Follow us on Social Media
Image Alt

Opinión: glifosato para todos, la estrategia del Gobierno en medio de la pandemia por Coronavirus

Opinión: glifosato para todos, la estrategia del Gobierno en medio de la pandemia por Coronavirus

Cristian Velasco, estudiante Sala de Periodismo.

El suroccidente colombiano específicamente el departamento del Cauca, dadas sus condiciones geográficas se ha convertido en uno de los corredores predilectos del narcotráfico, por su salida al océano pacífico, principal ruta de narcotraficantes hacia Norteamérica. Este territorio históricamente abandonado por el Estado es un caldo de cultivo para organizaciones criminales que se lucran del negocio. Las disputas entre disidencias de las FARC, fuerzas militares y otros grupos armados se han reactivado en los últimos meses dejando entrever la realidad en la que vive el país.

La ola de violencia que se reactivó recientemente en este territorio, y que en los últimos días cobró la vida de una niña de 9 años y su padre en el municipio de Suárez, exterminó por completo la calma que se vivía después de los acuerdos de paz, esta situación no solo refleja la crisis de orden público, sino también la grave crisis social que enfrenta el departamento.

En medio del fuego cruzado y las disputas territoriales están las comunidades campesinas de la región, quienes han vuelto a enfrentar situaciones de desplazamiento forzado, confinamiento y asesinato de líderes sociales. En general un derramamiento de sangre de comunidades negras e indígenas. Como si fuera poco en medio de la situación que enfrenta el país por el COVID-19, hace unos días, el ministro de defensa, Carlos Holmes Trujillo anunciaba con bombos y platillos el plan del gobierno para reactivar la erradicación de cultivos de uso ilícito vía aspersión aérea.

En ese sentido la ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales) realizó el pasado 7,9 Y 11 de mayo tres reuniones informativas para discutir la modificación del Plan de Manejo Ambiental, solicitado por la Policía, en la erradicación de cultivos ilícitos mediante aspersión aérea con Glifosato. Esto se hizo a pesar de la advertencia de la Procuraduría de no realizar dichos encuentros porque no se garantizaba la plena participación de las comunidades. La ANLA planea además realizar una audiencia pública el próximo 27 de mayo sobre la viabilidad de la modificación y las afectaciones ambientales y los impactos socio- económicos en las comunidades.  Después de esto el organismo tomará la decisión sobre este proyecto y sus implicaciones en lo ambiental.

No se sabe que pretende el Gobierno Nacional tomando este tipo de decisiones en medio de una crisis sanitaria tan grave como la que enfrentamos; las comunidades han manifestado que no tienen garantías en este proceso y han hecho un llamado urgente a que dichas decisiones se discutan después del confinamiento.

Por otra parte, en el Punto 4 del Acuerdo de Paz, firmado en el teatro Colón en Bogotá entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, se acordó, un Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito –PNIS-, que se encuentra integrado a la Reforma Rural Integral contenida en el Punto 1. Esto se hizo según el documento con el fin de Superar las condiciones de pobreza de las comunidades afectadas por los cultivos de uso ilícito; promover la sustitución voluntaria; generar oportunidades productivas etc. Han pasado ya más de tres años y la implementación de este punto del acuerdo, al igual que otros parece que se congeló en el tiempo, entre otras cosas por falta de voluntad política y las múltiples trabas al acuerdo. Los resultados ya son evidentes, un incremento significativo de la producción de cocaína en el país Y cientos de campesinos cultivando coca porque no tienen otra alternativa.

Supongamos. En un escenario en el que la ANLA apruebe la modificación del Plan del Manejo Ambiental y se dé vía libre a la aspersión aérea, pese a los argumentos de quienes se oponen, (ambientalistas y comunidades, etc.) o lo manifestado por la Corte Constitucional, entonces en el Cauca además de llover plomo y metralla lloverá Glifosato, y solucionado el problema, algunas hectáreas de cultivo de coca erradicadas, la foto para los periódicos y el gobierno estadounidense; mientras tanto las comunidades sufrirán además de un grave daño ambiental, un severo impacto socioeconómico. 

Las palabras del presidente Iván Duque, afirmando que se debe hacer uso de todas las herramientas necesarias para la erradicación de los cultivos ilícitos nos recuerda aquella sentencia que tanta sangre derramó: la estrategia de combinación de todas las formas de lucha para mantener o hacerse al poder político. Lo cierto es que las medidas de erradicación tienen un alto costo (no necesariamente monetario) que al parecer el gobierno si está dispuesto a pagar, pero las comunidades no.

Por Cristian Velasco/ estudiante Sala de Periodismo

Post a Comment