Follow us on Social Media
Image Alt

Tres guerreros que le apuestan a la paz

Tres guerreros que le apuestan a la paz

Las épocas son distintas, tal vez no se conocen, su ideología es diferente, pero los une la misma causa: la paz.
Este es el caso de Javier, Ángel y Diego, quienes por medio de la música, la poesía y el derecho dejaron de empuñar un fusil para convertirse en guerreros de la paz. Atrás quedaron las penumbras de la guerra que un día afectó sus vidas. Historias.

Por: María del Mar Quintero y María Cristina Castañeda sala de periodismo

JAVIER, UN POETA SIN FIN

“Palabras Suprimidas”

“Desmenuzo el aire en mis dedos para congelarlo en el alma del tiempo. La música es lluvia, excita la flor del crepúsculo, atenúa con su néctar el dolor de la guerra. Mil seres mueren en la maraña del ocaso; otros mil cicatrizan su corazón al dolor, mariposas en capullos de cemento hablan de la andorga de luna, el sosiego del mar y el futuro que llevan a Colombia”.

Javier es uno de aquellos jóvenes que extraviado en algu-na ideología soñaba con cambiar su país. Sin meditarlo mucho, tomó la decisión de vincularse a las filas de las Farc. Allí  duró tres largos años, lejos de su familia, amigos y sumergido en una zona selvática, ubicada en el sur de Colombia, de la cual pensó jamás podría volver a salir. Allí padeció un laberinto sin fin, compartió con gente extraña a su entorno, algunos, incluso, llegaron a confesarle que estaban en la guerrilla solo por el dinero, algunos obliga-dos y otros pocos, porque realmente estaban convencidos de su lucha.

“El ser humano en la guerra se enfrenta a todos los mie-dos: miedo a la guerra misma, miedo a la soledad, de estar entre la vida y la muerte y no volver a la ciudad, allá en las Farc todo es una intranquilidad constante”.

Desde pequeño Javier tenía un talento innato para es-cribir poesía, estimulado por autores como Pablo Neruda, Paulo Coelho, entre otros. Con ello  expresaba todo lo que en su interior sentía, vivía y sufría. Es más, al estar su-mergido en el conflicto armado siempre  lo acompañó un cuaderno y un lapicero donde plasmaba la incertidumbre de estar atrapado en el callejón sin salida de las Farc.

Precisamente, es allí donde exorciza  sus miedos, su impotencia y dolor de muchas veces percibir la injusticia, y callar para evitar un problema con los insurgentes.

“Hay cosas con las que uno a veces se estrella. Uno va con unos ideales, con un referente, pero las cosas en la guerra no son así”.

“La poesía para mí es un vuelo infinito hacia muchos lu-gares. Es mi estilo de vida, con lo que uno se compromete y lo hace muy suyo. La poesía se vuelve una herramienta pedagógica, de socialización, de terapia emocional, se vuelve un pretexto para no perder el tiempo, para apro-vecharlo” Él es otro de los colombianos que se cansó de la violencia,la soledad e intranquilidad de la guerra. En el 2008 inició su proceso de reintegración por medio de la Agencia Colombiana para la Reintegración, ACR, y se convirtió en un escritor y poeta de versos de amor, de vida, orientado a un futuro de paz y reconciliación.

“El arte es liberador, permite canalizar nuevas ener-gías, soltar ciertas cargas,  generar consciencia y recons-truir nuevas cosas.”

Post a Comment

uno × uno =