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William Ospina, de visita por la Villa de las Palmas

William Ospina, de visita por la Villa de las Palmas

William Ospina, escritor tolimense.

William Ospina regresó al Valle del Cauca. Esta vez, estuvo presente en un conversatorio, donde el autor realizó el lanzamiento de su obra más reciente: El taller, el templo y el hogar. Las principales temáticas que abordó están relacionadas con la problemática ambiental que se vive en la actualidad y la creciente necesidad de tomar las riendas del mundo y generar transformaciones en nuestra sociedad.

Cabe resaltar que Ospina, considerado uno de los escritores más importantes de Latinoamérica en las últimas generaciones, ha sido reconocido por su trabajo como novelista, poeta y ensayista; también se ha destacado como columnista de opinión en distintos medios de comunicación. Entre sus obras más reconocidas se encuentran: ¿Dónde está la franja amarilla?, El país de la canela, La serpiente sin ojos, y El año del verano que nunca llegó.

Este escritor tolimense se ha caracterizado por su participación frecuente en tertulias y conversatorios en Colombia y otros países. En su última gira, durante la semana del 23 al 18 de julio,  su agenda se  dividió entre seis municipios del departamento del Valle del Cauca en los que interactuó con los seguidores de sus obras. 

De visita por Palmira 

El pasado martes 24 de julio fue el turno de La Villa de las Palmas. El conversatorio tuvo lugar en el Centro Cultural Guillermo Barney Materón y fue la oportunidad de los palmiranos para acercarse al escritor tolimense y conocer con mayor detalle su producción literaria más reciente.

Este evento también contó con la presencia del palmireño Julio César Londoño en la mesa principal, quien es amigo cercano de Ospina. 

La primera vez que William señaló su preocupación por el cambio climático y los distintos peligros a los que se enfrentaba la humanidad fue más o menos 24 años atrás, con su libro Es tarde para el hombre. El autor menciona que con mucha frecuencia escritores de Colombia y Latinoamérica refutaban las ideas que ahí había plasmado e incluso lo consideraban apocalíptico. Básicamente, en esa obra mostraba su postura frente a la alteración del equilibrio planetario, el crecimiento desmesurado de la población y el paradigma tecnológico, entre otros temas del ámbito ambiental.

“Me parecía que iba a ser la primera vez en que una especie viviente podía poner en peligro el mundo y la continuidad de la vida”

Años más tarde publicó la continuación de esta obra en un ensayo llamado Parar en seco, en el cual se refería a que era hora de “parar en seco” con respecto a algunas tendencias de orden social y económico.

Su nueva obra El taller, el hombre y el hogar nace como prolongación de las reflexiones en distintos temas que se ha planteado desde hace casi 25 años. El tolimense mencionó algunas de las reflexiones de distintos temas que plasma en esta obra.

La edad del desierto que crece es una de estas, en esta trata de describir en términos generales lo que está pasando en muchos campos, su preocupación por la naturaleza y también por las arideces del espíritu.

Hay un ensayo sobre el agua llamado El cuarto elemento, cree que comienza siendo reflexión y termina siendo una oración sobre el agua; en este trata de reflexionar sobre las muchas resonancias racionales, míticas, poéticas y religiosas que el agua como sustancia vital tiene para los seres humanos y para la cultura.

Un ensayo titulado El peligroso arte de aprender hace una reflexión sobre el tema de la educación. Otro es sobre la necesidad de solidaridad que requiere el momento histórico entre los seres humanos. Hay una reflexión sobre la salud y la poesía, otra sobre la justicia y las ideas de la justicia que tenemos hoy.

Finalmente hay un ensayo que le da el título al libro: El taller, el templo y el hogar, sobre cómo esas tres instancias referentes a tres actividades: trabajar, ritualizar y habitar están cada vez más separadas en nuestra sociedad y cuán necesario es encontrar una manera de vivir distinta a la que forma en que estamos viviendo hoy.

Después de ofrecer la descripción de su producción literaria tocó temas como la educación y el fracaso de sus  modelos, la política y la necesidad de emanciparnos de los líderes que nos han polarizado, las revoluciones, el exceso de racionalismo, el impacto de la tecnología y su desconfianza en lo que llamamos progreso. También habló sobre la historia, la literatura y la poesía.

Hablando sobre lo sacro del agua y declamando el poema de Borges: El cuarto elemento dio por terminado el conversatorio en el que fue reiterativo en su llamado a recuperar la sensibilidad, las costumbres, la solidaridad y buscar nuevas formas de construir sociedad.

Por María Camila Renteria /Reportera de El Giro

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