Por: Alonso Astudillo Cruz, Óscar Mauricio Mondragón, Juan Esteban Betancourt  y Gabriela Teleche*

El 2025 ha sido un gran año para el fútbol femenino colombiano: la Selección Colombia está conformada por jugadoras vinculadas a las mejores ligas del mundo, se disputó la segunda final de la Copa América consecutiva y se llegó por segunda vez a la final de la Copa Libertadores con el Deportivo Cali. Y hay un común denominador en esta temporada de buenas noticias: Cali y el Valle del Cauca.

La Selección Colombia Femenina cuenta con nueve jugadoras vallecaucanas.
La Selección Colombia ha convocado a nueve jugadoras vallecaucanas. Crédito de la foto: Federación Colombiana de Fútbol.

Este departamento aportó nueve de las 23 convocadas a la Selección Colombia de mayores que fueron subcampeonas de América y el Deportivo Cali ha conseguido llegar cuatro veces a la final de la Liga Femenina, consiguiendo tres títulos.

Pero, pese al gran proceso que se ha hecho en el fútbol colombiano y el fútbol vallecaucano para mejorar la calidad del torneo y la calidad de vida de las jugadoras, queda mucho camino por recorrer.

Un dicho muy conocido en el deporte es que “el fútbol es de los hinchas” y algo que es habitual en la gran mayoría de los partidos de fútbol femenino es ver las tribunas vacías. Falta de publicidad por parte de los medios encargados de su transmisión, horarios en los cuales pareciera que se organizaran los partidos por cumplir y la falta de logística por parte de los equipos hacen que ver las tribunas vacías sea un paisaje conocido.

¿Qué hace falta para fortalecer al fútbol femenino y para que Cali y el Valle sean los grandes impulsores de su desarrollo?

Progresión de futbolistas vallecaucanas en la Selección.

Valle, clave en el impulso al fútbol femenino

Aunque los orígenes del fútbol femenino en Colombia inician en el departamento de Antioquia, el Valle del Cauca no ha sido ajeno a este impulso y le ha sacado ventaja a las competencias juveniles tanto masculinas como femeninas.

En este departamento hubo una “madre fundadora” del fútbol femenino. Se trata de Amparo Maldonado, quien fue una de las organizadoras del primer torneo conocido de fútbol femenino en Colombia, específicamente del año 1991 y que tuvo cierta continuidad pese a las interrupciones, según una investigación del periódico El Espectador. De hecho, el Valle tuvo como epicentro algunos encuentros futbolísticos entre mujeres en las canchas del Club Águila Roja, ubicadas en la vía Cali-Candelaria.

En esta historia, la Escuela de Fútbol Carlos Sarmiento Lora, destacada por exportar al exterior a algunos jugadores legendarios como Faryd Mondragón, Óscar Córdoba, Miguel Calero, Mario Alberto Yepes o el mismísimo Faustino Asprilla, también ha sido la escuela pionera de fútbol femenino en el Valle del Cauca.

Desde 2001, la Sarmiento empezó con su proyecto de formación de jugadoras de fútbol con su misma filosofía: formar primero a la persona y luego al futbolista. De ahí han surgido jugadoras importantísimas para el proceso colombiano y en especial del Deportivo Cali, como Carmen Rodallega, Manuela Pavi, Jorelyn Carabalí, Paula Medina o Ingrid Guerra. También surgió Carolina Pineda, quien fundó la Escuela Atlas en el año 2009, para formar a más jóvenes futbolistas.

Edixon Perea, delantero colombiano con una exitosa trayectoria en países como México, España, Francia y Brasil, cuenta que para la época era extraño ver el fútbol de mujeres: “En la época mía el fútbol femenino no era tan conocido. No había ese apoyo que hoy hay, aún sabiendo que falta mucho aún. Sí es cierto que tenía la oportunidad de ver los procesos en selección Valle, pero no tenía ese mismo apoyo que tiene el fútbol femenino hoy en día”.

No obstante, una de las claves del éxito del Valle del Cauca ha sido la formación y la mentalidad que se le ha instaurado a las jugadoras de la Selección Valle, el segundo equipo representativo más importante para las jugadoras detrás de la Selección Colombia.

Las incontables medallas y las jugadoras que han aportado a los diferentes procesos para la Selección son el respaldo de que su metodología para formar jugadoras ha sido exitosa.

Uno de sus más grandes logros de esta década, y de la generación que ha logrado hacer historia por el país es Luisa Fernanda Agudelo, actual guardameta del Deportivo Cali y que ha realizado procesos en todas las categorías de la Selección vallecaucana y colombiana. Agudelo, comentó que en su formación en la Liga del Valle, la piedra angular es la competitividad.

“Te inculcan la disciplina y el sentido de pertenencia a un escudo, a un departamento, porque existe esa rivalidad, por ejemplo, entre selecciones Valle y Antioquia. Está ese siempre querer ganar, porque por ejemplo te peleas y te vas. Allá puedes ganar 10-0 y terminas con penales porque te quieren formar”, dijo.

Aún así, a la hora de conformar una Selección Colombia, la propia guardiana del arco verdiblanco resaltó la importancia de tener esa diversidad de jugadoras de diferentes regiones en el equipo nacional.

“Todas las jugadoras de Colombia se han caracterizado por algo y es querer salir adelante, querer hacer las cosas bien. Todas las jugadoras tienen sus características: las del Valle son más potentes, las de Antioquia son más de jugar, pero todas se complementan. Cada equipo tiene su «swing», pero cuando se unen en selección también sirven y te ayudan a sumar.”

Y es que los últimos procesos de Selección Valle, ha dado sus frutos en la Selección Colombia, siendo el más importante de estos el subcampeonato Mundial Sub-17 de la India en 2022, donde el equipo dirigido por Carlos Paniagua llegó a la final, siendo esta la primera vez que una selección colombiana llegaba a una final en la historia, en todas las categorías masculinas y femeninas, cayendo en la final 1-0 ante España. Este campeonato mundial fue un antes y un después, donde el Valle del Cauca ocupó un papel importantísimo.

Cali ha sido la gran aliada del fútbol femenino

Si ha habido una ciudad que desde su administración ha apostado por el fútbol femenino es Santiago de Cali. Anfitriona de eventos de talla de nivel mundial como la Copa América Femenina 2022, la Copa Libertadores Femenina 2023 y la Copa Mundial de la FIFA sub-20 2024, que han posicionado a la Sucursal del Cielo como una capital internacional del fútbol femenino. No sólo porque tiene a dos de los equipos más competitivos del país, si no por la acogida que ha tenido el deporte entre los ciudadanos.

Pero esto no es coincidencia, pues la Alcaldía ha buscado darle un papel importante a la mujer en el fútbol. Marco Antonio Garcés, periodista deportivo y funcionario de Comunicaciones de la Secretaría de Deporte, explicó que la Alcaldía ha diseñado programas para fomentar la práctica como el “Programa Élite” de fútbol femenino.

“Esto se hace para reforzar la selección Cali y especializar el entrenamiento de las jugadoras, el cual ya ha dado resultados pues algunas jugadoras convocadas por el profesor Paniagua a disputar el Sudamericano sub-17 hicieron parte de la selección Cali”, dijo Garcés.

Indicó que el fútbol femenino también tiene impactos en la economía caleña, pues en cada partido todos los emprendedores de locales de comidas dentro o alrededor del estadio, las empresas de seguridad y el propio pago por el arrendamiento del estadio, generan crecimiento para Cali. Pero, todo esto logra articularse gracias a la afluencia de público, donde la ciudad ha estado a la altura.

Y es que en los últimos años, Cali parece haberse convertido en experta en romper récords de asistencia. El 5 de junio de 2022, con la final del fútbol profesional femenino entre América y Deportivo Cali, ostentó el récord sudamericano de más asistencia a un partido de fútbol femenino durante tres meses, después que la hinchada Escarlata acompañara a sus chicas con 37 mil espectadores en la primera final vallecaucana de la historia del fútbol colombiano en general. Y en agosto de 2024 rompió otro récord cuando llevó 37.382 personas a los cuartos de final del Mundial sub-20 de la FIFA. A día de hoy, éste continúa siendo el récord femenino a nivel nacional.

Todo parece indicar que este récord podría romperse nuevamente en la Sucursal, pues el día domingo 25 de mayo de 2025, el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Ramón Jesurúm, confirmó que Cali será la sede de la selección Colombia femenina de cara a la Liga de Nacional de la CONMEBOL, que dará cupo a la Copa Mundial Femenina de la FIFA de mayores, que se disputará en Brasil en el año 2027. Con el primer partido jugado en Medellín a finales de octubre por los shows que realizó Shakira en el Pascual Guerrero, Cali acogerá los tres partidos restantes de local que juegue la Selección. Esto representa una gran oportunidad económica para muchas personas, además de consolidar al fútbol femenino como insignia de la ciudad y el departamento.

Con la finalización del sudamericano femenino sub-17 de la CONMEBOL en mayo, donde el combinado patrio se clasificó al campeonato mundial de la categoría en Marruecos, el mensaje dejado por la cabeza de esa Selección lo dijo todo: Cali es la casa del fútbol femenino en Colombia.

“El año pasado Cali nos demostró en el Mundial sub-20 que es impresionante como acá apoyan el fútbol femenino. Jugamos dos veces, contra Corea del Sur y contra Países Bajos y en las dos oportunidades llenaron el estadio”.

Así como Barranquilla está consolidada como la sede de la selección masculina, hoy Cali está consolidada como la casa de la selección femenina, e incluso del fútbol femenino en Colombia, pues el presente de los equipos caleños y vallecaucanos ratifican el gran proceso hecho en el departamento.

Estadio Pascual Guerrero y Selección Femenina
Datos de Estadio del Cali y el fútbol femenino.

El reto de las jugadoras vallecaucanas

La paradoja de los equipos del Valle sigue latente al día de hoy, pues han sido ejemplares para el desarrollo del fútbol femenino del país. Sin embargo, no han logrado conquistar el torneo más preciado por las sudamericanas. ¿Qué le ha faltado?

Desde Deportivo Cali, una de sus capitanas, Kelly Ibargüen, presente en los tres campeonatos de su historia y jugadora con más títulos en la historia de la Liga Femenina con cinco preseas doradas a sus 23 años, piensa que es “tener paciencia y creer”:

“Es como un Huila. El Huila trabajó, también tenía muchas jugadoras de experiencia, pero mira que es de trabajarlo, creérselo, de soñar también, entonces la verdad creemos nosotras y estamos convencidas de que primero hay que ganar la liga, vamos paso por paso, traer buenos refuerzos que nos puedan aportar para trabajar y pues darle esa alegría a hinchada y más nosotras que queremos la copa, queremos que se quedé acá”, dijo.

Se ha visto cómo en esos cinco subcampeonatos que Colombia ha logrado en la Copa Libertadores, todos han sido por uno o dos goles. “Detalles”, dirían los expertos, y “detalles”, es lo que dice Luisa Agudelo también, quien también fue subcampeona del mundo por la mínima.

“Yo creo que (para ser campeonas de Libertadores), no falta nada. Porque hoy en día tú siempres ves los partidos y las finales y es un tú a tú, siempre son muy parejos. Es un 1-0 o penales, siempre se les complica, casi siempre han sido equipos brasileños. No sé si es una maldición o qué. Lo importante es estar conectado con que quieres hacer las cosas bien, de trabajar bien. Las finales las gana la que cometa menos errores, eso siempre nos lo han dicho los profes”.

¿Cómo llevar eso al ámbito internacional? Porque tanto Rojas como Verdes han logrado tener esa jerarquía a nivel nacional. Por un lado América, que ha conseguido llegar a cuatro finales de Liga, ganando la mitad y teniendo esa recordada consagración en casa cuando venció 3-1 a su rival de patio. Las dirigidas por Jhon Alber Ortiz venían mermadas por las lesiones, lo que fue bien planeado por Andrés Usme, D.T. de las Escarlatas en ese entonces, y aprovechando su localía, remontaron el 2-1 en contra recibido en Palmaseca unos días antes. Para fines del reportaje, nuestro equipo de trabajo contactó a algunas de las protagonistas de ambos equipos de esa final, sin embargo, no recibimos respuesta alguna.

Deportivo Cali tampoco se quedó atrás a la hora de afrontar grandes retos, y parece que el mayor de los suyos fue bañado en oro, puesto que, al llegar a la final del año pasado, sólo contaba con 16 jugadoras (11 titulares y 5 suplentes) para visitar a Santa Fe con una ventaja mínima. Aún así, una actuación estelar de Manuela Pavi en Bogotá logró darle la segunda estrella de su historia a las Azucareras. La explicación de este triunfo va más allá de lo futbolístico, según explicó Kelly Ibargüen.

“Nosotras en el camerino hablamos mucho entre nosotras, si algo no nos gusta dentro del campo hablamos con el profe, somos una familia, entonces si perdemos, pues no nos quedamos en el error, pasamos la página. Siempre estamos convencidas de que vamos a ser campeonas, y este año (2025) más, sobre todo porque algunas compañeras que se lesionaron el año pasado volvieron y queremos ser campeonas con ellas”.

Su gran trabajo las ha llevado a tener literalmente las mejores jugadoras del país, muchas veces llamadas a la selección nacional (y de otros países) mientras militaban en filas caleñas. Para la convocatoria de la primera doble fecha de la Liga de Nacional en octubre de 2025, 12 de las 23 jugadoras llamadas por el profesor Angelo Marsiglia tuvieron (o tienen) un paso significativo por Cali o América, lo que demuestra la importancia de los equipos vallecaucanos en la actual columna vertebral del equipo nacional.

(Al momento que se hizo la entrevista, las Azucareras aún no eran campeonas y no habían disputado la final de la Copa)

Los desafíos para el futuro

Colleen Jaimes, periodista deportiva de Caracol Televisión, dijo que “A mí me gustaría mucho ver un estadio lleno en un partido de la liga femenina, pero la realidad es que no va gente. Es un proceso que hay que darle una espera.”

Si bien desde DIMAYOR se ha intentado mejorar las condiciones de las futbolistas en cada nueva edición de la Liga, lo cierto es que es una incertidumbre para cada jugadora, lo que para bien o para mal, las ha hecho migrar a otros países donde han sabido brillar.

De la misma manera, a los clubes formativos no sólo se les debe dar esa visibilidad y reconocimiento de nombre, sino económico, pues muchos talentos recientes como Gabriela Rodríguez, Linda Caicedo, Jorelyn Carabalí o Karla Torres han salido a la élite, sin haberle dejado un rédito económico a sus clubes formativos e incluso profesionales, por lo que en el momento que esto sea una realidad, así sean cifras pequeñas en comparación al fútbol masculino, ayudará a una aceleración en el desarrollo del balompié en nuestro país.

El traspaso de Valerin Loboa al Portland Thorns de la liga estadounidense en el mes de agosto del presente año marcó un precedente, pues con un traspaso de 80 mil dólares desde el Deportivo Cali, deja como base que el fútbol femenino en el país también se está convirtiendo en una oportunidad de negocio para empresarios e inversionistas, algo de lo que ha carecido nuestra liga para ayudar a potenciar el deporte en Colombia.

Es necesario una mejora en las condiciones contractuales de las futbolistas, no tanto por el hecho de que deban ganar los mismo que los hombres, ya que así como en otros deportes, se paga dependiendo de lo que el futbolista genere a sus clubes, si no por asegurarlas en su campo. Según fuentes extraoficiales, sólo un puñado de equipos en la liga le hacen contratos anuales a sus jugadores y no sólo el tiempo que juegan el campeonato, que es muy poco. En esa lista están incluídos Deportivo Cali y América, insignias del Valle.

El caso más significativo es el de Independiente Santa Fe, donde se especula que hacen contratos de hasta tres años a sus jugadoras, algo que es ejemplar no sólo para el fútbol colombiano sino para Sudamérica.

Aún así, a lo largo del país e incluso en el departamento, muchas futbolistas ganan menos de un salario mínimo, mientras que otras han tomado caminos, como las apuestas. Ésta no es sólo una necesidad del Valle del Cauca, sino de todo el país en general, porque si bien Colombia está posicionada como la 18° liga femenina más fuerte del mundo, según un estudio de la Federación Internacional de Fútbol, Historia y Estadística (IFFHS, por sus siglas en inglés), garantizarles unas condiciones óptimas de trabajo debería ser una obligación: sus logros a nivel nacional e internacional son la demostración perfecta de su merecimiento.

El fútbol, como la vida, evolucionan, y así ha sucedido con el fútbol femenino colombiano: desde luchar contra los estigmas y las críticas del público, jugando entre unas pocas y buscando al menos tener un campeonato nacional amateur, hasta nuestros días donde 16 equipos profesionales luchan por los dos cupos que da la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) para la Copa Libertadores, las jugadoras en Colombia han sabido luchar por lo que les pertenece y la pasión que transmite este deporte.

Tanto Formas Íntimas como la Sarmiento Lora impulsan el fútbol en el país, dándole oportunidades a todos esos talentos en sus regiones y permitiendo el crecimiento del deporte en Colombia, pero, es innegable que Cali y el Valle, hoy llevan la batuta, tanto a nivel formativo como profesional.

Sin embargo, así como Antioquia dejó esta semilla años atrás, el Valle debe servir de inspiración para otras regiones futboleras para potenciar el fútbol en el país y que sirva para darle más oportunidades a otros talentos que luchan por sobresalir en regiones donde estas casi no existen.

Así mismo, clubes formativos, ligas departamentales y equipos profesionales deben trabajar para seguir en la búsqueda de más recursos que permitan un ecosistema beneficiado económicamente, pues ante todo, el fútbol no deja de ser un trabajo para todos, y se debe laborar en conjunto para obtener una liga digna para una generación de futbolistas que han hecho mucha historia en poco tiempo, y que seguramente lo sigan haciendo a futuro.

El reto más grande del Valle del Cauca no es sólo llevarse los reconocimientos, sino liderar la consolidación del Fútbol Femenino a nivel nacional, para que así la liga que periodistas, futbolistas e hinchas quieren y desean, se haga realidad.

*Reportaje realizado por Alonso Astudillo Cruz, Óscar Mauricio Mondragón Valencia, Juan Esteban Betancourt Victoria y Gabriela Teleche Loaiza durante el curso Periodismo Multiformato del programa de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad Autónoma de Occidente, UAO. Dirección y edición: Camilo Osorio Sánchez, director de El Giro.