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Ser ‘Pilo’ en Colombia cuesta

Ser ‘Pilo’ en Colombia cuesta

 

Por Mario Perlaza y Gabriela Cárdenas.

Estudiantes de Sala de Periodismo

Stiven vive en el barrio Atanasio Girardot, en el oriente de Cali. Todas las mañanas, a las cinco y veinte, sale de su casa y toma el E41 para que lo lleve a la Universidad Autónoma de Occidente. Es un viaje de una hora en la que debe atravesar la ciudad. Él es uno de los tantos pilos que hay en Cali y que el Gobierno nacional becó para acceder a una de las mejores universidades del país.

Ser Pilo Paga (SPP) es un proyecto dirigido a los bachilleres con acceso al SISBEN 1 y 2 y que en su primera promoción obtuvieron un puntaje en el ICFES mayor o igual a 310, sin embargo, en la tercera cohorte, este puntaje subió a 342, respecto a esto, Icetex afirma que el rango varía según el nivel de las pruebas de Estado.

Los beneficios son: acceso a la educación superior de calidad en el país con un crédito condonable del 100% para toda la carrera y obtener un subsidio de mantenimiento para un semestre. El dinero que se invirtió en la primera entrega de “pilos” fue de 155.000 millones de pesos a nivel nacional.

Después de dos años, El Giro se sumerge en este programa para establecer si ha funcionado. ¿El subsidio que reciben les alcanza para sostenerse? ¿Las universidades han acogido de la mejor manera a los estudiantes? ¿Cómo se puede mejorar Ser Pilo Paga?

¿Alcanza o no el dinero?

“Al principio del programa nos prometieron $1.610.875 entonces muchos de nosotros nos vinimos a vivir a la ciudad pensando en ese dinero, pero luego nos dijeron que lo iban a bajar. No nos están dando tranquilidad económica, nos están ilusionando y todo empezó con esa primera promesa. Es que ser pilo cuesta”, denuncia Andrés Monsalve*, uno de los 756 jóvenes, según el Ministerio de Educación Nacional (MEN), beneficiados en el Valle del Cauca de SPP 1, lanzado en el año 2014 por el presidente Juan Manuel Santos y la ex ministra de educación Gina Parody.

Para Andrés, el tema del subsidio no es igual que para Nicolás Marín*, estudiante de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Autónoma de Occidente, quien especifica que “esa plata sí alcanza para las necesidades básicas como lo son: arriendo, transporte y comida, para nada más”. Aunque ambos reciben el mismo monto semestral, para Andrés es más difícil preocuparse solo por estudiar pues los ingresos de sus padres son mínimos, por ende, el esfuerzo se incrementa; mientras que Nicolás viene de una familia de clase media de Medellín.

Los subsidios los define el MEN e Icetex se encarga de la distribución y consignación de los mismos. “Depende de dónde reside el núcleo familiar. Si viven en Cali y se van a Bogotá se les da 4 salarios mínimos mensuales, si se quedan cerca donde reside su familia, se les da 1 y medio y si estudian en la misma ciudad, se les da 1.” informa Vanessa Villota, asesora de SPP en Icetex.

Sin embargo, para los beneficiarios del programa bandera del Gobierno, hay una queja constante y es la poca puntualidad a la hora de realizar el pago de los subsidios: “Yo trabajé todas las vacaciones, traté de ahorrar un poco y con eso me mantuve hasta el momento. Lo del arriendo ya lo estoy debiendo. Ese ahorro lo estaba haciendo para comprarme un instrumento musical, pero al parecer como que va a tocar posponerlo”, confiesa Manuel, estudiante de la UAO.

 ¿Les brindan acompañamiento?

A pesar de las dificultades en el aspecto financiero que tiene SPP, los 21.717 estudiantes que eran hasta la segunda cohorte del programa, han sido beneficiados con incentivos que les entregan los centros educativos de Cali: por ejemplo, la Universidad del Valle les asigna un monitor con el que cuentan por el resto de la carrera para todos los aspectos que ellos necesiten.

Durante los primeros semestres es prácticamente obligatorio contar con ellos para ayudarles en la adaptación. “En la universidad a todos los estudiantes regulares nos dan un bono de $112.000 para elegir entre matrícula o alimentación. Naturalmente los del programa lo negociamos con alimentación y nos queda el almuerzo a $1.600, lo que a la semana nos costaría $8.000”, dice Natalia Candado, estudiante de Licenciatura en Lenguaje y Literatura.

En la Universidad Autónoma de Occidente, el Centro para la Excelencia Académica brinda a quien más lo necesite un almuerzo a la semana. En materia de acompañamiento, está el programa de Bienestar Universitario Plan Padrinos, el cual le asigna un estudiante que juega el rol de padrino. El programa les permite a los estudiantes conocer la ciudad, el Zoológico de Cali y realiza diferentes actividades para su buen desempeño social, académico y emocional.

 En la universidad ICESI, los ‘pilos’ tienen almuerzos gratis de lunes a sábado, los libros que para los demás estudiantes se venden, para ellos se prestan por todo el semestre y al final del mismo se devuelven. Además tienen un programa de Bienestar Universitario llamado Papiros, “era como una “clase” y hablábamos sobre ahorro, cómo estudiar, tener buena alimentación, manejar las emociones, cosas así”, aclara Stiven Muriel, estudiante de Ingeniería en Sistemas. Aparte de estos beneficios, los integrantes de SPP en la Icesi tienen la posibilidad de vivir una experiencia internacional a partir de quinto semestre como todos, sin embargo, para ellos hay una diferencia: reciben cinco salarios mínimos para el intercambio, según la universidad.

“Los beneficios a los que accedemos, son los almuerzos de lunes a viernes y el subsidio de transporte de aproximadamente $304.000 que es otorgado por la U durante el semestre” comenta Bryan*, uno de los 723 estudiantes pilo de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali hasta su segunda promoción. Además, las personas que provengan de fuera de la ciudad tienen Plan Parceros, un grupo estudiantil de acompañamiento.

Hace unos meses se habló en los medios acerca de una posible discriminación o rechazo a ellos en universidades como La Sabana y Los Andes en Bogotá a través de los llamados Confesionarios, pero esto no trascendió y las universidades se pronunciaron al respecto diciendo que estaban incluyendo de la mejor manera a sus becados y que dicha actitud era de algunos pocos.

Por su parte, la exministra de educación denunció un sabotaje al programa en el año 2015 en Radio Nacional afirmando que “nunca hubo (matoneo). Eso lo pueden comprobar con los estudiantes de cualquiera de las universidades y les preguntan si eso pasó, al contrario, todos los jóvenes nos han dicho que les han dado una bienvenida calurosa”.

En su mayoría, ellos se sienten felices de ser parte del programa, por tener la oportunidad de acceder a algunas de las mejores universidades del país y trabajan día a día para agradecer, mediante sus notas, el apoyo que se les brinda.

“Solo recomiendo que nos paguen cumplido porque muchas veces nuestras familias no tienen cómo ayudarnos”, finaliza diciendo Mateo*.

¿Qué sucede en estos casos?

“Deben venir al Icetex, traer una carta pidiendo que se les cancele el crédito definitivamente y se demora dos meses, le dividen esa plata en cuotas y se les pasa el recibo donde está explicado cómo se definieron los montos a pagar.”: Vanessa Villota, ICETEX.

Ante esto, Icetex explica que el proceso en el sistema empieza cuando el Ministerio de Educación le entrega el dinero a la entidad, en ese momento, se renueva el crédito para iniciar los trámites de giro que dura aproximadamente 15 días, además, cuando los estudiantes cambian de documento de identidad y no hacen la reexpedición de la tarjeta recargable que maneja los subsidios, no se les consigna hasta que el trámite esté listo. “Hay uno que otro caso en que no les llega el segundo giro del semestre y hay que verlo desde atención al usuario o el área de desembolso, pero se les tiene que consignar.” aclara Vanessa.

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