Síganos en redes sociales
Image Alt

El lado oscuro del futbol

Muchos jóvenes en Colombia buscan salir adelante

El lado oscuro del futbol

Tenía que pagar 40 millones de pesos a un directivo o al técnico sólo para que me vieran jugar 5 minutos.” Recuerda, aún indignado, un joven estudiante de Publicidad de la Universidad Autónoma de Occidente, quien se presentó a prueba en las divisiones inferiores de Envigado.

“Eso le toca pagar a alguien que no es de Medellín y quiere probar en una escuela buena y de proyección como la de Envigado. Lo que me ayudó a mí fue haber tenido un padrino, y así no tuve que pagar toda esa plata, jugué bien y pude quedar (en Envigado). El día que me presenté a la escuela había 60 jugadores. Después de la prueba los iban descartando rápidamente. Al final quedamos seleccionados sólo 10 y nos llevaron a una casa hogar. Al otro día sacaron 5 que ya estaban instalados, fue muy raro eso”, agrega el estudiante de Comunicación Publicitaria.

Este es el lado oscuro que presenta el fútbol en sus divisiones menores, donde la Liga de Fútbol del Valle cuenta en su registro con 102 escuelas y en todo el departamento se dice que pueden llegar a ser 300 más. El deporte más popular en Colombia, más que un juego es visto a temprana edad como un modelo de vida, sin embargo, hay pocos que cuentan con la suerte de llegar al profesionalismo por distintos motivos, en su mayoría extrafutbolísticos. Aproximadamente a un equipo de fútbol en Cali pueden presentarse a pruebas 300 personas, entre niños y jóvenes por categoría. Sin embargo, este deporte en donde a los menores y jóvenes se les promueve el juego limpio, el respeto por el rival y la transparencia, tiene una larga sombra que frena las motivaciones de quienes van en busca de cumplir sus ilusiones.

Así lo advierte Jaime Orlando Dinas, periodista deportivo, quien señala la existencia de un “peaje” donde los técnicos se alían con empresarios, quienes a su vez tienen jugadores de cabecera y los ubican en sus equipos. Le cobran un porcentaje al jugador por inscribirlo y en algunos casos, como asegura Dinas, “son más descarados, les cobran por ponerlos a jugar, es lamentable y triste”.

Los directores técnicos también han tenido que padecer la corrupción que existe en el fútbol. “Reinaldo Rueda iba a convocar a un jugador a la Selección Colombia, tenía que pasar la lista el día siguiente, la noche anterior lo llamó el empresario de ese jugador, sin saber que su representado estaba en lista le dijo que lo quería ver jugar. De inmediato Rueda le colgó el teléfono y llamó al Presidente de la Federación Colombiana de Fútbol y al jugador explicándoles que no lo convocaría, ya que si lo hacía, se daría a entender que lo hizo por presión del empresario. Quizás esa es una de las causas por las cuales Rueda tuvo resistencia en Colombia, porque no se presta para negocios”, concluye Dinas.

En el Valle hay un empresario que maneja los derechos deportivos de varios jugadores en las divisiones menores de los equipos, se dice que tiene una gran influencia en el fútbol colombiano pues, al parecer, es propietario de al menos dos clubes de la segunda división. Este empresario caucano también tiene gran influencia sobre la Liga Vallecaucana de Fúbol y maneja los derechos de jugadores de Boca juniors de Cali. Quienes defienden a este empresario aseguran que a los jugadores que les nota condiciones les ayuda con dinero cuando están en dificultades y después los vende a otros equipos. Les brinda apoyo a los deportistas que apadrina y los ayuda a promocionar. Sin embargo, algunos periodistas y gente del fútbol, que prefieren omitir sus nombres, afirman que este empresario tiende a apoderarse de la totalidad del dinero después de concretarse la venta de alguno de sus deportistas, no destina ni siquiera un porcentaje de la venta al club de pertenencia del jugador y aseguran que no le interesa el bienestar deportivo de sus equipos.

Julián Collazos recuerda su experiencia en uno de los equipos más importantes del fútbol aficionado del Valle del Cauca y afirma que quien tiene el respaldo de un ‘padrino’, “seguro que llega al profesionalismo”.

“Esta es otra forma de llegar a ser profesional. Este quizá no es un padrino sino que es el duro, entonces si vos le caes bien al duro, si vos jugas bien y sos consentido, él te va a poner a jugar fácilmente en otros equipos.”Algunos jugadores y entrenadores del fútbol aficionado aseguran que para poder tener oportunidades en un equipo hay que pagar algo más de 10 millones de pesos a padrinos y empresarios. “Desafortunadamente en equipos prestantes de la ciudad como La Sarmiento Lora, Boca Juniors, Deportivo Cali y América los muchachos tienen que conseguir empresario obligatoriamente, que los esté respaldando y apoyando, pagándoles un dinero extra para alimentar ese sueño de jugar fútbol profesional”, afirma Jorge Luis Otero, entrenador de fútbol de la Universidad Autónoma de Occidente.

Sueños a mitad de camino
“Un empresario me pedía 10 millones para llevarme a jugar en el Depor FC, de toda esa plata el setenta por ciento del dinero era para él y el treinta para mí. Después de eso, me decía que en un año pasaría a otro mejor equipo del fútbol colombiano. Él me motivaba a que hiciera el esfuerzo económico para que no siguiera esperando tanto tiempo en Boca y no llegara después a un buen equipo”, sostiene Jeison Díaz, que hace seis años hacia parte de la escuela de fútbol del Boca Juniors de Cali.

Este joven oriundo de Santander de Quilichao, de 25 años, fue testigo del proceder de uno de estos personajes que se dedican a apadrinar jugadores, teniendo siempre como principal foco el factor económico. “Un amigo de mi tío me lo presentó (al padrino), me dijo que yo podría tener todas las condiciones que quisiera, pero para llegar a algún lado tenía que dejarme ayudar, pero yo confiaba en mi fútbol y en mis condiciones para llegar al fútbol profesional. En mi casa, mi madre me ha enseñado a conseguir las cosas con esfuerzo y sacrificio, por eso no quise seguirle la cuerda a ese man que me quería apadrinar.” Estuve en Boca hasta los 19 años, jugué torneos juveniles, nacionales y departamentales, a esas copas van ojeadores a ver jugadores que les llame la atención, yo confiaba en esa posibilidad, pero desafortunadamente no me resultaron opciones de salir al profesionalismo. Ahora estoy trabajando en un tienda vendiendo zapatillas y también juego fútbol con mis amigos los fines de semana, que es lo que más me gusta”.

El desencanto por el balón 
Entregar trece años de su vida al fútbol, dejar a un lado tanto los juegos de niño como las actividades que caracterizan a un joven

“El manejo de tanto dinero en el fútbol hace, de alguna
manera, que las mentes de algunos se corrompan”
Leonard Gutiérrez – Periodista de El País

Escribir un comentario

Ocho − 5 =