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Influenciadores en Cali: ¿con motivación de inspirar o facturar?

Influenciadores en Cali: ¿con motivación de inspirar o facturar?

Hermanos influenciadores Juan Pablo y José, quienes en redes aparecen como @2bros2wins

La escena del video no es nueva: en alguna esquina de la ciudad de Cali se desarrolla una discusión entre tres hombres, después de varios insultos uno de ellos saca un arma, se oyen cuatro disparos y acto seguido una moto arranca. Gritos, alarmas, sangre, todo en 35 segundos… ¿qué pasa cuando la realidad no supera la ficción?

En el terreno de “el fin justifica los medios” ya ha caído más de uno; el reconocido youtuber Logan Paul con el video en el que mostró a sus más de 15 millones de suscriptores el cuerpo de una víctima de suicidio en Japón, la youtuber estadounidense Monalisa Pérez, quien mató a su novio mientras grababan un video asegurando que “una enciclopedia podía detener una bala” o el caso local  más reciente, la viralización de un video donde dos instagramers caleños simulan ser víctimas de un homicidio al sur de la ciudad. El afán por hacerse viral no da espera.

En la lucha por las “visitas”, los “me gusta” y la cantidad de seguidores, la responsabilidad de los contenidos publicados en las redes sociales parece quedar en un segundo plano. En un competitivo mercado en el que cada creador busca crecer a diferentes ritmos, resulta inevitable no hacernos preguntas sobre la influencia que los nuevos “líderes de opinión” pueden tener en la sociedad y sus responsabilidades con la misma.

El especialista en marketing digital y de influencias Javier Escobar cuenta cómo algunos creadores de contenido, en su búsqueda por llamar la atención, utilizan “estrategias poco ortodoxas que explotan vulgarmente los sentidos del usuario” y que al contrario de lo esperado, reciben “críticas viscerales” de una sociedad que está cansada de la violencia.

“Representar una escena donde un par de personas mueren trágicamente, para luego salir con un discurso bastante rosado, a expresar las difíciles condiciones en que vivimos… pero en realidad ¿qué te quedó de ese video? La escena sensacionalista de la muerte […] pues el propósito era ese: llamar la atención”

Eso es lo que Escobar considera “contenido sin carne”, donde las consecuencias pasaron a la vida real, pues se puso en alerta incluso a la Policía Metropolitana, que junto al secretario de Seguridad de Cali, Andrés Villamizar, tuvieron que salir a desmentir la noticia.

¿Por qué tanto interés en ser famoso en el mundo digital?

La respuesta es simple, las cifras del mercado en auge emocionan a cualquiera: según Escobar, un influenciador con máximo cuatro mil seguidores, recibe por hacer una publicación en la que se “recomiende” o incluya un producto/marca específica, cerca de $150.000 pesos. En el rango de cinco a diez mil seguidores, la cifra se duplica, de $250.000  a $300.000 pesos por una mención. Y si ya hablamos de los “Premium”, cuentas con más de un millón de seguidores, pueden facturar cerca de $5.000 dólares (15 millones de pesos aprox.) por la producción de un contenido con una marca.

Pero en las redes sociales no solamente se percibe la influencia desde el marketing digital, ya sea a través de videos de humor, formatos de opinión como video vlogs, entre otros, lo que se publica por parte de figuras relevantes, es recibido bajo un vínculo directo que consolidan con sus seguidores. Opiniones y situaciones cotidianas son discutidas en tiempo real, con una inmediatez propia de un mundo globalizado en la era digital.

¿Hasta dónde llega la influencia?

Como lo afirma Juan Pablo Ángel, integrante del dúo de influenciadores caleños 2bros 2wins, una pareja de hermanos que se dedica a subir vídeos de 60 segundos a su cuenta de Instagram con más de 42 mil seguidores, los contenidos que se publican influyen en los pensamientos, decisiones e incluso estados de ánimo de sus seguidores.

 

“Está la influencia en el día a día de tus seguidores, a nosotros nos han mandado mensajes diciendo “ve estaba teniendo un día pésimo y gracias a tu vídeo, gracias a lo que publicaste, ahora estoy mucho más feliz”. Entonces es también por ese lado, es por el lado de enviar un buen mensaje”

Y este nuevo “poder” puede ser usado para bien o para mal, así como existen creadores de contenido que van más allá de las cifras y buscan entregar mensajes inclusivos, generar reflexiones en sus seguidores y promover campañas con responsabilidad social, también están los que viven al servicio de las marcas sin ninguna regulación, llegando a casos como el de la reconocida “Epa Colombia” quien publicitaba productos para “adelgazar” que resultaron siendo ilegales en el país.

¿Y cómo no caer en la auto-censura?

Estos son dos de los influenciadores de Cali @la_segura y @javiercardonat

Al hacerse conscientes de la responsabilidad que comienzan adquirir como líderes de opinión o modelos a seguir de cantidades considerables de personas, se empiezan a vetar temas o situaciones que puedan herir algún tipo de susceptibilidad en el público al que se dirigen.

“Te pongo un ejemplo, en el caso del humor, hay temas que yo en lo personal no me atrevería a tocar, como lo que son temas políticos, religiosos o temas de velaciones o cosas así, porque son temas de respeto, así sea que se preste para sacar contenido humorístico, es mejor respetar”, dice Javier Cardona, Instagramer caleño con más de 200 mil seguidores.

 

Sin embargo la idea no es dejar de expresar una opinión frente a diferentes realidades, sino saber hacerlo, como lo afirma Stefania Sierraalta, consumidora de este tipo de contenido y quien ha participado en diferentes colaboraciones con influencers como El Mindo y Zach Morris:

“No necesariamente es lo que se dice, sino cómo lo dicen. Porque puede que muchas veces las personas no estén de acuerdo con ese “qué”, pero si lo dice de una buena manera, la gente respeta su opinión”

Y es que en redes, donde estás al alcance de todos a solamente un clic, se aporta información relevante a audiencias con diferentes gustos y aficiones. Es aquí donde cada creador de contenido debería empezar a preguntarse qué es en realidad lo que quiere transmitir a cada uno de sus seguidores y cómo debería usar ese “poder” de influencia que su misma audiencia le otorgó.

“Existen micro y macro influenciadores, algunos de los requisitos o características de los micro consiste en tener entre 1.000 y 50.000 seguidores, mientras que  los macro superan los 100.000 seguidores hasta llegar al millón.”

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