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Nicolás Thomson, el ‘gringo’ del atletismo caleño

Nicolás Thomson, el ‘gringo’ del atletismo caleño

Por Melissa Restrepo Bonilla y Juan Daniel Sánchez 

Estudiantes Sala de Periodismo

El atleta Nicolás Thomson –16 años, tez blanca, ojos verdes y 1,88 metros de estatura—lucha por estar a la altura de sus compañeros de la Seleccion Colombia. Su meta, consagrarse en los 200 metros en el Mundial de Atletismo de Menores Cali 2015.

[dropcap font=”arial” fontsize=”16px”]N[/dropcap]icolás Thomson está en el parti­dor. El sol pega directamente en su cara, en la que se asoman las primeras gotas de sudor. Cierra los ojos, los abre y fija su mirada hacia la meta. “Saca la bestia, tienes que ser el mejor”, dice mentalmente bajo un silencio premonitorio que termina cuando suena el dispa­ro de la pistola de partida.

atletismo2Veintidós segundos después, aquel muchachito de 16 años exhibe una mueca de felicidad. Hay razones para ello. Nicolás acaba de lograr la marca para clasificar al Mundial de Atletis­mo de Menores. Aquel domingo 21 de septiembre, de una maña­na bogotana del 2014, permane­cerá intacto en el recuerdo del joven deportista.

Lo curioso es que Nicolás es hijo de un australiano y una co­lombiana, porta indumentaria de su patrocinador Adidas, tie­ne ojos verdes y su piel es tan blanca que resalta en medio de sus compañeros de la Selección Colombia.

Thomson na­ció el 23 de fe­brero de 1999 en Cali. Mide 1,88 metros de esta­tura y pesa 63 kilogramos. Des­de los 8 años está en las pistas. No sabe qué razones lo llevaron exac­tamente a practi­car este deporte, porque también lo atraían la natación y el fút­bol, pero quizás, sin presentir­lo, ya traía ese gusto por las carreras en la sangre. Es que su abuelo, australiano como su padre, fue campeón mundial de atletismo.

Lo cierto es que siendo apenas aquel niño, Nicolás se inscri­bió en la Liga Vallecaucana de Atletismo. Una semana y media después ya estaba probando sus condiciones en un torneo depar­tamental en el Estadio Pascual Guerrero, en la modalidad de los 50 metros. Nicolás corrió, ganó y clasificó a los nacionales. “Crucé la meta y vi las sonrisas de mis padres en la tribuna. Supe que estaban felices por mí, aunque lo único que hice fue correr”, recuerda como si estuviera narrando cualquier travesura.

A esas alturas, Nicolás ya iba ganándose su espacio en el at­letismo, pues no resultaba muy común que este chico de tez clara practicara un deporte en el que las mejores marcas y los oros en competencias han sido conseguidos por jóvenes afroco­lombianos.

El camino a la victoria

Pronto apareció en la vida de Nicolás el entrenador José Ber­nardo, un cubano adoptado por esta ciudad, que lo tuvo bajo sus enseñanzas durante casi seis años. Fue con él que aprendió a bracear y ampliar sus zanca­das. Y algo más, tan importante como lo anterior: la disciplina como motor para triunfar. Por­que –y eso es algo que reconoce el propio Nicolás– siempre fue un alumno díscolo en el colegio, tanto en el Bennett como en el Berchmans, donde estudió par­te del bachillerato. Pero esa es otra historia.

Gracias al ‘profe Bernar’, Ni­colás tiene hoy un cupo en el Mundial de Atletismo de Me­nores, que se realizará en Cali entre el 15 y 19 de julio. Jorna­das de tres horas diarias y un plan de entrenamien­to riguroso hicie­ron parte de la preparación del atleta, hasta con­seguir la marca de 22,25 segun­dos que le dieron la clasificación el año pasado, en la prueba de los 200 metros. Veloci­dad pura.

Por esa ambi­ción que suele empujar a los deportistas, Ni­colás sentía que podía dar mu­cho más. Buscó, entonces, otros horizontes y envió sus registros a la mismísima escuela donde destelló ese rayo humano cono­cido como Usaín Bolt, en Jamai­ca, y también a aquella donde surgió ese fenómeno llamado Michael Johnson, en Texas.

Ambas escuelas lo acepta­ron, pero las dudas, propias de un jovencito de su edad, se le atravesaron en la pista de sus nuevos rumbos y, finalmente, el 6 de diciembre del año pasado terminó tomando un avión ha­cia Ecuador. ¿La razón? Carlos España, un amigo cercano a su familia, le habló de Nelson Gu­tiérrez, un entrenador cubano responsable de que la ecuato­riana Ángela Tenorio haya sido subcampeona de los 200 metros en el Mundial de Atletismo de Menores, en Donetsk, Ucrania, en el 2013.

Allí, en Ecuador, Nicolás tomó un nuevo aire. Conoció otra di­námica de entrenamiento y en­tendió, con mayor propiedad, lo que es el trabajo en equipo.

“En Cali yo tenía que con­tratar por semanas mi propio fisioterapeuta, psicólogo y pre­parador físico. En Ecuador el profesor Nelson ya tiene su equipo y se los facilita a los de­portistas”, cuenta Nicolás, con un gesto de agradecimiento .

Consciente de que Nicolás es­taba apostando seriamente por su nuevo proceso, su familia decidió apoyarlo plenamente. Mensualmente paga 1.500 dó­lares para que Nicolás se sos­tenga en el país vecino y pueda entrenar con Nelson Gutiérrez y su grupo. 1.500 dólares para que su hijo siga creciendo en las pistas.

Una cita con la historia

atletismo3Por primera vez, un país latinoa­mericano será sede del Mundial de Atletismo de Menores, y Cali tendrá el honor de recibir a 2000 deportistas de 185 países que buscarán la gloria entre el 15 y 19 de julio.

Polonia, en 1999, fue la primera sede de este certamen deportivo. Hungría, Marruecos, Francia, Canadá e Italia han sido los países anfitriones de las ediciones anteriores. En cada Mundial se realizan 28 pruebas de atletismo.

Esta competencia, que se celebra cada dos años, es dirigida y organiza­da por la IAAF (Asociación Interna­cional de Federaciones de Atletismo). La principal condición que deben cumplir los atletas participantes es tener entre 16 y 17 años hasta el 31 de diciembre del año en el que se realiza el Mundial. En esta ocasión, los de­portistas deben haber nacido entre 1998 y 1999.

Actualmente, los estadios Pascual Guerrero y Pedro Grajales son some­tidos a obras de acondicionamiento para la realización del Mundial, sin duda, uno de los certámenes más importantes en la historia del deporte colombiano.

“El ‘profe Bernar’ me aconsejó que nunca mirara para los lados. Que siempre pusiera mis ojos en la meta”.

“Un Mundial es un Mundial. Vienen los mejores de cada país. Es la mejor oportunidad que tengo para medirme como atleta”.

Nicolás Thomson

Un salto a la élite

Adidas, que patrocina a Án­gela Tenorio, también vio en Nicolás un prospecto y decidió respaldarlo. Toda su indumen­taria, de pies a cabeza, es de la prestigiosa firma alemana. Pero no solo eso. En febrero pasado, el atleta caleño estu­vo probándose en el Centro de Entrenamiento de Adidas, en Miami, y trabajó codo a codo con el panameño Alonso Ed­ward, el cuarto hombre más rápido del mundo, después de Usaín Bolt, Tyson Gay y Wallace Spearmon.

atletismo4Fue en Miami donde Nicolás escuchó una de las frases que marcó su vida. Mientras en­trenaba, el profesor de Tyson Gay –medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012–, le soltó un comentario de gran calibre al entrenador de Nicolás: “Ese muchacho alto, delgado y rápido como una bala –refiriéndose al atle­ta caleño– va a ser el futuro campeón latinoamericano de los 400 metros. Seguro va a dar de qué hablar en las pis­tas”. Nicolás Thomson y Nel­son Gutiérrez no echaron en saco roto estas palabras. Y esa es la meta que se han fijado juntos para el 2016.

Y lo que lleva del 2015 le ha servido a este joven para me­dirse entre los grandes. Hasta ahora no ha corrido con gente de su categoría, menor. Le ha apostado a competencias juve­niles y ha sabido dar la talla. Probó de qué estaba hecho en el Campeonato Nacional de Mayores, en Ecuador, y allí mejoró su marca personal: hizo 21,92 segundos en 200 metros. Registro que le permite estar hoy de cuarto en el ranking suramericano de atletismo de menores. Una hazaña.

Nicolás compitió hace unas semanas en Medellín. Apro­vechó y regresó a casa, al Pas­cual Guerrero. El ‘profe Ber­nar’ volvió a ver correr al que era su pupilo. El cambio era evidente en este muchacho de 16 años. La seguridad en sus salidas había aumentado.

La cita ya está pactada. Ni­colás Thomson promete dejarlo todo en el Mundial de Atletis­mo de Menores en Cali. Y de­mostrar que haber abandona­do las comodidades de su casa y optar por las carreras en las pistas en lugar de una carrera universitaria valieron la pena. El tiempo lo dirá. Mientras tanto, el ‘Gringo’ del atletismo caleño está en el partidor

 

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