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Enrique Colavizza, el caballero que por 35 años puso a reír a los colombianos

Enrique Colavizza, el caballero que por 35 años puso a reír a los colombianos

Enrique Colavizza.

Por : Mateo Saavedra Colavizza

EI 7 de febrero de 1938, nació en Cali Don Enrique Colavizza, el caballero de la sonrisa. Uno de los humoristas más importantes de la historia colombiana.

Kiko, como lo llaman con cariño sus familiares y amigos, lleva 4 años retirado de la televisión, debido a un EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) que lo obligo a alejarse de su público. Sin embargo su sentido del humor, su amabilidad, su humildad y su sonrisa sigue intacta.

A sus 79 años, lejos de aquella tarima que sábado a sábado pisó durante 35 años en el set de sábados felices, desde su casa en el barrio La Flora, junto a su fiel compañera de vida Alba Lucia, su pipa de oxigeno y en una silla de ruedas, hablo de sus memorias, de su vida, su familia y hasta contó chistes.

¿Siempre quiso ser comediante?

Toda la vida, desde que nació prácticamente porque en la casa yo era el payasito, digámoslo así, a mi mama le llegaba la visita y no era ninguno de los otros hijos de ella que éramos 6, no era ningún otro el que tenia que venir a contar chistes o a hablar como el señor de la droguería, era yo el que tenia que hacer el show ahí, entonces desde muy temprano  yo me sentí el payasito.

¿Qué hacia usted antes  de llegar a Sábados Felices?

Pues contar chistes papito, contar chistes, yo no he hecho en mi vida mas que eso, y como me han quedado bien hechos, entonces por ese motivo fui a dar a Sábados Felices.

¿Pero antes de Sábados Felices tuvo alguna otra profesión?

No, nunca he tenido  otra profesión,  porque hay una cosa que es muy cierta y me la enseñó mi papá  cuando  estaba  yo muy  pequeño.  Si tu sabes hacer  zapatos, haz zapatos,  si sabes  hacer muebles,  haz muebles,  si sabes  contar  chistes, cuenta chistes.  Pero  si sabes contar  chistes, no te metas a hacer muebles porque te van a quedar mal hechos. Tu tienes que hacer exactamente aquello para to que naciste,  te vas a sentir bien, realizado  y ademas te van a pagar.

¿Pero usted algo tuvo que ver con una fábrica de cauchos, que hacia allé?

Si, esa era de mi tío Costa, yo fui gerente de esa fabrica mucho tiempo, muchos años.

¿Por qué llega usted al elenco de sábados felices?

Porque yo he contado chistes toda mi vida, entonces cuando se hizo un grupo para trabajar en televisión de chistes y todo eso, los de aquí de Cali pensaron en mi, y ahí se consolidé el grupo.

¿Cuántos años duró en el elenco de sábados felices?

35 años.

Enrique Colavizza y su esposa.

¿El proceso  de adaptación  en un principio  fue difícil?

No. Es que cuando vos estas en la mermelada de lo que te gusta, y además te pagan, eso te produce un bienestar y una felicidad permanente.

¿De todos los compañeros que tuvo en sábados felices, cual es el que más recuerda y por qué?

A Hugo Patiño, yo creo que por cuestiones de afinidad de la edad. Él y yo éramos los dos mayores y la íbamos muy bien, porque no creas, uno con 10 años más que el que le sigue ya es un viejo.

¿Cuál es la anécdota que más recuerda  de todo to vivido en sábados felices?

Mira, una vez teníamos que ir a presentarnos a Nueva York. Íbamos “el Flaco” Agudelo, “el mocho” Sánchez, Hugo Patino y yo. Nosotros nos dividíamos porque los del elenco completo éramos 5, pero a veces contrataban los mas baratos, pero ese día íbamos a Nueva York todos los mas caros, con todo. Entonces resulta que Jaime Agudelo era un guitarrista tremendo, “el mocho” Sánchez era guitarrista, pero tocaba con la mano izquierda, y con la derecha se había inventado una porque como no tenía mano. Entonces estábamos en el aeropuerto, y comenzó Jaime Agudelo con la guitarra, luego “el mocho” con la guitarra y luego empecé yo a cantar, y se nos agolpo la gente ahí. Cuando nadie to esperaba yo me quité la cachucha y empecé a recoger plata ahí, empezó la risa de toda la gente por una espontaneidad que nadie se espero, y recogí 12.000 pesos.

¿Y 12.000 pesos  en la época eran buena plata?

Pues claro hermano, no se compraba con eso la gran cosa, pero era mejor tenerlos que no tenerlos.

¿Cuál es el lugar más lejano que considera llegué a dejar huella con su humor?

Bueno, yo estuve en Nueva York, Lima, Quito, Santiago, Buenos Aires, es que uno tiene que ir a donde le entiendan, no se puede ir a donde no te entienden, porque el humor no es como la música que tu vas a cantar tus canciones en tu idioma a donde sea que te contraten, pero si vas a contar chistes no podés sino donde te entienden. Es mas vos tenés que irte con cierta anterioridad a que haya una persona de raigambre de donde tenés que ir a presentarte, entonces tú le preguntas por como le llaman a ciertas cosas entre ellos, y son bastantes los cambios.

¿Qué le dio el humor a su vida?

El humor a mi vida me lo ha dado todo.Me dio una esposa a la que adoro, ella se enamoró de mi y yo de ella contando chistes.Me dio una familia bellísima a la que adoro, mis 4 hijos, mi papá , mi mamá, mis hermanos de los cuales no me queda sino una, Clara, mi hermanita menor.

Un chiste para terminar …

Un tipo se le acerca al otro que estaba escribiendo un carta y le dice:

¿Y usted qué?

Aquí escribiendo una carta.

¿Y eso para quién?

Para mí mismo

¿Ah, usted  se escribe carta a si mismo, y qué se cuenta?

Pues no sé, todavía no la he recibido.

 

Enrique Colavizza.

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