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¡De la pederastia, líbranos señor!

¡De la pederastia, líbranos señor!

Por  Camilo Tello

Estudiante de Sala de Periodismo

Camilo Tello, estudiante de Sala de Periodismo.

En el mundo cada vez se destapan más casos de abuso sexual por parte de curas católicos. Por ejemplo, resulta escandalosa y repugnante la cifra de 4.500 denuncias de víctimas de pederastia en la iglesia católica de Australia entre 1950 y 2010, por casos como este, le ha costado a esta institución a nivel internacional más de 2000 millones de dólares.

Sin embargo, es más indignante el caso de William Mazo, el cura pederasta que abusó en 2009 de cuatro menores de edad en la ciudad de Cali, y por la cual, recibió una pena de 33 años de cárcel.  Recientemente se removió el archivo, y se supo que la Arquidiócesis de esta ciudad se negó a reconocer la culpabilidad del sacerdote y de la iglesia, arguyendo que fueron los padres, los culpables de que sus hijos fueran abusados, porque supuestamente fue un descuido de ellos.

Resulta terrible entonces, la doble moral que maneja la iglesia, que para proteger sus propios intereses terminan haciendo lo que sea con tal de tapar un escándalo de esta magnitud. El abogado Elmer Montaña le contó a la revista Semana que el arzobispo de Cali, Darío Monsalve, le propuso desistir, cuando se enteraron que tomaría el caso. “La Iglesia está dispuesta a pagarte a ti los honorarios siempre y cuando renuncies a seguir apoderado a estas víctimas”.

Pero el tema no pesa tanto para la Arquidiócesis de Cali  por tratarse de un abuso sexual, puesto que son varios curas los que ya han salido a la luz pública en Colombia acusados de pederastia, 18 son los más conocidos, de una lista larga. La condena es lo de menos para una institución tan poderosa que ni los escándalos más sonados de abuso sexual como el de la iglesia católica de Massachussets, Estados Unidos, con 17.000 casos de abuso sexual revelados en 2002,  han sido motivo para ponerla contra las cuerdas.

Sin duda, lo que más le duele a la iglesia como a las empresas, es que le toquen el bolsillo, que en el caso de las víctimas del cura Mazo exigen 9.000 millones de pesos para reparar los daños causados, que para esta institución es exagerada y oportunista por parte de las víctimas.

La iglesia debe pagar por sus pecados, es hora que dejen de lavarse las manos y  respondan por las víctimas, ya en Colombia en el 2015 la Corte Suprema de Justicia logró que una Diócesis indemnizara a dos niños de Líbano, Tolima.

Es paradójico que una institución como la católica que profesa defender a los más vulnerables, termine por no reconocer sus culpas, bastantes injusticia hay en este país como para que la iglesia también se unte de ella. Ojalá no sea la justicia divina, la que los castigue

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