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Manos de oro: tradición, ambición y esfuerzo en Santander de Quilichao

Manos de oro: tradición, ambición y esfuerzo en Santander de Quilichao

 

Esta práctica artesanal de minería para la extración de oro requiere paciencia y perseverancia, hay buenos y malos días.

Por: Jessica Valencia Zambrano y Estiven Quiñones Castro/ Reporteros de Sala de Periodismo

“Misericordia de Dios”

“Yo me acuerdo que de pequeña al mismo tiempo que sacaba oro aprovechaba para bañar, también recuerdo que con mi abuela hacíamos el almuerzo a las orillas del río… y eso era batea, baño y comida… y no era una obligación era una tradición”. Esa es Viviana, una mujer afrocolombiana que desde los siete años aprendió de su abuela la tradición de sacar oro con sus manos, solo era de esperar el momento en que la marea del río subiera de nivel, para aprovechar con su batea de madera  producir el meneo de las piedras en un vaivén de sorpresas.

Ahora tiene treinta y tres años, su cara se ve joven pero sus manos arrugadas, resecas y aparentemente pesadas. Manifiesta no tener dueño en el ejercicio de la minería, siempre le ha gustado trabajar independiente recogiendo oro de los desechos que botan sus compañeros, o como bien lo afirma ella “de la misericordia de Dios”.

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Viviana es residente en la vereda “El Palmar”, territorio vecino de la mina en la cual labora, siempre ha sido de sus galerías, de sus catálogos y ahora, se encuentra aprovechando el sustento que le ofrece la mina para contribuir a la felicidad de su hija Dayana Nazari, por quien termina su días laborales a las dos de la tarde aproximadamente para poder verla de nuevo.

El santo de los pobres tiene oro

A 1 hora y 10 minutos de Cali, se encuentra la vereda San Antonio, que lleva el nombre del mártir conocido por ser el santo de los pobres. En este lugar, personas afro, mestizas e indígenas de Chocó, Nariño, Cauca y Valle, llegan hasta la zona donde hallarán su sustento de vida. Se trata de las minas de San Antonio, ubicadas a 5 minutos del casco urbano.

Las prácticas ancestrales y artesanales de minería son procedimientos a pequeña escala no mecanizados, que los pueblos étnicos practicaban anteriormente para subsistir tradicionalmente y que por ende hoy en día diferentes personas la realizan no sólo como tradición, sino también como ambición y esfuerzo.

Hace tres años, exactamente el 30 de abril de 2014 ocurrió un derrumbe en esta zona denominada ilegal por el Gobierno Colombiano donde quedaron sepultadas 50 personas, desde ese entonces las máquinas mineras fueron expulsadas para nunca más volver. Nuevamente las personas han llegado al sector en busca del metal precioso, pues lejos de la maquinaria ilegal estos mineros han optado por practicar la minería artesanal y algunos como Viviana han seguido con su tradición ancestral.

Según Edison Prado uno de los socios e inversionistas de la zona minera de San Antonio-Cauca, como Viviana hay un aproximado de 4000 mineros artesanales que desde hace siete años se encuentran en esa zona trabajando para el sustento económico de sus familias. Así mismo cuenta que perdió más de 12 millones de pesos en aquel desastre del cual no fue testigo, pero como olvidar la tristeza y desolación que dejó la pérdida de sus 4 más fieles trabajadores, resultando  ser este el mayor temor para Edison Prado.

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El actual Alcalde de Santander de Quilichao, Álvaro Mendoza, aseguró para un reportaje de El Tiempo que la minería en san Antonio es ilegal debido a que no se cuenta con un plan de manejo ambiental, ni título minero para ejercer la exploración y la explotación del mineral en esta zona. Sin embargo para Viviana, el trabajo artesanal de la minería no puede ser catalogado como ilegal, “el problema es que el gobierno quiere meter sus multinacionales y grandes industrias de la minería, por eso nos catalogan como ilegales, pero no lo somos”

Edison Prado asegura que no son ilegales sino informales, lo que pasa es que el Ministerio de Minas no ha querido aceptar nuestros papeles para formalizarnos como zona minera formal. “Aquí en San Antonio se han creado varias asociaciones de mineros e inversionistas con el fin de realizar y cumplir con todos las normas para ejercer la minería artesanal sin problema, pero el Gobierno es el que coloca las trabas al proceso”.  

Prado, el hombre más poderoso de Colombia

“La gente ve la riqueza como algo malo, pero no se dan cuenta que es lo más sabroso” relajado y sincero es Édison Prado, uno de los inversionistas de la zona minera. Un hombre Nariñense con rasgos indígenas de barba despelucada, piel morena, cabello lacio e intimidante a la vez. Prado le da trabajo a 35 mineros artesanales, ya que conoce la necesidad de comer y subsistir de los demás.

 “Yo quiero ser el hombre más poderoso de Colombia económicamente” son algunas de las palabras de este señor, mientras mira fijamente a sus trabajadores generando intriga de saber el ¿por qué? y ¿para qué? ser el dueño del país. No pasan 5 segundos para que responda satisfactoriamente a tal intriga afirmando que su anhelo es ayudar a muchas familias de escasos recursos económicos.

Él sabe de política, economía, psicología, administración,  leyes, sociología, religión y demás cosas que uno no se pudiera imaginar. Él no fue a la universidad pública porque pensaba que eso para pobres, por eso no estudio en la Universidad Oficial de Nariño donde se ganó una beca para estudiar Derecho, sino que estudio Finanzas y Negocios Internacionales en la Universidad Privada La Mariano, donde apenas duro tres semestres debido a que se aburrió, después se fue para Cali a estudiar Administración y tampoco le gustó, ya que llegó a la conclusión de que él no iba a estudiar seis años para terminar ganando cualquier miseria de dinero, por eso se ha caracterizado por ser independiente como Viviana y sigue diciendo “a usted de pequeño le decían que si no estudiaba no iba a ser alguien en la vida pero eso mentira, míreme a mi”

Por ahora, es el dueño de tres cúbicos mineros o túneles verticales cuadrados que miden 25 metros de profundidad y 2 metros de diámetro, es la zona minera por donde se sumergen los trabajadores a paliar y subir la arena en baldes a través de una palanca.

Edison llega a invertir hasta 6 millones de pesos tan sólo en herramientas para el progreso de los cúbicos, además de ser dueño de 6 barberías en la Ciudad de Cali, restaurantes y trabajar en la venta de zapatillas como réplicas de marcas tales como Reebook o Nike, negocios que además de ganancias monetarias le han traído problemas legales, pues actualmente la ley le hace un respectivo seguimiento debido a la venta  informal  y no original de grandes marcas. Para Edisón resulta lamentable saber que esta minería muy pronto se acabara debido que no hay  los suficientes mineros artesanales que la quieran sostener.

 

Un pueblo en la mina

Un aproximado de 4000 mineros se encuentra en la zona minera de la vereda San Antonio de Santander de Quilichao Cauca. Hombres y mujeres independientes y otros que laboran como empleados de inversionistas en los diferentes cúbicos llegan a este lugar desde que sale el sol hasta que cae. Unos a sumergirse en los túneles verticales de 20 metros de profundidad, otros a paliar, mientras que otros barequean en los pequeños charcos que se forman en la zona.

 

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