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La otra cara de la guerra en Colombia

La otra cara de la guerra en Colombia

Monterredondo, antigua zona veredal.

La guerra que ha tenido Colombia hace 52 años dejó muchas víctimas, con el acuerdo de paz los colombianos se dieron la oportunidad de recobrar la esperanza de una Colombia en paz. Miles de familias azotadas por el conflicto vieron la posibilidad de volver a ver a sus hijos que alguna vez fueron parte del grupo insurgente de las Farc.

 El panorama no es positivo, en lo corrido de este año y el anterior van 80 excombatientes de las Farc y 13 familiares de los mismos que han sido asesinados. Las cifras siguen en aumento y los líderes sociales no son la excepción, las zonas más afectadas son Valle, Cauca y Nariño.

 Cada vez existen más familias con un ser querido asesinado o amenazado. Es cierto, la sociedad no va a perdonar fácilmente el daño que hicieron ellos. “El daño que ellos causaron estando en guerra, no tiene porque pagarlo una madre o un hermano, sus familias son vidas inocentes”. Afirma José López, psicólogo de la EPS Emssanar.

“Cuando yo llegue al barrio El  Troncal con mi familia, había personas que tenían ciertas tendencias a ser comunistas o comuñangas como yo les decía y eso hacia que todo el barrio estuviera enterado de las situación social que vivía en ese entonces el país”, Hermes Manyoma, coordinador del proyecto “Disparando arte”.

Para los amigos y familiares de excombatientes su mejor arma ha sido el silencio, pero en él guardan historias de la infancia y juventud donde jugar después de la hora indicada por su madre era lo más peligroso e “ilegal” que podrían hacer. Hermes Manyoma coordinador del proyecto “Disparando arte” recuerda como a pocas cuadras de su casa ubicada en el barrio El Troncal en Cali, vivía Pablo Catatumbo con su madre.

Hermes y Pablo se criaron juntos siendo amigos de barrio.

 Con el pasar del tiempo, Hermes recuerda que Pablo y otras personas empezaron a realizar reuniones sobre política y el orden social en algunas casas del vecindario, afirma que lo invitaban , pero a él nunca le llamó la atención los problemas políticos del país, por lo que siempre les decía que se iba a jugar fútbol con sus amigos.

 El escenario de posconflicto ha traído como consecuencia que no solo la reinserción de los excombatientes no sea favorable, los líderes sociales también han estado en constante peligro, desde la firma del acuerdo de paz  han sido asesinados. Una de la zonas más afectadas es Guapi y en general el departamento del Cauca.

 Aunque el panorama no es muy alentador, varios líderes sociales siguen en| la lucha y no solo ellos sino sus hermanos y amigos apoyan esta iniciativa de seguir denunciando las problemáticas sociales.

 Este es el caso de Marino Grueso a quien le asesinaron a su hermano a sangre fría como lo recuerda, con una mirada de tristeza, evoca como el ejército irrumpió en su hogar con la excusa de que era una casa de guerrilleros y que escondían explosivos, efectivamente no encontraron nada y comunicaron que había sido una confusión.

 El hermano de Marino es uno de muchos casos, que están sucediendo con los líderes sociales, quienes siempre han estado en constante peligro, debido a las problemáticas que denuncian o a las causas sociales que persiguen para el bien de su comunidad. Esto muchas veces va en contra de intereses políticos de diversos grupos.

 Las familias son las más afectadas, ya sea porque su familiar sea un desmovilizado o persiga objetivos sociales, esto se ha convertido en la primera causa para que en Colombia sean asesinados o amenazados de muerte. El gobierno al no brindarles protección, muchas veces, deciden no tener contacto con su familiar o un huir de la zona para que su vida esté a salvo.

Excombatientes en proceso de escolarización, ofrecido por el Consejo Noruego.

Según cifras de las Naciones Unidas más de cien de los asesinatos en el último año se responsabiliza a la pugna de los grupos rivales que quieren controlar los territorios que antes estaban en manos de las Farc.

Frederman Carrero, sociólogo de la Universidad del Valle afirma que “así como los soldados del ejército, son considerados colombianos y han derramado sangre, de igual forma los ex combatientes, por más duro que suene para la sociedad también son colombianos y deben darles una nueva oportunidad para resarcir todo el daño que han hecho”.

 El gobierno busca que los desmovilizados, tengan una reinserción positiva en la sociedad, en diálogo con Jessica Ramos familar de un excombatiente afirma que “es muy gratificante tenerlo de nuevo en casa pero es una situación difícil para él, porque tiene miedo salir a calle, por temor a que la gente atente contra su vida, por lo que opta por quedarse en casa”.

 Para que los escenarios de paz den resultado se debe iniciar con el perdón y la reconciliación de la sociedad con los ex integrantes de este grupo que alguna vez hizo mucho daño. La paz no es solo terminar con un grupo subversivo sino la posibilidad que de ellos tenga inclusión y aceptación social por parte de la ciudadanía colombiana.

Por Gabriela Obando Pantoja y Lina Marcela Vera Pérez /Reporteros Sala de Periodismo

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