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La reforma tributaria: una necesidad creada para tapar la corrupción

La reforma tributaria: una necesidad creada para tapar la corrupción

 

Por Laura Torres  Saavedra

Estudiante de Sala de Periodismo

¿Hasta cuándo los colombianos nos haremos los de la vista gorda frente a los desfalcos que ocurren con la inversión pública? Mientras que a ellos los arropa la impunidad, a los contribuyentes los exprimen con propuestas como esta, diseñadas para patrocinar los lujos de los protagonistas de la negociación entre el gobierno nacional y los congresistas.

Con la aprobación de la reforma, este año se genera un recaudo de 7,2 billones de pesos de los cuales 1,5 serían destinados a la salud. Ahora, de los 38 billones de pesos que mueve este sector anualmente 11 provienen de la Nación. Sin embargo, el gobierno deja el control de estos dineros en las manos de las empresas promotoras de salud quienes se encargan de que 15 de los 48 millones de los beneficiarios de la IPS y la EPS obtengan un servicio apenas ‘normal’, según evaluaciones anuales del Ministerio de salud. Es por eso que se presentan casos donde la falta de atención oportuna, o incluso carencia de esta, hacen que la corrupción salga a la luz.

De manera que, ¿por qué debería la gente creer que esta vez la ayuda a la salud sí será un hecho? Si bien defiende el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, que la reforma será el ingreso para mantener subsidios que entrega el Estado a la población más necesitada, ¿en dónde queda la crisis humanitaria que vive La Guajira?

En definitiva, el tema de la reforma debería ser debatido en las ciudades y no entre congresistas quienes tienen el poder de distribuir los recursos entre aquellos que han financiado su campaña política. La comisión que pagan ellos en agradecimiento debería ser uno de los incentivos principales para asegurar la estabilidad económica del país por medio de la intervención a estas sumas de dinero por parte de los organismos de control. Sin embargo, como este no es el caso, el gobierno se vio forzado a crear otras maneras para evitar que el país no pierda su grado de inversión.

Lo cierto es que en este momento los frascos de mermelada deben estar llegando a la puerta de la casa de los congresistas, mientras que los colombianos ignoran que se les quiere sacrificar para tapar el hueco fiscal.

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