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Salud mental y cuarentena: vivir el encierro sin volverse loco en el intento

Salud mental y cuarentena: vivir el encierro sin volverse loco en el intento

El aislamiento preventivo obligatorio en Colombia trajo consigo tiempos de adaptación, convivencia, reflexión y cuidado de la salud, en especial la importancia de tener una adecuada estabilidad mental.

“Sufro cuadros de depresión y ansiedad”, cuenta Maire Quintero, estudiante universitaria cucuteña de 21 años. Desde el 16 de marzo, una semana antes que se anunciara la Cuarentena Nacional, ya estaba confinada en su habitación rentada sin poder volver a casa. “Las crisis que me han dado en cuarentena han sido un poco más duros, sin embargo he podido controlarlos porque yo ya sé lo que es estar aislada… por mi condición”, comenta por videollamada, el nuevo medio de vida social.

Maire Quintero, de 21 años, es paciente psicológica desde los 12 años. Crédito: Nathalia Marín.

Si antes se debía ser mentalmente fuerte para soportar la cotidianidad y las relaciones sociales; ahora se debe ser más resilientes al vivir un confinamiento con el ‘gran enemigo’: uno mismo.

 

Ante las situaciones a las cuales estamos expuestos es importante reconocer y conocer lo que sentimos. Por: Nathalia Marín.

“Tener una enfermedad psiquiátrica es como tener una enfermedad congénita”, expresa Nícholas Van Der Huck, estudiante de Comunicación Social – Periodismo de 21 años y paciente psiquiátrico desde los 13. Todos los días se despierta con un objetivo en la cabeza cada vez más complejo para él: hoy no va a recaer. Y mucho menos ahora, durante el aislamiento preventivo obligatorio en Colombia, que dio inicio el 24 de marzo y el gobierno ha ampliado a medida que tratan la crisis sanitaria alrededor del país.

 

Limitar los esquemas diarios a un espacio tan confinado como una casa es algo estresante. Si las personas son responsables con tener una rutina organizada para no caer de nuevo en sus viejos hábitos puede ser provechoso para ellos”, explica el joven, que rinde una lucha diaria contra un trastorno de esquizofrenia y bipolaridad.

: Nícholas Van Der Huck, realiza un tratamiento psicológico y psiquiátrico desde los 15 años. Crédito: Nathalia Marín.

 

¿Qué pasa con la salud mental?

En Colombia, el 4,7% de la población sufre de depresión y el 80% ha presentado síntomas alguna vez, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Europa, alrededor de 2000 personas manifestaron deslices en su salud mental durante el confinamiento los primeros meses de pandemia. La Universidad Complutense de Madrid y el King’s College de Londres mostraron estudios donde presentan un elevado porcentaje que padecen efectos psicológicos negativos. Estas sensaciones masivas sobresalen históricamente en tiempos de guerra o crisis económicas”, afirma el instituto británico.

 

Nicolás Gómez y Javier Vélez, psicólogos del departamento de Bienestar Universitario de la Universidad Autónoma de Occidente, resumen que la salud mental comienza a deteriorarse desde “la dificultad de asimilar el contexto actual y no tener control sobre lo que sucede”, estas emociones afectan directamente en las necesidades básicas primarias del ser humano.

 

Intranquilidad, desorientación, desmotivación de la realidad, deterioro social, no dormir bien, no comer bien, tristeza repentina, pensamiento intrusivos, miedo, pánico, son algunas de las sensaciones más habituales entre las mentes de los atormentados, según los profesionales. Para Van Der Huck, tener estos síntomas es sufrir de Picos y Llanuras. “Los picos son momentos de manía o estabilidad muy errática. Y las llanuras son depresión extrema. El Caos llega cuando no sabes si pasa un pico o una llanura y vas sin saber hasta qué punto estarás bien o mal, recuerda.

 

¿Cómo vamos de salud mental?

La pandemia y los múltiples periodos de aislamiento marcan el panorama nacional de salud mental, y aquí lo resumimos según los reportes de Profamilia. Por: Frank Berrío.

Esta crisis es ideal para comprender que la salud mental no es sólo un juego. Quienes coexisten con sus peores ‘tormentos’ saben cómo vivir de alternativas. Ahora, gran parte de la población mundial encara la misma lucha. Para ello, hay estrategias de batalla para conservar la salud mental. El Colegio Colombiano de Psicólogos brinda dos grandes consejos:

 

Recuperarse a sí mismo, rutina con propósitos

Vélez destaca en primera instancia el diagnóstico personal. “Cada quien es único y tiene sus particularidades, se hacen lecturas o se revisan soluciones que la persona pueda manejar”, explica.

 

Que el problema comience en el desorden de las necesidades primarias humanas, quiere decir que su tratamiento está en su organización. Hay que recrear una estructura del día bajo unos propósitos. Organizarse con lo que necesita hacer o quiere hacer. Tener buena alimentación, hacer actividad física, dormir bien… si nosotros descuidamos la parte biológica por supuesto va a afectar en aspectos psicológicos”, afirma Gómez.

 

De todos sus 7 años con los psicólogos, a Quintero le es útil aplicar el arte y conocimiento para mitigar sus crisis. “Creo escenarios para que las emociones no salgan de control. Hago cursos que puedan aportarme, dibujo, pinto, leo, escribo…”. Como también, a otras personas podría servirles el simple descanso del agobio y la productividad, cada uno debe toma la mejor decisión para recuperarse.

 

Que la distancia sea física, pero no mental

Porque el aislamiento sea obligatorio, no significa que el apoyo y las relaciones personales también deban distanciarse. Alfredo Rodríguez, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, recomienda durante el confinamiento “mantener los lazos sociales y abrirse al exterior“. Sobretodo, cuando aquellos ‘picos y llanuras’ ocurran, Vélez aconseja buscar un entorno protector, donde se sientan valorado, reconocido” incluso cuando se piense que nadie comprende lo que la cabeza lamenta.

 

“Mi familia al principio se mostró renuente a tener contacto conmigo para que esté tranquilo”, dice Van Der Huck. Con una racha de cinco hospitalizaciones, menciona que cada momento ha servido para que sus padres y abuelos comprendan lento pero seguro la esencia de su trastorno: la primera vez se sintió el rechazo… más adelante despertó la curiosidad, a la tercera y cuarta vez surgió la paciencia. Para la quinta ya sabían qué hacer.

 

A la larga se convierte en algo llevadero, la familia es un apoyo importante al hablar de tiempos…“, señala.

 

Finalmente, los expertos señalan evitar la sobreinformación al mantener una conexión con el exterior, al ser positiva o negativa pero excesiva, ésta provoca el agobio y la saturación emocional. Ahora, es pertinente contar con pocas opciones mediáticas, pero fieles para el lector como fuente de información.

 

El mundo ahora se divide en un antes, durante y después del Coronavirus. La incertidumbre está presente y se trata de predecir el reinvento de una sociedad. En definitiva, hay que recordar que la humanidad ha afrontado peores momentos, también que la salud mental es otro requisito de fuerza y supervivencia y aunque hoy más que nunca se resalta la fragilidad de estar vivos, depende de cada quien la fortaleza para seguir en pie.

 

Por Nathalia Marín Palomino y Frank Mccoy Berrío/ estudiantes de Comunicación Social – Periodismo UAO

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