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El desplazamiento, una dura realidad que no termina en Colombia

El desplazamiento, una dura realidad que no termina en Colombia

Pese a la firma del Acuerdo de Paz y la implementación del mismo desde el 1 de diciembre del 2016, el desplazamiento en Colombia es un hecho que a pesar de disminuir en número de víctimas sigue afectando los territorios, pues según las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), en el país hasta mediados del 2017, seguía siendo la primera nación con el mayor número de desplazamiento interno en el mundo.

Sin embargo, en lo corrido de este año, según la Defensoría del Pueblo,  se han identificado 732 familias (2.192 personas) desplazadas desde el 18 de enero al 9 de marzo de 2018, en las regiones del norte de Antioquia, Bajo Cauca y el sur de Córdoba, debido a la confrontación constante de grupos armados ilegales, como las AUC, el ELN y disidencias de las Farc que han entrado en disputa por el territorio.

Lo anterior ha permitido que el número de víctimas en el país siga aumentando, alcanzando este año, según el Registro Único de Víctimas (RUV) un total de 8.322.136 víctimas del conflicto armado.

“¡Los verdaderos héroes de Colombia somos las víctimas!”

Aunque el primer punto del Acuerdo final de Paz para el exterminio del conflicto en Colombia habla de una reforma rural integral que beneficie mediante subsidios y créditos especiales a la población del campo,  que ha sido históricamente victimizada a través del desplazamiento, algunas personas como Carlos Fernando Rojas Calderón, coordinador de la mesa de victimas de Santiago de Cali, discrepa que esto se esté llevando a cabo, pues para él existe un incumplimiento de la ley en donde “se manifiesta que las víctimas del conflicto armado iban a tener una reparación digna, lo cual es mentira y no ha estado sucediendo”.

Por lo tanto el pasado 16 de abril, la asamblea de víctimas de Cali salió a marchar para conmemorar no sólo el día de las víctimas del conflicto armado sino para exigir al Gobierno Nacional proyectos reales que atiendan en tema de vivienda y trabajo a las más de 200.000 víctimas que tiene la capital del Valle.

Así mismo, y tal como lo expresó el coordinador de la mesa de las víctimas, lo que se pretendió con esta movilización pacífica  fue “conmemorar lo que nos ha sucedido a nosotros, salir a las calles y manifestar que realmente las víctimas sí existimos,  que las víctimas somos los verdaderos héroes en Colombia, héroes, porque no somos pobres históricos, porque llegamos con una mano adelante y otra atrás, y hoy en día así sea vendiendo chontaduro en una esquina, estamos sosteniendo a nuestros hijos”.

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La selva de cemento

Por otra parte, Ana María Castro Gonzales, promotora psicosocial de la secretaría de Salud de Cali, quien fue desplazada del municipio del Charco, Nariño, expresa que “lo más difícil que enfrenta una víctima al salir de su territorio es enfrentar lo que nosotros llamamos la selva de cemento.” Por esta razón ella y otros manifestantes se tomaron la Plaza Jairo  Varela para exigir condiciones dignas a las personas que han sido despojados de sus territorios tranquilos, como ella misma lo asegura.

Aunque Ana María manifiesta que ya logró salir de esa condición de víctima, hay personas que como Huver Milo Quintero, quien sigue padeciendo las consecuencias del desplazamiento, pues aunque hace más de 15 años fue desplazado del departamento Nariño considera que ni su familia ni él tiene aún una vida digna, ya que han tenido que rodar por municipios vallecaucanos como Tuluá, Cerrito, Ginebra, hasta llegar ahora a Cali, lugar donde tienen  la esperanza de encontrar una oportunidad en el Estado.

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Por Stefany Millán/ Reportera de El Giro

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