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La cultura de ‘pullar’ en Colombia

La cultura de ‘pullar’ en Colombia

Harold Cortes, estudiante de Sala de Periodismo.

Pullar en Colombia está de moda. Se ha convertido en una práctica cultural en nuestro país. Sin embargo, desde el punto de vista conceptual, este término deja mucho que pensar sobre el estado actual de nuestra sociedad.

Según la RAE, pullar significa: palabra o dicho obsceno; dicho con que indirectamente se humilla a alguien; expresión aguda y picante dicha con prontitud. Y parece que al colombiano promedio le encanta el asunto.

Solo hace falta dar una ojeada a las tendencias en las redes para comprobar que los contenidos de mayor tráfico son aquellos en donde el “tonito” picante enardece a la audiencia. El problema de pullar en Colombia es que, más que invitar a una discusión concienzuda, ha abierto la puerta para el escepticismo de opiniones, el sesgo en la información y el uso de una retórica venenosa para convencer a adeptos que luego saldrán acalorados a las marchas sin siquiera saber por qué.

Algo está pasando en nuestro país para que algunos sean expertos en humillar a otros con argumentos robados del discurso de la ira, pero que sean débiles en proponer soluciones ante la decadencia social que vivimos. Algo está pasando para que nuestros periodistas incursionen en nuevas “estrategias creativas” para lograr un impacto en opinión, pero que, más allá de los millones de vistas en las redes, como afirmó Maria Paulina Baena para un artículo en Cromos, “muere el debate de un totazo. Es como tirar una piedra, romper un vidrio y salir corriendo.”

Ya hemos comprobado con el ejemplo del discurso tóxico de la politiquería que pulla sin debate como ejercicio ético y profesional, es la bienvenida para una nueva generación que sabe mucho de seguidores pero poco de responsabilidad social.

Si los nuevos garantes del ejercicio de pullar quieren que su discurso sea “vital y no solo viral”, como afirmó La Pulla, deberán construir andamiajes en donde el ejercicio de la crítica social logre el propósito por el cual se creó: suscitar un deseo cada vez mayor por la participación en el desarrollo político, social y cultural de Colombia.

 

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