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Festival de Cine de Cali: Goupil, invitado especial en el cincuentenario de Mayo del ’68

Festival de Cine de Cali: Goupil, invitado especial en el cincuentenario de Mayo del ’68

Romain Goupil, uno de los líderes estudiantiles de Mayo del ‘68 en París, estuvo en Cali en el marco del X Festival Internacional de Cine.
Foto: María Camila Rentería

Romain Goupil, uno de los líderes estudiantiles de Mayo del ‘68 en París, estuvo en la capital del Valle en el marco del X Festival Internacional de Cine de Cali (FICC). Además de ser militante, Goupil estuvo vinculado con el cine desde edades tempranas y es el director de uno de los documentales que ha permitido comprender el espíritu revolucionario de Mayo del ‘68: ‘Morir a los 30 años’, film ganador de la Cámara de Oro en Cannes y el César de la Mejor Ópera Prima Francesa del año.

Como invitado del FICCI Cali, en su conversación con el reconocido director de cine colombiano Luis Ospina, Goupil habló sobre su primer acercamiento al cine. Su padre era operador de cámara y tenía un pequeño laboratorio de fotos, gracias al cual Romain descubrió su interés por este mágico mundo. Tenía sólo 12 años y su progenitor le permitió utilizar sus reveladores de fotos, fue entonces cuando entendió la importancia de la luz y la profundidad de campo en el manejo de la imagen.

En su juventud, el guionista y director de cine francés participó activamente de los movimientos militantes de 1968, época en la que fue líder de los estudiantes de liceo y apoyaba la toma violenta del poder. Reconoce que de no haber sido por las generaciones anteriores a la suya, que les advirtieron a tiempo sobre el error que cometían, no se habrían detenido.

“Los 300 militantes, líderes, pensábamos que íbamos a volver a ser 1917.¿Pueden imaginar que queríamos volver a construir la revolución de 1917? Si lograbamos una huelga general iba a ser insurreccional. Gracias a la vanguardia íbamos a hacer esa revolución a nivel mundial, instaurar la dictadura del proletariado.”

 Para ellos era algo matemático, sencillo, exacto. Se creían más fuertes que las generaciones anteriores y justificaban sus medios para lograr la revolución.

 “Ahora puedo decir que menos mal que nos equivocamos y no ganamos porque los 300 éramos unos monstruos, queríamos justificar nuestros medios, todo enemigo de la revolución debía ser eliminado.”

 Afirma que un proceso de toma de poder, de fusilar y eliminar es de orden totalitarista y que gracias a los millones de jóvenes que no pensaban como ellos el Mayo del ‘68 no se convirtió en un verdadero drama.

 Durante la época de esta revuelta cultural en París, se dedicó a registrar con su cámara los años de militancia. Luego del suicidio de su compañero de activismo y amigo, Michel Recanati, decidió producir Morir antes de los 30 años, un documental en el cual recupera la memoria  de esta fecha histórica a través de la vida de su amigo y que se convertiría en pieza clave para comprender el espíritu de las movilizaciones en el París de los ‘60.

Con la realidad militante, asistir a una cinemateca o discutir sobre los planos de una película no tenía ninguna importancia para Romain.

“Cuando veíamos una película entre militantes hablábamos si era una película que servía a la revolución, era una visión utilitaria del cine.”

 Tampoco tenía la ambición de una película, su mayor interés era formar parte de esa revolución.

 “No me importaba hacer una película. Hay una gran diferencia entre los intelectuales, los que reflexionan, los cinéfilos y los que están en la acción, en la organización. Ahora lo vivo como algo que me hace falta. Me divertí muchísimo en mayo del 68”.

La actualidad

Foto: María Camila Rentería

 50 años después de esta revolución, en su conversación con Luis Ospina, Goupil habla sobre el papel del cine en la sociedad actual, pues antes era parte esencial de la vida y les servía como herramienta de lucha política mientras que en la actualidad ha pasado a ser un instrumento para entretener.

 “Ahora sólo sirve para abstraernos del mundo, distraernos. Ya no tiene esa noción militante. El hecho de encontrarnos los unos con los otros, sabíamos que existíamos contra algo. Nuestros hijos están disipados y quieren hacer otra cosa”

 Ospina le hace a Goupil un cuestionamiento referente a nuestra realidad actual, si cree que en nuestros tiempos, con la elección de presidentes como Duque, Trump y Bolsonaro y con el ímpetu de protestas estudiantiles en el caso de nuestro país sería posible una revuelta que mejore las cosas.

Por su parte Romain responde diciendo que ya no tiene confianza en sí mismo por su cansancio e impaciencia. Asegura que muchos de los dramas que tenemos se deben a las cosas que hemos ganado, como la libertad de expresión y el agua potable.

“Desde hace 20 años en muchos países la situación se ha mejorado y continua mejorando. Todo lo que se adquirió por la clase obrera y la clase media todos tienen miedo y están con la idea de que nuestros hijos estarán menos mal que nosotros, la idea de la mediocridad y el miedo a bajar de clase”.

Hoy en día existen posibilidades que antes eran impensables, una persona pobre no podía imaginar que iba a tener dinero. El mundo ya estaba hecho, formado de clases superiores y clases explotadas.

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“No fue hace mucho, fue hace un siglo, en Francia el trabajo era obligatorio y posible desde los 10 años, los niños trabajaban en minas. Gracias a esa crisis, a esas revueltas obreras, todo mejoró. Ahora las personas tienen miedo. Con estas luchas que hubo en el mundo entero, una gran parte de la humanidad ve que es posible. Hay muchos combates que todavía tenemos que ganar. Hay muchos obreros que hoy en día tienen una pequeña casa, esas personas tienen miedo de regresar a lo de antes.”

Con su discurso Goupil nos enfrenta a una realidad inminente, al miedo que tenemos de perder lo que hasta ahora hemos logrado.

“Antes cuando éramos comunistas, militantes no teníamos nada. Todo mundo tiene miedo de que su hijo sea asesinado, de que lo exploten, de que le quiten, todos tienen miedo de perder algo.”

Romain asegura que los cambios no son imposibles y que el problema radica en que “Todo mundo está desubicado, no hay sindicatos ni discusión, no hay pensadores que estén liderando”.

Si los jóvenes están preocupados por la situación actual, ¿cuál es entonces el obstáculo para lograr los cambios? En este sentido, Goupil hace una reflexión oportuna que forma parte de nuestra realidad.

No tenemos un pensamiento colectivo, que haga que sobrepase nuestros intereses individuales para que haya una preocupación por el mundo. No es como antes. Escogemos no interesarnos, no hacer manifestaciones”.

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Esas individualistas, el decir que no me importan los demás, el decidir ser autónomo sin tener en cuenta los intereses colectivos es lo que ha permitido a los dirigentes tener el poder de decidir sobre nosotros.

“Si nos conformamos con este mundo, va a tener malas consecuencias para nosotros. Las clases dirigentes no se preocupan por los más vulnerables, entonces van a triunfar y con nuestro consentimiento”.

Por María Camila Rentería/ Reportera de El Giro

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