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Jóvenes del Pacífico migran para ingresar a la Universidad

Jóvenes del Pacífico migran para ingresar a la Universidad

Sebastián Valdez, Víctor Camacho, Freddy Valverde y Andrés Gómez, estudiantes de la Universidad Santiago de Cali provenientes del Pacífico.

Por Luisa Solís Gaviria y Nathaly Santacruz Maldonado/ Estudiantes Sala de Periodismo

 

Son 532.880 jóvenes entre los 17 y 21 años con expectativas de ser profesionales en el Pacífico, pero la tasa de cobertura y de matrícula en educación superior de esta región es apenas del 28%, ¿qué pasa con el 72% restante? Estas son las historias de jóvenes que dejan atrás una vida, para tomar el rumbo profesional. 

“Tuve que salir de mi zona de confort para vivir sola, aprender cosas a la fuerza y asumir responsabilidades, todo por querer ser profesional”, dice Catalina Solís, estudiante de noveno semestre de derecho en la Universidad Libre de Cali, procedente de Tumaco, Nariño. Al igual que Catalina, las mismas palabras las repiten alrededor de 45.000 jóvenes procedentes del pacifico colombiano que migran de sus territorios a ciudades aledañas por un factor en común: La necesidad de educación superior. 

“En el Charco no había la carrera que yo quería y el vacío fue bastante grande, yo vengo de un colegio público e ingrese a una universidad privada”: Romy Pineda, Administración de empresas, Universidad Libre. Charco, Nariño.

Otro de los casos es el de Víctor Camacho, para quien la medicina siempre fue su elección profesional. Desde que viajó a sus 19 años, no alberga en sus pensamientos la posibilidad de renunciar a sus sueños por muy difícil que parezca la nueva vida a la que se enfrenta. Freddy Valverde dejó la brisa de Buenaventura a sus 21 años; y es que salir de casa no resulta nada fácil. Además, lo que se extraña a veces va más allá de lo material: “Siempre se va a extrañar la familia, porque uno acá mantiene solo en el apartamento. El apoyo familiar es lo que más va a faltar” dijo el joven universitario.   

Según un estudio realizado por el DANE en el 2013, el 87,19% de jóvenes entre los 19 y 29 años procedentes del Cauca, Nariño y Chocó migraron en busca de una formación en educación superior, de éstos, 4.900 están asentados en la capital del Valle y 4.500 se encuentran matriculados en universidades de la ciudad.  

 ¿Qué hay detrás  de la migración? 

El artículo 67 de la Constitución Política Colombiana, establece la educación, la capacitación y la información como derechos fundamentales de todo ciudadano, pero en Colombia y en particular en el pacifico no se cumple a cabalidad éste derecho,  pues el no contar con universidades o centros de educación superior que ofrezcan programas académicos acordes a las expectativas de los jóvenes los limita a formarse profesionalmente tomando como opción universidades abiertas y a distancia o simplemente el escoger carreras técnicas. 

Paradójicamente, Luis Alfonso Escobar, tumaqueño y actual Gerente del Plan Todos Somos Pazcífico, años atrás vivió el mismo proceso. Empezó a trabajar desde los 9 años, edad en la que inocentemente emprendió la visión del ahorro, terminando como asesor contable en una joyería hasta que logró acceder al programa de Economía en la Universidad del Valle.   

Escobar llegó a Cali en 1986, al igual que hoy lo hacen cientos de chicos de los municipios del Pacífico. Por eso, él asegura que éste es un problema que trasciende las generaciones, la única diferencia que se percibe es que en la actualidad los padres parecen estar mejor preparados para enfrentar el momento en que sus hijos deben abandonar su hogar. Un ejemplo de ello es Andrés Gómez, quien recuerda  que desde el colegio sabía que quería   estudiar medicina y que Cali era lo más cercano a Buenaventura donde lo podía hacer, por eso la familia se preparó con anterioridad. 

Aunque la educación es la base para el desarrollo de una región, el problema de formación en el pacifico, viene desde la básica primaria. Así es como Luis Escobar recalca que las brechas en el acceso a la educación oportuna y   de calidad son abismales entre la costa pacífica y el centro del país y están altamente relacionadas con las desigualdades que existen a nivel social, no sólo en éste ámbito sino también en agua potable y saneamiento básico.  

Bajo nivel de educación  

Los paseos familiares al río, el paisaje, la cultura y la comida hacen parte de las cosas que más extraña Nadia Torres, estudiante de Psicología en la Universidad Javeriana, que llegó a Cali procedente de Guapi, Cauca, hace 3 años cuando inició sus estudios profesionales. Ella asegura que su primer año fue muy difícil por la diferencia de culturas y que la manera de comunicarse de los caleños le causó dificultades a nivel académico, diferencias en las que coincide Andrés Gómez, agregando que el choque académico es fuerte, pues al graduarse de un colegio público de Buenaventura venía con vacíos en ciertas áreas del conocimiento, factor que no lo deja dormir pues debe estudiar día y noche para estar a la par con sus compañeros.  

“En Guapi no hay una educación superior, cuando ya estamos en 11 se va pensando qué carrera queremos estudiar y a dónde nos vamos a ir” :Jessica Rodríguez, Psicología  en Pontificia Universidad Javeriana – Guapi.

Es por el bajo nivel de educación que se presenta desde el colegio, que hoy los jóvenes del pacifico no tienen la misma oportunidad de ingresar a una educación superior pública como la tuvo Luis Alfonso Escobar años atrás, ya que ciertos factores como la falta de infraestructura adecuada, las falencias en los programas  de alimentación,  el alto número de estudiantes por curso y por profesor, ocasionan que los estudiantes no logren alcanzar altos niveles de enseñanza. Por lo tanto deben  acceder de manera perversa a la educación privada, una trampa que amarra a las familias al gestionar créditos con altos intereses para educar a sus hijos, siendo éstos la esperanza de un futuro prometedor.  

Los créditos no son los únicos sacrificios; el instalarse en una ciudad nueva, desconocida y con restricción a ciertas comodidades, son algunos de los desafíos a los que se enfrentan, vivencia que recuerda Escobar, a quien, durante su formación profesional, sus compañeros le facilitaban lo del transporte, le daban posada y sólo tenía acceso a una comida diaria.  

Dichos sacrificios también los vivió la familia Solís cuando Catalina partió de su Tumaco natal, al no encontrar allí la oferta universitaria que anhelaba, “el arriendo, el sostenimiento, la matrícula y los libros son sacrificios que los papás hacen semestralmente para que nosotros tengamos una buena preparación”, así lo reconoce ella.   

Salidas y alternativas  

Grupo etnia con estudiantes del pacífico de la Universidad Autónoma de Occidente.

Lo cierto es que se han implementado un sin número de estrategias y planes para que la educación en la región pacifica sea de alta calidad, entre dichos proyectos están: la Alianza del Pacífico, una iniciativa de desarrollo que en materia de educación otorgó alrededor de 277 becas para estudiantes colombianos en universidades mexicanas, peruanas y chilenas. 

 En lo que va del 2017, el Ministerio Nacional de Educación, en cabeza de la ministra   Yaneth Giha, destinó 59 mil millones para invertir en proyectos educativos en el Pacífico, que tendrán como objetivo principal mejoras en cuanto infraestructura y reducir las brechas entre las zonas urbanas y rurales de los municipios de esta región.  

Por su parte, Luis Alfonso Escobar, desde la gerencia del Plan Todos Somos Pazcífico, ha gestionado becas para la formación gratuita de 125 jóvenes investigadores, 50 máster y 50 PHD de toda la región en universidades del exterior y agregó que se han destinado los recursos necesarios para mejorar las condiciones necesarias de universidades presentes en éste territorio, como es el caso de las sedes de la Universidad de Nariño y Universidad Nacional en Tumaco.  

Pero, a pesar de los esfuerzos del gobierno por invertir en la educación de estas regiones olvidadas, también están los que desvían sus pasos y optan por lo fácil. Las condiciones de pobreza hacen que pocos jóvenes del Pacífico se vean interesados en seguir una preparación superior porque encuentran en el narcotráfico una salida para ascender socialmente más rápido y hacer en poco tiempo lo que no podrán durante 5 años de carrera profesional, como lo señala Andrés Gómez, estudiante de la universidad Santiago de Cali.   

Es así como Catalina, Freddy, Víctor, Nadia, Andrés y otros tantos jóvenes, siguen construyendo su futuro profesional lejos de casa, pero guardan la esperanza de tener una universidad en su región con amplia oferta educativa y condiciones oportunas de estudio superior para que así las futuras generaciones puedan educarse y explotar sus talentos en su territorio ayudando en la transformación y desarrollo del mismo.  

 

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