante que los rodea llamada mar. El turismo promovido por las de­más islas del archipiélago entre ellas Múcura y Tintimpan, brin­dará para la mayoría un ingreso importante y los padres trasmi­tirán sus conocimientos sobre la pesca a sus hijos desde los siete años, con la esperanza de llegar a la edad de la vieja Helena, en un lugar donde el costo de vida es alto, el paisaje es hermoso y hay que buscar por cuenta propia las oportunidades. Quizá ese es el precio de vivir en un pedazo del mundo que lleva por slogan según sus habitantes: “La tierra del fin del afán”.

Comentarios

  1. lia dice:

    Buen día, interesante la nota.. Le pregunte a mis padres, mi abuela, mis tíos que se encuentran hoy junto a mi por este lugar y nadie sabe donde queda, leímos toda la nota pero en ninguna parte especifica donde es…nos puedes por favor informar en que parte del caribe colombiano queda Santa cruz del islote?? ya que no podemos asumir nada que no sabemos con certeza..no todos conocen las partes alejadas del caribe..todo va en gustos, pero si nos gustaría saber donde queda.Gracias.

    1. Periódico el Giro dice:

      Hola buen día,

      Respondiendo a tu solicitud la ubicación que se nos ha suministrado está en las siguientes coordenadas: 9°47′9″N 75°51′33″W pertenece al municipio de Santiago de Tolú en el departamento de Sucre en pleno caribe Colombiano.

      Cordial saludo.

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