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¿Cómo saber que escogiste la carrera equivocada?

¿Cómo saber que escogiste la carrera equivocada?

En la actualidad, el 80% de los profesionales de diferentes disciplinas, no solamente se han equivocado a la hora de escoger la carrera profesional adecuada para su vida, sino que también se levantan cada mañana pensando en que les gustaría estar en otro sitio, pero el simple hecho de suplir sus necesidades básicas para subsistir, los conlleva a ir a su trabajo en contra de su voluntad.

Esto fue lo que le sucedió al joven Johan Grajales quien asegura que: ” Hoy en día soy estudiante de investigación judicial y aunque a veces es complicado, me siento bien, sin embargo, siempre quise estudiar Ingeniería multimedia pues me apasiona todo lo que tenga que ver con computadores y tecnología, pero en Buenaventura no hay esa carrera en ninguna universidad y aunque quería estudiar en Cali, no había donde quedarme y me hacían falta algunos recursos”.

Ahora bien, según una encuesta de Universia, realizada a más de 5.000 personas de 10 países de Iberoamérica, se determinó que las personas eligen su carrera profesional a partir de tres factores importantes, el interés en el área de conocimiento, la demanda laboral y las posibilidades económicas.

Sin embargo, una encuesta realizada por Adecco Colombia destaca que más de la mitad de los colombianos preferirían haber estudiado algo diferente a lo que se dedicaron. Aun así, lo más difícil de todo es que la historia se repite en una y otra vez, puesto que el 48% de ellos no culminan sus estudios profesionales.

Adriana Medina, psicóloga especializada en asesoría sobre carreras universitarias, asegura que esto se da a partir de: “Las expectativas que se crean en el entorno familiar debido a la idea que se tiene sobre el salario, gustos, pensamientos, estereotipos, preparación de vida, moda, edad, conceptos sobre el empleo y el éxito profesional, además de que ciertas carreras son bien aceptadas por la sociedad vs las que no, lo cual facilita la toma de decisiones equivocadas a la hora de escoger las carreras universitarias”.

Un caso particular lo vivió el señor Idelfonso Largacha, quien afirma que: “No siempre soñé con ser policía, ya que dentro de mis planes al salir del bachillerato era pertenecer a la Armada Nacional, soñaba ser un marino, vestir ese uniforme blanco y ser un orgullo para mi familia pero cuando me presenté, me rechazaron por el color de mi piel, puesto que en ese tiempo el racismo se veía mucho, fue complicado porque era mi sueño, sin embargo, el estilo de vida y la demanda laboral de la policía iban por el mismo camino, y ya ahora con 23 años de carrera tengo la misma satisfacción”.

No obstante, este fenómeno cultural se ha logrado visualizar debido a las grandes expectativas que se forman las personas durante su niñez y adolescencia con respecto a las experiencias vividas en diferentes áreas del conocimiento, hobbies y hasta las percepciones que representan los medios de comunicación, creando así una conexión entre posibles escenarios que les pueda permitir desenvolverse profesionalmente y así cumplir sus sueños a partir de una mínima motivación.

El joven Fernando Lozano explica que: ” No me veía siendo diseñador gráfico ya que creía que no podría ser feliz en mis labores profesionales, por eso me cambie de carrera, sin embargo, esto paso fue porque las universidades públicas de Cali me rechazaron por mi puntaje, y yo en mi afán de no quedarme haciendo nada busqué lo que fuera posible, y la única opción fue Bellas Artes ya que era la que tenía cupos, me presenté y de las 300 personas que hicieron el examen, yo fui el primero y eso me dio más motivación pero luego de dos años me di cuenta que era una simple afinidad porque nunca aprendí a dibujar muy bien, y pues ya ahora voy en quinto semestre de comunicación social, y a decir verdad, me gusta en todos los aspectos”.

Nadie quiere equivocarse a la hora de elegir su carrera universitaria o su trabajo profesional, no obstante, esta situación es más común de lo que se cree, sin embargo, es pertinente dar la suficiente importancia a esta trascendental decisión, y más aún si se trata de hacer y ser lo que más le apasiona.

 

Tips para darse cuenta de que se escogió la carrera equivocada

  1. No le gusta lo que hace: lo que significa que la probabilidad de ser feliz y tener un éxito profesional, se reduce bastante.
  2. Baja autoestima: sentimientos como la envidia o incluso la frustración en el ámbito laboral, suelen ser síntomas a largo plazo de que se cometió un error con la profesión.
  3. Mala salud: es frecuente que al no estar a gusto con las actividades laborales, el cuerpo no esté en el mejor nivel físico, esto provocado por la ansiedad y el estrés.
  4. No es productivo: Tardará mucho más tiempo en terminar sus funciones y puede significar que tenga un mayor riesgo de ser despedido dado que no le gusta ni le apasiona lo que hace.

¿Qué debes hacer?

  • Para tomar la decisión correcta, cuanta más información logre recopilar es mejor. Diferencie los hechos de las opiniones, contrástala y no se quede con la primera idea que tenga.

  • Escoja una profesión que implique actividades diarias que le apasionen. Para esto, pregúntese: si no le pagarán nada por el resto de su vida, ¿qué le gustaría hacer?

  • No deseche las carreras por más innovadoras que sean, recuerde que la sociedad está en constante cambio y las profesiones evolucionan con ella.

  • Indague con egresados de su carrera para lograr entender cómo es la vida profesional, y si realmente cumple con sus expectativas.

  • Déjese llevar por aquello que lo motive, tenga en cuenta la opinión de terceros, pero prevalezca su pasión, es por ella que se levantará cada día del resto de su vida.

Factores que influyen a la hora de escoger una carrera profesional

  1. Imposición familiar.
  2. La falta de información y dinero.
  3. Seguir las carreras de los amigos o parejas.
  4. La falta de conciencia de hacia dónde se quiere ir en la vida.
  5. La inseguridad en sí mismo.
  6. La tradición y la representación de una cultura
  7. La movilidad.
  8. Problemas sociales.

Por Nathalia Acosta y Hanner Asprilla

Estudiantes de Sala de Periodismo

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