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La marihuana, la mata que sana

La marihuana, la mata que sana

Por: Richard S. Romero  y Camilo Tello

Estudiantes de Sala de Periodismo

Colombia, un país en donde la marihuana es la segunda droga más consumida por los jóvenes después del alcohol, desconoce los múltiples beneficios de aquella planta. La aprobación de La ley 1787, que regula el uso médico y científico del cannabis, en el 2016, siembra nuevos paradigmas en una tierra llena de dudas, ¿cuál será su cosecha?

Pomadas, aceites, cremas y demás productos derivados del cannabis, ya son comercializados legalmente en Colombia. Sin embargo, Andrés Felipe Guzmán, un joven caleño de 23 años, prepara sus propias mezclas de marihuana con alcohol para calmar los dolores que su abuela materna padece a causa de la artrosis.

“El médico mismo que me trata, me dice que le eche al alcohol y que me eche”, asegura la mujer de 75 años. Ella, cansada de consumir productos farmacéuticos tradicionales al igual que las otras tres millones de personas en Colombia que sufren esta misma enfermedad, optó hacia al remedio casero que alguna vez fue común en los hogares del país. Pero desde la época de los 90 la tradición se ha perdido debido a la estigmatización de la planta durante el narcotráfico de aquella época.

Solo desde 1993 hasta 2016 se registró que más de 100.000 colombianos perdieron la vida por estar al servicio de la lucha contra las drogas. De esos 100 mil, 550 eran policías que murieron por orden de Pablo Escobar. Así las cosas, pareciera loca la sola idea de querer entrar en este mundo del cultivo, producción y uso de la marihuana con fines terapéuticos o meramente recreativos.

Según el toxicólogo Jorge Quiñónez, el uso del cannabis medicinal no causa dependencia a la marihuana.

Pero la ley 1787 de 2016 no ha sido la única que ha puesto el tema del cannabis medicinal en boca de los colombianos, pues para la historia queda el Magistrado Carlos Gaviria, quien en 1986 fue el ponente de la Ley 30, en donde abre la primera puerta para el uso del cannabis medicinal en el país. Dentro de sus políticas no solo incluía la dosis para uso personal, sino también la regulación del cultivo de plantas de marihuana con fines médicos y científicos.

Treinta años más tarde, el Senador Juan Manuel Galán se encargaría, contra viento y marea, de aprobar la Ley 1787, la que regularía, ahora sí, el uso médico y terapéutico de la marihuana. La mata que antes mataba, ahora trata enfermedades.

Así, Colombia se convierte en el cuarto país de Latinoamérica en legalizar la marihuana medicinal. No obstante, su cobertura es tan amplia, que algunos médicos aseguran que la ley se queda corta a la hora de especificar cómo se debe realizar dicho uso medicinal. “En el tema médico, hasta este momento, no hay ninguna cosa que diga cómo debe hacerse; es simplemente conocer del tema y poder introducirlo dentro de las herramientas terapéuticas que le damos a los pacientes”, afirma la doctora Paola Pineda, especialista en el manejo del cannabis medicinal.

El reconocido doctor español Javier Pedraza, también destaca algunos aspectos que esta ley pasa por alto. “Todavía no está bien establecido por la ley cuáles van a ser los mecanismos que lo van a regular, en qué patologías se van a poder utilizar o que si todos los médicos lo van a poder prescribir”.

Estas paradojas medicinales causan confusión entre los pacientes a la hora de buscar en la marihuana una solución a sus dolencias. La falta de preparación de los médicos respecto al tema y la desinformación de la sociedad respecto al asunto, son el mayor causante de desconfianza cuando de cannabis medicinal se trata.

El costo de los medicamentos farmacéuticos para Otto, oscilaban entre los 300 y 400 mil pesos, mientras que, con el cannabis, la misma cantidad para un mes, 50 mil pesos.

Por fortuna, Laura Hernández encontró las personas indicadas que supieron asesorarla durante el tratamiento de la epilepsia refractaria de su hijo Otto. “Desafortunadamente abundan los charlatanes. Para nosotros fue un milagro completo que aparecieran en nuestra vida las personas correctas”. Laura se rodeó de los pocos médicos especializados en cannabis medicinal en Colombia. Asimismo, logró contactarse con la madre de Charlotte Figi, que es quizá el caso más conocido del uso de la marihuana medicinal en niños.

Otto, después de dos años de tratamiento con cannabis, logró reducir 50 crisis epilépticas diarias a tan solo 10. Esto sin generar ningún efecto secundario adverso, que era a lo que estaba expuesto cuando usaba productos farmacéuticos.

Sin embargo, esta no fue la suerte con la que corrió el padre de Denis Contri, el italiano que saluda con un ‘su merced’ y que tuvo que resignarse con ver morir a su padre sin recibir mucha ayuda medicinal. “Mi padre murió de cáncer y en Italia no se podía utilizar el cannabis medicinal. Entonces a mí me dio mucha curiosidad para mirar cuál era la verdad de esta planta”. Denis se asombra ante el hecho de que mientras en Italia la marihuana mata, 1.500 kilómetros más al norte, en Holanda, salva vidas.

Ya son 22 años sembrando e investigando sobre el cannabis alrededor del mundo, pero enamorado de la comunidad cannábica en Colombia, y de su compañera de vida, Pilar Sánchez, siembran en Bogotá la empresa Ganja Farm, dedicada a la fabricación de productos para uso terapéutico, cosmético, industrial y gastronómico con derivados del cannabis y el cáñamo. Ganja Farm, se une al gremio de empresas que desde hace años trabajan en pro de la salud de las personas de una manera alternativa.

En el Ecojardín, por ejemplo, ubicado en la ciudad de Cali, se encargan de mezclar hierbas de diferentes plantas para generar productos ancestrales, muchos de ellos, a base de cannabis. En el sitio pueden encontrarse presentaciones de 20g. de Gel de Coca y Cannabis por $20.000 hasta aceites hechos a base del mismo por $52.000.

Los beneficios son muchos, todo depende del tipo de patología que se vaya a tratar. “El cannabis no cura ninguna enfermedad. Curar significa eliminar la enfermedad y que la enfermedad nunca más vuelva y, a día de hoy, los médicos tratamos las enfermedades, pero curar, curamos pocas. Sí que trata muchos síntomas”, asegura el Doctor Javier Pedraza. Sus beneficios varían entre los dolores, las náuseas y vómitos; mantiene efectos antineoplásicos que son sustancias que impiden el desarrollo de células malignas, analgésicos y antieméticos.

Su función dentro del cuerpo humano es activar los receptores del sistema endocannabinoide, que es el encargado de la regulación y mantenimiento de las diversas funciones fisiológicas del organismo. Estas incluyen la percepción del dolor, la inflamación, la toxicidad, el aprendizaje y la memoria, el control de las emociones, el control del humor, gestión del estrés, el apetito, la ingesta de alimentos, entre otros.

La mata que antes se miraba con desdén, hoy es objeto de múltiples investigaciones por la medicina. Sus más de 400 componentes que ayudan al organismo del ser humano son cada vez más visibles alrededor del mundo. El estigma que dejó el narcotráfico poco a poco se va diluyendo. Personas como Andrés Felipe Guzmán, Paola Pineda, Ximena Mejía, Javier Pedraza, Laura Hernández, Pilar Sánchez, Denis Contri recuerdan al emperador de China, ShenNung al utilizar la marihuana para su mejor fin en el año 2737 a.c.,: el medicinal.

 

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