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La chaza, el ‘tenis pastuso’ que se juega en Cali

La chaza, el ‘tenis pastuso’ que se juega en Cali

María José Arteaga y James Toro/  Reporteros de Sala de Periodismo

Como todos los domingos, desde hace más de 30 años, don Vicente Robledo se encuentra parado en frente de la reja blanca que encierra el Coliseo El Pueblo de la ciudad de Cali, muy cerca a la Plaza de Toros de Cañaveralejo, esperando a sus amigos de siempre, a las ocho de la mañana, para jugar chaza como… siempre.

La Chaza es un deporte que tuvo origen hace más de 500 años en la frontera colombo-ecuatoriana, según ASOCHANAR (Asociación de chaza de Nariño), a raíz del descubrimiento de América, los conquistadores españoles encontraron a nuestro aborígenes jugando con pelotas fabricadas con piel animal y utilizaban como implementos para impulsar dichas esféricas maderos de Cuti y Guasmo, los mismos que usaban como herramientas de trabajo en la agricultura.

Ya con toda “la banda” reunida, don Vicente se dispone a entrar para compartir con sus colegas de este este curioso deporte y ¿por qué no? de unas cervecitas, con un pedacito  de cuy acompañado de  papa salada y ají de mani. Pero, hubo problemas a la hora de ingresar a la cancha, y el primero en notarlo fue Lizardo Sarasti, uno de los amigos más cercanos de Vicente y uno de los miembros más antiguos del Club de Chaza Cali, como se llama este grupo de buenos amigos.

El Club de Chaza Cali, es una asociación deportiva inscrita en Coldeportes que cuenta con 64 miembros oficiales en la ciudad y junto a los clubes de Palmira, Florida y Candelaria, conforman la liga vallecaucana de chaza, avalados por la Secretaría de Recreación y Deporte, adicional a esto cuentan con sus propias páginas en redes sociales como Facebook.

Vicente Robledo se acerca a Lizardo, que se encuentra hablando con el vigilante del coliseo, le pregunta a qué se debe el problema para ingresar y entre Lizardo y el portero le explican que se debe a la logística de la organización del Festival Petronio Álvarez, que tiene lugar en el mes de agosto, dentro y fuera de las instalaciones del coliseo. “Desde que se organiza aquí siempre pasa esto”, “debería dejarnos entrar, nosotros no le hacemos nada a nadie”, “nosotros ni nos asomamos por allá” repetía don Vicente, con su acento pastuso bien marcado, al vigilante que después de mucha insistencia los dejó entrar.

Por fin, después de una  larga espera, Vicente y sus amigos podían disfrutar de su espacio, que por tanto tiempo ha sido testigo de esta práctica deportiva y sobre todo cultural. Él toma su lugar a un lado de la cancha, pues hace más de 5 años no juega a la chaza debido a un problema en sus riñones que sufre aproximadamente hace 14 años, pero él es “el que más sabe”, según sus compañeros y se encarga de explicarnos en qué consiste el “tenis pastuso”.

Lo primero que hay que tener en cuenta antes de jugar chaza, es que existen dos modalidades, una que se juega con la mano y otra con raquetas de madera forradas en cuero de chivo, fabricadas y vendidas por artesanos nariñenses. La cantidad de jugadores varía desde el uno contra uno, hasta equipos de seis personas por bando. La pelota, ya no tiene que ver con la usada en la época del descubrimiento de América hecha de piel animal, se utiliza una pelota de tenis o una fabricada en Pasto muy similar a la del “deporte blanco”.

Las similitudes con el tenis continúan en la forma como se miden los puntos en cada “set” o mejor dicho “juego”, como explica don Vicente que se le dice a cada tiempo de los cuatro que se juegan en la chaza. 15, 30 y 40 son los puntos para ganar un “juego” y gana la persona o el equipo que obtenga la mayor cantidad de puntos en  3 de los 4 tiempos. Cada dos tiempos, el juez  marca una “chaza” en la línea media de la cancha, ya sea con un cono fluorescente o un pedazo de madera y cada dos “chazas” se hace cambio de lado por parte de los equipos.

Después de explicar los pasos básicos para comprender el deporte, don Vicente, nos presenta a Osvaldo Soto “el flaco”, el encargado de  demarcar las líneas de ese rectángulo gigantesco en que se practica “el tenis pastuso”, justo en ese momento se encontraba aplicando la última capa de pintura amarilla a las zonas de saque, unas líneas divisorias dentro de la cancha que son enumeradas del número uno al seis. “El flaco” explica que dependiendo de la potencia que tenga el jugador en su brazo a la hora de sacar, la zona de saque es más cercana o lejana a la línea media que divide los lados, es decir, que los jugadores de saque más potente se paran en la zona 1 y se aumenta en número gradualmente hasta el  la zona 6 que es la de menos potencia y menor alcance.

Después de casi 4 horas de juego (pues la chaza no tiene límite de tiempo), se gana según la cantidad de juegos o “sets” conseguidos y después de escuchar repetitivamente la frase “ese no ha almorzado”, cuando alguno le pegaba mal a la bola, Vicente Robledo se dispone a recoger el dinero apostado por cada individuo de ambos equipos,  $10.000, $ 20.000 o $ 30.000, por persona son el monto que se maneja en este deporte dominados por los hombres mayores del departamento de Nariño y que ha trascendido hasta tierras vallunas.

Y aunque el juego acabó, este tiempo de espacio cultural no lo hace, pues no hay nada más rico que terminar un “partidito de chaza” con unas buenas cervezas y su buena porción de lapingachos, mientras se juegan  naipes a la orilla de la cancha.

Datos sobre el “bombo”:

  • La madera utilizada, en la actualidad, para su fabricación puede ser pino o roble.
  • El cuero de chivo utilizado para este utensilio deportivo, es el mismo que se usa en la fabricación de tambores, por eso emite un sonido particular a la hora del golpeo y de ahí se deriva su nombre “bombo”.
  • El precio de un bombo de chaza oscila de los $30.000 a los $60.000

 

Beneficios y de la chaza en el adulto mayor:

  • Laura Andrea Quintero Palma, experta en biomecánica y fisioterapia de la Escuela Nacional del Deporte explica:
  • Esta práctica deportiva ejercita el sistema cardiopulmonar en adultos mayores
  • Fortalece músculos del tren superior e inferior
  • Ayuda a mejorar la respuesta de los reflejos naturales del cuerpo
  • Evita enfermedades seniles

“La pinta”

A diferencia de Rafael Nadal o Andy Murray, a estos deportistas no los viste ni Adidas ni Nike, ellos mismos se las ingenian para poder vestir de una manera funcional y original. Un pantalón cualquiera, una camiseta “fresca”, una “cachucha” con retazos de tela cosidos a mano y unas mangas de “taxista”, es todo lo que necesitan para protegerse del sol tan “picante” de la Sucursal del Cielo.

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