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La casa de los animales discriminados en Cali

La casa de los animales discriminados en Cali

Gallinazo

Davis Beltrán se saluda con Abelardo, el gallinazo, a las afueras de La Casita del Bosque. Foto: Héctor Téllez

Varios gallinazos sobrevuelan el sector de La Reforma, en zona rural de Cali, mientras un par de guacharacas caminan por los costados de la despavimentada vía de ese corregimiento. Ambos, animales que para la mayoría de la sociedad generan temor por su aspecto físico. No es normal que los humanos convivan con ellos, y menos que sean considerados sus mascotas.

“Abelardo, venga”, es lo que, mirando al cielo, dice Davis Beltran, un fotógrafo de profesión y animalista de corazón, que ha dedicado la mayor parte de su vida a rescatar especies domésticas y silvestres. Mientras el buitre negro americano, que en Colombia es conocido como gallinazo, se prepara para hacer su aterrizaje, Davis indica que desde 2015 convive con este animal.

Y es que como si se tratara de un perro cuando ve a su amo, Abelardo, como fue bautizado, camina con su aspecto particular hasta los pies de quien un dìa le salvó la vida, cuando mal herido lo recibió dentro de una jaula. Este buitre fue rescatado en la Galería Santa Elena, luego de que sus padres fueran vendidos para actos de brujería, afirma Davis.

Aunque se desaparece por varios días, Abelardo siempre regresa a la Casita del Bosque, es  su forma de agradecimiento, con la persona que sin importar lo discriminados que sean los gallinazos, lo atendió como lo haría con cualquier tipo de especie animal.

Lo de ayudar a los animales no es nuevo para este caleño de 37 años. Fue hace 30 cuando por primera vez vio a su mamà ayudar a un polluelo que estaba mal herido. Cuenta con nostalgia que finalmente el polluelo y sus hermanos murieron, y su mirada impotente por no poder ayudar en el acto solidario por estos animales, lo llevaron a interesarse en conocer más sobre la fauna silvestre.

Mientras el resto de sus amigos jugaban con un balón, Davis dedicaba su tiempo libre a llevar polluelos mal heridos a su casa para brindarles atención. Siempre apoyado por su familia, de quienes asegura, heredó ese don de servir a los animales.

Desde ese entonces Davis no ha descansado en su labor de ayudar a la fauna menos favorecida en la sociedad. Fue por eso que construyó “La Casita del Bosque”, un refugio animal que se encuentra en una escondida zona verde del sector de La Reforma, en el corregimiento de La Buitrera. Desde este lugar, se alcanza a ver una panorámica del sur de la ciudad, que a su vez da cuenta que no en vano el nombre del albergue indica que la casa está en el bosque.

En medio de un bosque, en la zona rural de Cali, está el albergue por el que han pasado más de 600 animales de diferentes especies.

Gracias a su loable labor, este animalista ha sido postulado en diferentes ocasiones para ser reconocido en Titanes Caracol, un concurso de Caracol Televisión que premia el trabajo de personas que desde el anonimato deciden invertir su tiempo en actividades que contribuyen al desarrollo social y ambiental del país.

Al llegar al refugio, el recibimiento corre por cuenta de los perros, como es habitual en fincas y casas, quienes con sus ladridos dan aviso que una nueva visita ha llegado. A ellos se suma Lola, una inusual oveja que se pasea por los pasillos, y saluda a los foráneos como si los conociera de tiempo atrás. Es muy hiperactiva, y en tan solo minutos logra robarse no solo la atención y el cariño de las personas, sino también las pertenencias. Lola hace un exhaustivo análisis de las maletas, bolsas, y elementos de los visitantes, y comienza a husmear. “Por su naturaleza rumiante, Lola muerde todo lo que encuentra, desde maletines hasta cargadores de celulares”, cuenta Davis, entre risas mientras acaricia a la simpática oveja.

Y es que para este animalista, y las personas que apoyan su labor, vivir entre tantos animales no resulta complicado. Su amor por ellos les ha llevado a entender los diferentes comportamientos que implica habitar con estas especies.

A la oveja y el gallinazo se suma otra decena de especies que conviven en este albergue que tiene capacidad para unos 20 animales permanentes, pero que por fortuna cuenta con una inmensa zona verde, con árboles frutales, y espacios propicios para otros que llegan a la Casita del Bosque en determinados momentos del día, ya sea para buscar ayuda o un poco de alimentación.

Aunque gran parte de los ocupantes de su albergue son animales silvestres, este caleño también se preocupa por los domésticos, su misión es ayudar a tantos como pueda. No en vano han pasado por “La Casita del Bosque” aproximadamente 600 animales, en su mayoría zarigüeyas, sin embargo, Davis se ha caracterizado por trabajar con una gran variedad de especies como gallinas, bimbos, ardillas, gatos, perros, ovejas, cerdos, guacharacas, ranas, serpientes, y por supuesto, los gallinazos.

20 animales en promedio, atiende este albergue

El trabajo de Davis no comenzó en este terreno, varias de las especies mencionadas eran albergadas en su casa, que terminó por convertirse en un improvisado zoológico con tortugas y serpientes por los pasillos, jaulas en los cuartos, e incluso troncos atravesados en la sala, para la comodidad de los búhos y otras aves que eran rescatadas. Por el auge de su misión al interior de la vivienda, sus familiares le sugirieron mudarse a un lugar diferente, donde los animales y él tuvieran mayor comodidad. Allí nació la iniciativa de crear el albergue con el que cuenta hoy, un espacio que se ha convertido en el hogar tanto para él, como para los cientos de animales que han pasado por el refugio.

Mientras alimenta a su particular amigo Abelardo, este animalista asegura que aún muy joven tuvo que buscar un refugio para cuatro zarigüeyas bebés que llegaron hasta su casa. “Entendí que existen animales, que no tienen quién los defienda. Es el caso del Clan zarigüeya, me tocó esforzarme para sacarlas adelante pues necesitaban del marsupio de su mamá y la leche que tomaban era una especial que conseguía con ayuda de amigos”, señala Davis.

El joven rehabilitador de fauna silvestre no encuentra distinción entre especies, para él un gallinazo o una zarigüeya merecen la misma atención, amor y cuidado que un perro o un gato. Para Davis el compromiso de ayudar a los animales va más allá de los estereotipos estéticos que se imponen socialmente, y que irónicamente también son impartidos en los animales.

Pero él no se detiene a juzgar a las personas, afirma que se trata de la cultura que ha sido impuesta. Por el contrario, indica que su labor es también mostrar que el amor de los animales es superior a lo que resulta atractivo o no de mirar.

Davis dice que no ha sido fácil poder avanzar con su misión de ayudar a la fauna silvestre. Para él resulta ilógico que autoridades ambientales como la Corporación Autónoma del Valle del Cauca, CVC, emprendan lo que él llama una persecución contra La Casita del Bosque. En agosto de 2016 le fueron decomisadas todas las zarigüeyas que tenía en proceso de recuperación, argumentando que este albergue no contaba con los permisos requeridos para funcionar.

El propietario de la Casita del Bosque dice que las exigencias para otorgar esos permisos son exageradas. “Para que me den los permisos me piden un terreno multimillonario, de muchas hectáreas, con infraestructura que obviamente yo no tengo la capacidad económica de adquirir”, argumenta Davis Beltrán.

Actualmente atiende cerca de una decena de zarigüeyas, pero asegura que debe hacerlo a escondidas, por temor a que nuevamente sean decomisadas por la CVC. Manifiesta que debe trabajar por los animales como si fuera un delincuente, brindando atención a esta especie en hogares de paso que personas solidarias le han ofrecido.

A esos buenos samaritanos se suman quienes envían medicamentos, leches, o donaciones económicas desde otros países, para que la labor de la Casita del Bosque no se detenga, pues el ingreso al que se limita el albergue es lo generado por las fotografías que hace Davis.

Para entregar ayudas, se pueden comunicar a través del celular 3165346363 o a través del perfil en Facebook “Davis Travis”

La Casita del Bosque seguirá haciendo todos sus esfuerzos para trabajar por los animales, pero siempre se hace necesaria la ayuda de las personas para que esta labor pueda continuar.

Por Victor Tabares y Christian Reinales

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