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Facebook, el confesionario de los universitarios detrás del anonimato

Facebook, el confesionario de los universitarios detrás del anonimato

Por Alejandra Lozano y Valentina Vargas

 Estudiante de Sala de Periodismo

Un chico dice: La niña de administración Camila le quiero decir que dejó el novio y se puso muy rica y con la mona que anda de comunicación Natalia PARA QUÉ MÁS par de mamasotas hermosas”, mensajes como estos son los que llegan de manera permanente a la página del Confesionario UAO Renovado.

Así como una señora  va donde un sacerdote a confesarle todos sus pecados cometidos, estudiantes de las universidades en Cali le cuentan voluntariamente y sin la intención de obtener el perdón de Dios a un enigmático administrador sus pecados, inseguridades, deseos e intimidades.

En Cali hay más de 10 universidades, en las cuales la mayoría tiene en Facebook una página dedicada al tema de las ‘confesiones’, que cuentan con  más de 60.000 seguidores en total. Algunos de los nombres son: Confesiones Icesi, Confesiones Usc Cali-Palmira, Confesiones Javeriana Cali Reloaded, Confesionario UAO renovado, Confesionario END, Confesiones Univalle, Confesiones Universidad de San Buenaventura CALI, Confesiones Bellas Artes, Confesiones Unilibre Cali y la lista se podría alargar.

Este es un espacio en el cual un personaje denominado ‘admin’ maneja una página en dicha red social en la que se pueden encontrar  publicaciones sobre salvar el semestre, clasificados, objetos perdidos, admiradores secretos, ‘memes’, fotografías comprometedoras, críticas a profesores, peleas, el vestuario de alguien y hasta contenido sexual. Cada una de estas páginas en la red social Facebook tiene sus particularidades,  sus filtros y el toque de personalidad que le da cada administrador. Es decir, estas páginas no son institucionales, según indicaron las universidades a El Giro, ellas no respaldan estas actividades ya que son iniciativas de los estudiantes y no tienen control sobre estas.

Las razones por las cuales se crean estas páginas, según explican los administradores consultados, tienen que ver principalmente con tener un espacio para que los estudiantes, colaboradores y todos los que directa e indirectamente interactúan con la institución puedan expresar sus puntos de vista sobre la comunidad universitaria y temas en general.

Detractores y fanáticos

“Confieso que los hobbies de Canelita son: meterse en relaciones ajenas, dañar matrimonios y comerse profesores de la universidad”. En los confesionarios hay múltiples confesiones como esta. Es por eso que estas páginas despiertan en quienes las conocen una enorme cantidad de seguidores, pero también de opositores.

Para algunos como Julián Arango, estudiante de la Universidad de Valle, “estos espacios son chéveres para pasar el rato y uno se ríe y permiten mantener a los estudiantes conectados o informados sobre las cosas que pasan y también es un espacio de entretenimiento porque no es solamente de cosas académicas”.

Otros como Iván Marulanda, de la Universidad Javeriana, consideran que  “los confesionarios tienen aspectos positivos o negativos,   a veces cuando se han perdido cosas para ayudar con la búsqueda eso es bueno, pero para chismes o dañar la reputación de algunas personas es malo”.

Sin embargo, hay quienes tienen una posición más radical frente al tema. “El confesionario es pésimo porque tiene un contenido sexual absurdo que no sirve para nada, la gente habla muchas estupideces y por eso lo dejé de seguir hace rato”, indicó María Alejandra Álvarez, de la Universidad Autónoma.

Historias y afectados…

Hay personas que han estado involucradas directamente en las publicaciones de estas páginas. Para algunas el hecho no ha sido relevante, mientras otras se han sentido  afectadas emocionalmente, como es el caso de una estudiante a la cual le publicaron una fotografía en una situación jocosa en la universidad. “Para mí al principio fue insignificante, pero luego de un tiempo como que me sentía súper incómoda y me daba pena ir a la universidad y hasta ni me ponía la ropa con la que salí en esa foto, uno siempre piensa que el confesionario es lo máximo, uno se ríe pero hay que estar en esa posición para saber lo que se siente, después de eso el confesionario ni lo miro”, dijo la estudiante afectada.

Por otro lado, Nataly Mora, una estudiante que tiene un canal en YouTube, publicó un video titulado ‘Gente Gorda’ donde ella criticaba la obesidad. Dicho video fue compartido en una de estas páginas, y por esta razón fue visto por muchas personas. “A partir de esto empezaron a generar muchos memes y críticas sobre mi físico, mi pensamiento, mi carrera, entonces empezaron a sacar estereotipos y haciendo precisamente lo que criticaban de mi vida, casi toda la universidad se enteró, aunque al día siguiente eliminaron todo lo que habían publicado en el confesionarios, yo creo que fue porque ahí publicaron amenazas contra mí”. Para Nataly fue evidente que hasta las directivas de la universidad se dieron cuenta y tomaron la decisión de hablar con ella para expresarle su apoyo.

Y, ¿qué dicen los ‘admin’?

Ante el debate generado por estas páginas, los administradores de los confesionarios tienen sus propias versiones frente al tema. Uno de los cuestionamientos principales es que estas páginas no cuentan con un administrador visible ni tampoco las personas que participan en la misma dan la cara. “Así como se oculta la identidad del creador de contenido se oculta la identidad del que manda publicaciones, porque con ese anonimato se le da la confianza al que publica de que sus secretos y confesiones están seguras, su identidad no se revela bajo ninguna solicitud”, dice uno de los administradores de un confesionario que prefirió ocultar su identidad.

Los administradores son conscientes de que estas páginas se pueden prestar para generar problemas. Ellos admiten que les han llegado propuestas para publicar  fotos comprometedoras de sus exparejas como venganza o imágenes de sexo explícitas en algunos parajes de las universidades.

Así, dando paso al tema del matoneo o mejor conocido como ‘bullying’, dos administradores de dichas páginas afirman lo siguiente: “Pienso que el bullying no se ha tomado en cuenta en nuestra sociedad y lo toman como juego de niño sin tomar en cuenta las repercusiones” y “el bullying siempre ha existido y siempre existirá, acá hay filtros y se trata de que se publique lo gracioso y lo que no sea destructivo para las personas, el buen humor siempre estará presente y se recocha como si se estuviera en la cafetería de la universidad, claro está que cuando una persona se sienta afectada por una publicación solo se comunica con el administrador y se retiran las publicaciones”.

Al respecto, Javier Escobar, Jefe de Medios Sociales del periódico El País, sostiene que estas páginas, gracias al anonimato, le permiten a los estudiantes “expresar o crear personalidades, posiciones y argumentaciones que se quedan en ese plano, que en verdad no reflejan las acciones de la vida real. Espacios como los confesionarios posibilitan a mucha gente expresarse o divulgar información que no son capaces de hacerla en el plano físico”.

Sin embargo, la psicóloga Kelly Azcárate tiene una posición más crítica frente a estas páginas y plantea una serie de interrogantes. “Al momento en que una persona se burla de los demás, puede parecer chistoso, pero cuando me toca a mí ¿qué pasa?  Lo que sucede es que no se piensa en el otro, ¿por qué para sentirme bien yo tengo que atacar al otro y ridiculizarlo ante mucha gente con palabras y etiquetas en cosas que hacen que tu imagen comience a verse afectada?, ¿Qué pasaría al verme yo afectado?, es más un tema del respeto”, enfatiza la psicóloga.

Por otro lado, la comunidad universitaria distinta de los estudiantes, tienen una opinión al respecto: aunque se hable poco de este tema entre los más adultos, no es un secreto su existencia. Hay profesores que sí siguen estas páginas sólo por la curiosidad de saber lo que pasa por la mente de sus estudiantes ya que es el espacio donde los jóvenes estudiantes se desahogan y dicen lo que quieran sin que nadie se entere de su identidad.

Finalmente, el docente de periodismo Lisandro Penagos dice que “todos saben que existe, pero en mi círculo cercano de profesores amigos no lo siguen. Me he enterado a lo largo de los semestres porque los estudiantes me lo comentan, pero creo que una persona seria, estructurada, con carácter definido, que pueda decirle a los demás lo que piensa sin temor a ningún tipo de represalia no está al tanto de eso. A una persona con carácter o personalidad definida le interesaría más debatir con alguien que con argumentos le diga cara a cara lo que no gusta de él, creo que eso es más enriquecedor”.

Por su parte, el director de Comunicación de la Universidad Javeriana, Juan Carlos Prado, sostiene que “uno espera que personas que se están formando profesionalmente sean responsable con lo que publiquen, sin embargo sabemos que eso no siempre sucede. De manera que estas páginas no las apoyamos, sencillamente sabemos que están allí y como canal de expresión libre será bienvenido, es decir siempre y cuando las personas sean responsables de sus afirmaciones y sus escritos”.

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