Síganos en redes sociales
Image Alt

Así es la rumba en Cali, en la capital mundial de la salsa

Así es la rumba en Cali, en la capital mundial de la salsa

[dropcap font=”arial” fontsize=”16px”]E[/dropcap]l arte es el pedido más solicitado en la mesa hoy. Sus consumidores son universitarios o jóvenes que dejaron de lado la rumba tradicional y eligieron un nuevo estilo de rumba. Una es­pecie de fusión, tal como afirman ellos entre la ‘rumba hard’, ‘lo al­ternativo’, ‘lo free’ y la diversión con unas pocas ‘lucas’.

Llevar el pedido a la mesa no tiene mayor misterio, pero su preparación requiere conoci­miento y algunos añitos de prác­tica. Así que si usted desea saber qué es lo que ellos se toman le pasamos la receta.

Preparación:

– Vierta en agua fría de un saco de pintura, saco de cine y su ingrediente principal: 1 saco de granos musicales.

– Manténgalos húmedos por un par de días.

– Germine para obtener el malteado de esta receta.

– Proceda con la maceración para extraer los azucares naturales de libertad.

– Después pase a la lupulización para definir el amargor y el aroma de su bebida.

– Clasifique y enfrié

– Fermente la libertad y conviértala en alcohol.

– Embotelle

– Refrigere a su gusto y deguste su arte.

Estos caleños, después de sus labores de fines de semana, en su búsqueda por degustarla, a veces solos o en grupos de hasta 5 personas, salen a cazarla -aun­que a algunos no les interese y opten por una simple cerveza-. Aunque también van en busca de nuevas experiencias, o como lo ha definido la moda ‘lo alter­nativo’ –varias opciones de es­tilos de vida y consumismo que van unidas a tu carácter- que finalmente termina reuniendo a personas con gustos parecidos: ser ellos mismos, sin miedo a ser señalados o juzgados socialmen­te, sentirse en familia y cantar a pulmón hinchado el himno de la libertad.

Su punto de encuentro inicia desde la Calle Quinta para des­plazarse hacia el centro y norte de la ciudad. Un montón de ca­lles coloridas, luces de vehículos, graffitis, pearcing, tatuajes, flo­res, labios pintados, zapatillas Converse, camisas anchas, ci­garrillos y en ocasiones uno que otro ‘cacho de marihuana’ los acompañan.

[dropcap font=”arial” fontsize=”16px”]E[/dropcap]s así como esta ruta nos lleva a La Galería Te­rraza Bar, ubicada más exactamente al frente del Colegio Santa Librada, so­bre la Carrera 15 No. 6-12, un espacio que a simple vista pare­ciese más bien una playa, baños en forma de duchas, bastante pintorescos y alrededor de siete cuadros que gritan arte desde la entrada. Un espacio al aire libre donde se refleja el nombre de este lugar a través de un vi­deo beam, reflejado en una gran pantalla que invita a todos y cada uno de esos personajes que buscan liberarse de las noches frías de la ciudad a bailar entre humo y amigos.

Hernán Darío Correa, dueño y administrador de la Galería Terraza Bar, recuerda que su propósito inicial no era crear un sitio de rumba, “sino un espacio, una galería donde pudiese ex­poner mis pinturas y donde mis amigos disfrutaran estar, con el paso de los días esto se convirtió en un sitio familiar, donde cada quien es libre y puede ser, sin restricciones. Ya completamos casi 4 años”.

La Terraza se ha convertido en un lugar de encuentro de jó­venes universitarios que buscan además de vivir la rumba, afian­zar sus pasatiempos. Así lo pien­sa Stephanie Quintero, quien sostiene que “cuando vengo a este lugar, puedo asegurar que soy yo en esencia, no hay limi­taciones, si fumas o no fumas es tu problema. No hay fronteras, porque aquí todos somos amigos y una red de futuros profesiona­les.”

Este estilo de rumba, entre otras cosas, gira alrededor del humo, de los bailes sensuales y de la supresión de estratos o cualquier clasificación social, pues pareciera ser un lugar tan abierto a todo y tan ‘free’ que incluso en ocasiones la estrecha línea entre libertad y libertina­je desaparece, convirtiéndose en una ‘rumba hard’.

Así pues, encontramos diver­sos lugares donde el cliente no es un cliente sino más bien otro miembro de la familia. Esto se evidencia en el Rincón de He­berth, un sitio que si bien es ex­puesto al aire libre, les permite sentirse a los jóvenes como si estuvieran en la sala de su casa. Jonathan Molina lo reafirma al decir que “no vengo aquí porque sea un sitio de salsa, si no por el ambiente, aquí vos te sentís muy libre, te encontrás con tus amigos, don Heberth siempre te saluda con esa amabilidad que lo caracteriza y vos sentís que lle­gaste a casa. Sin cover, la cerve­za a tres lukas, amigos y buena música ¿Qué más pedís?”

Don Heberth inició con este lugar hace ocho años, con mú­sica de todos los géneros en la casa de sus abuelos, pero solo hace cuatro está ubicado donde comienza la Avenida Roosevelt. Él comenta que sus visitantes eran jóvenes de la Universidad del Valle que iban y se sentaban a su sala y le solicitaban buena salsa, fueron precisamente ellos quienes convocaron a nuevos vi­sitantes de su edad apasionados por este género musical. Fue así como don Heberth decidió tras­ladarse en la búsqueda de mayor espacio para sus clientes y por la incomodidad de sus vecinos por el ruido, convirtiendo así esta esquina debajo del puente en el lugar de encuentro de universi­tarios de distintas carreras.

[dropcap font=”arial” fontsize=”16px”]E[/dropcap]xiste otro sitio, La Topa Tolondra, que de la mano de Carlos Ospina, Dj y administrador, se ha convertido en tan sólo cuatro años en uno de los lugares más visitados por los jóvenes aman­tes de la salsa. Desde los miér­coles, este pequeño escondite, ubicado en la Calle Quinta con Carrera 13, se convierte en un hervidero de rumba brava.

topa2Con su nostálgicas paredes que recuerdan mucho a las ta­bernas salseras de los años ochenta, La Topa inició hace aproximadamente cuatro años con el fin de tener un sitio de encuentro de salseros que resca­tara el arte, la cultura y el amor por la ciudad. Hoy se ha conver­tido en un ícono para caleños y extranjeros, por su repertorio diario, la clasificación de música, los ‘cool Monday’, que se caracte­rizan por la presencia de extran­jeros y caleños que intercambian y enseñan su idioma a otros, los martes de buen cine, ‘Tres salsas y un bolero’, los miércoles, jue­ves, viernes y sábados de salsa y los domingos de ‘vinilo session’ y aunque el contacto es inevitable con el otro a la hora de bailar por lo reducida de las instalaciones al interior, el lugar llega a su punto límite de visitantes cada noche.

galeria-barLa familia de La Topa aún re­cuerda aquel día en que Carlos se encontraba en la barra com­partiendo unas copas con el ac­tor colombiano Álvaro Rodríguez y llegó de repente la exsenadora Piedad Córdoba, quien de inme­diato sintió el ritmo y el swing caleño y sin reparos se le midió a bailar con jóvenes de aretes, piercings y tatuajes que sin pena ni ‘piedad’ alguna, gozaron aque­lla noche.

Sin embargo, no todo es rumba y baile, también existen ciertos espacios que guardan esas raíces africanas y antillanas y que se vuelven templos sagrados para los caleños. Estos espacios van dirigidos a un público más es­pecializado, un poco mayor y so­bre todo nostálgicos de aquellas famosas tabernas salseras que alumbraron los ochenta como Pal 23, La Terrífica, Olafo, y la Taberna Latina.

don-hevert[dropcap font=”arial” fontsize=”16px”]L[/dropcap]a Casa Latina es un ‘museo’ salsero que trae una larga historia fami­liar, con tres años en el mercado pero con más de 30 de un extenso trabajo por parte de Gary Domínguez, propietario y ‘disjockey’ del lugar. Un espacio que honra a La Taberna Latina, uno de los sitos emblemáticos de la salsa en Cali en el pasado y en el que Gary manejaba la ba­tuta musical. Cuando se entra a la Casa Latina se sigue una especie de ritual. Como si fuese una misa dominical, al momento de ingresar se le da al invitado un listado con los discos que se van a escuchar durante las seis horas siguientes, según la temá­tica del día, acompañado de fotos y videos.

Pero también están los espa­cios de audición, donde Gary, desde su Casa Latina, en la Ca­lle Séptima con Carrera 27, en Alameda, hace un recorrido por la vida musical de artistas de la talla de Héctor Lavoe, Ángel Ca­nales o Ismael Rivera.

“Aquí damos prelación al escu­char, y eso no es fácil en una ciu­dad donde se baila tanto. Años atrás la gente decía que no era posible una salsoteca donde se escuchara y dialogara sobre la música. Pero las salsotecas em­pezaron a crecer en los barrios populares, en los garajes y de ahí yo aprendí”, explica Gary.

Pero en Cali también han sur­gido otros espacios, como Salsa al Parque, un evento que es un desprendimiento de todo el tra­bajo realizado por Gary Domín­guez, Alex Zuluaga y diferentes melómanos y coleccionistas de la ciudad en el Parque de los Estu­diantes, al pie del monumento a Jovita.

Galería Terraza Bar

Cover: 10 lks

Consumibles: 6 lks para las mujeres

Cerveza: 3 lks

Botella de aguardiente: 65 lks

Libertad: Llévela como ñapa

La Topa Tolondra

Cover: 7 lks

Consumibles: 7 lks

Cerveza: 3 lks 500

Botella de aguardiente: 65 lks

Géneros musicales: Crossover

Libertad: Llévela como ñapa.

La Casa Latina

Sin cover

Cerveza: 3 lks 500

Botella de aguardiente: 75 lks

Promociones universitarias

Géneros musicales: Salsa, afri­cana, brasilera, tango, bolero

Libertad: Ancestral

[dropcap font=”arial” fontsize=”16px”]S[/dropcap]alsa al parque inició como una búsqueda de la Fun­dación Cultural Nuestra Cosa Latina, -de la que hacen parte gestores culturales como Domínguez o Zuluaga- , no solo con el propósito de rendirle un tributo a la salsa sino resca­tar un pasado histórico, cultural y un sentido de pertenencia con un ritmo de la entraña de los ca­leños. Precisamente por ser un evento organizado mes a mes, en un gran parque, se hace evidente la estrecha línea que vincula la exploración de una rumba distin­ta, tal como se vive en el Parque del Perro, La Colina o La Loma de San Antonio

salsa-al-parqueEs por esto que el primer sába­do de cada mes, este lugar no da abasto con sus visitantes, pues en la noche llegan jóvenes y vetera­nos amantes de la salsa de todos los rincones a bailar sin pudor en las calles. “Esto es muy parecido a la forma en que vivieron nuestros abuelos y padres las verbenas, dos cuadras cerradas, inundadas de caleños para presenciar artistas y azotar baldosa hasta que las sue­las se desgastaran”, explica Kelly Campaz, una de las participantes de este evento.

Además de estos, existen otros espacios que viven las noches en Cali de manera similar, pero en donde sus precios son mucho más elevados como Mi Kasa Bar, La Central, La Colina, Tintideo, Alterno Bar, El Faro y Ruta 66. Los jóvenes afirman que aunque el ambiente es igual de ameno, en ocasiones el bolsillo no se acomo­da a estos. El precio de sus bebi­das oscila entre los $6.000 y los $80.000.

topa-tolondraLa socióloga Yennifer Luna co­menta que en realidad la diferen­cia entre la rumba que hoy buscan los jóvenes en Cali y la de nues­tros padres en los años 80 y 90 no es muy distante. Su afán por sen­tirse libres prevalecía y la búsque­da por una rumba que no fuese la tradicional y que les permitiera sentirse en familia era su fin últi­mo, aunque el arte no estuviera a la orden del día como la que ahora encontramos y precisamente por la que ha recibido el nombre de alternativa.

Sin embargo, ella aclara que lo alterno no es más que otra moda y una excusa para no clasificarse como iguales, para no aceptar que siguen moldes o se dejan influen­ciar por lo comercial. Por supues­to, siempre habrá excepciones.

Lo cierto es que la rumba en Cali ya tiene otros rincones y los jóve­nes siguen explorando espacios en los cuales la música sea solo una excusa para reencontrarse.

Escribir un comentario

5 × 1 =