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Juguetes sexuales ¿te atreves a probarlos?

Juguetes sexuales ¿te atreves a probarlos?

Por Adriana González y Lina Torres

Estudiantes Sala de Periodismo

 

Entre látex, silicona, aceites estimulantes y lencería empieza todos los días Betty Caicedo su rutina laboral. Todo tipo de personas ingresan al lugar, unos llenos de curiosidad, otros intimidados ante un mundo desconocido y juzgado. Con todo el amor del mundo y con una pasión desbordante hacia su trabajo, como una maestra guía a sus alumnos, Betty empieza un recorrido por cada sección de la tienda. “Yo les enseño cada sección para que a medida que conozcan los diferentes juguetes, se den cuenta de sus gustos y preferencias”.  El entusiasmo con la que ejerce su trabajo es indescriptible, donde muchos ven algo prohibido, ella ve una pasión. “Más que vendedora soy consultora. Aquí las personas comparten conmigo sus intimidades, hay que tener tacto para llegar al cliente, asesorarlo y encontrar el producto perfecto”.

Y es que un hipermercado erótico, como este, reúne más de 1000 juguetes sexuales. Desde los más sencillos como trikis, dados, dulces y cartas eróticas, pasando por los intermedios como anillos o balas vibradoras, hasta los más complejos como vibro-consoladores de todas las formas, texturas y colores; columpios, arneses y muñecos realísticos.

La primera tienda de esta índole se creó en Flensburg, Alemania en 1962 y se llamó Beate Uhse, “La tienda para higiene marital”. Desde entonces, se han creado más negocios de este tipo y la industria del sexo, en el caso de Colombia, sigue creciendo. La gente lo está dejando de ver como un tabú o un tema vergonzoso. El mercado ofrece desde artículos por un valor de $2.000 hasta $500.000.

¿Y cómo es el mercado en Cali?

En Cali por ejemplo se pueden encontrar varías tiendas como: Pantera Roja Boutique erótico, Romances, My Love, Boutique Todo Sex, Venus, Sin pecado concebido, Tienda Afrodita, entre otras.

“Las relaciones sexuales no son solamente el coito y ya. También son juegos, son caricias, son estímulos que lo que hacen es permitirnos a nosotros llevar una vida sexual mucho mejor”, afirma Caicedo. De esto es testigo Nicolás Osorio, un joven de 22 años que si bien acepta que en un principio lo abrumaba el hipermercado erótico, ahora ve en los juguetes una alternativa sana y divertida que renueva su relación.

Todo juguete se debe lubricar y proteger, como si se tratase de un miembro real. Para los principiantes, se recomiendan las balas vibradoras (Entre $69.000 y $300.000), pequeños cilindros que al  colocarse en las zonas erógenas  generan placer. Los consoladores y vibro-consoladores, se encuentran de todos los tamaños: Desde 1 pulgada hasta 30 y  de 10 centímetros hasta 50; de todos los colores y tamaños: Los realistas, hechos con base en modelos reales. Los más discretos con forma ovalada, pequeños y compactos. Algunos inusuales con forma de flores, delfines o algún otro animal. Varían entre los $50.000 y $350.000, si tiene movimiento incrementa el precio del juguete, como es el caso de los consoladores con efecto ‘Ven a mí’ un movimiento insinuante hacia arriba y abajo que estimula el punto G.

No todos los juguetes son exclusivos para el público femenino. Una gran variedad de productos especializados para hombres se encuentran en el lugar. Disfraces eróticos, anillos vibradores, muñecas inflables y demás objetos llenos de texturas y sabores, permiten al público masculino romper la monotonía de sus relaciones.  Por otro lado, el mercado para amantes de las prácticas anales, cada vez se extiende más. Entre los más solicitados se encuentran bolas chinas, acostumbradores y vibradores.

Entre lo más inusual: Extensores de Lengua para un mejor sexo oral, ropa interior comestible, preservativos que brillan en la oscuridad, preservativos para dedos, y un dispositivo inalámbrico que se coloca en la ropa interior de la mujer y por el cual usted mediante un control remoto podrá mandarle vibraciones donde quiera que ella este.

“Mantenemos en constante capacitación y tenemos que estar leyendo y actualizándonos en cuidados, productos y técnicas para guiar a un cliente. La idea no es venderlo, sino saberlo vender”, dice Betty, consultora en el Hipermercado erótico Pantera Roja, donde mensualmente se venden entre $15.000.000 y $20.000.000. “Si el cliente no se siente satisfecho con su producto, le hacemos reembolso, al tratarse de intimidad siempre va a ser prioridad el cliente”.

Entre los pedidos más bizarros que llegan a las tiendas sexuales se encuentran los fetiches: El sadomasoquismo es el principal. Esposas, látigos, cadenas, bozales y correas. Pero, ni siquiera son los fetiches el pedido más extraño que llega a estas tiendas.   “En muchos casos llegan buscando Popper, por el aumento de placer que dicen que genera. Nosotros aquí no vendemos eso, todo debe ser legal y ajustarse a las normas de calidad y salud. Todos los productos sexuales que usted adquiera, deben revisar que estén certificados y aprobados”

Para prolongar la vida útil del juguete y cuidar su salud debe tener en cuenta las siguientes recomendaciones: Debe lavar cada juguete antes y después de su uso, evite usar alcohol ya que este daña los materiales y texturas del elemento; si requiere pilas, póngalas únicamente al usarlo, así evitará que sulfaten su juguete. Asimismo, el tiempo de uso de los juguetes sexuales mecánicos o eléctricos es máximo 2 horas por sección. .

“Llevamos 30 años en la misma línea”, afirmo María Eugenia Zambrano, propietaria de Pantera Roja del barrio Granada, en una entrevista a la W radio. Este hipermercado, que maneja todo tipo de público, tiene cerca de 3.300 sedes en Palmira, Bogotá y Cali, siendo ésta última, una de las ciudades con mayor acogida. Medellín es otra de las grandes ciudades donde el mercado erótico tiene bastante flujo, por ejemplo, ‘Sexo Sentido’, tiene 25 sucursales en todo el país, 16 de ellas en Antioquia.

“Todavía hay tabú. Lo que se espera es que la gente se abra un poco, porque esto es algo que se experimenta con la pareja con el fin de que esa relación sea más duradera, más placentera y dinámica” añade Betty Caicedo, asesora de Pantera Roja. Es por eso que, varios clientes de diferentes sex shop mostraron cierto nivel de vergüenza al hablar del tema. Desde bajar la voz hasta hablar en código de sus adquisiciones. Pero en lo que todos coincidieron, fue en lo enriquecedora que resultó su experiencia. “Fue muy positivo en todos los sentidos, usar juguetes avivó el interés en los dos. Era chévere proponernos qué más probar, nos aportó más confianza y genero mayor interés, pude conocer nuevas facetas de mi pareja” explicó uno de los entrevistados.

Según el sexólogo Ezequiel López, la creatividad es clave para seducir. “Todo lo que la imaginación nos permita incorporar será bienvenido, llámese lencería erótica, disfraces para jugar roles, estimuladores, cremas saborizadas, juegos sexuales de mesa, literatura o películas eróticas”. Por ello López, avala y recomienda el uso de juguetes sexuales “son complementos que no hacen daño y pueden utilizarse cuantas veces se quiera”. Aunque advierte que el uso de estos debe ser de mutuo acuerdo y si uno de los dos no quiere usarlos, hay que respetar la decisión. “Los juguetes son una buena ayuda. El vibrador, por ejemplo, no es su competencia, señores, puede ser su aliado”, comenta Giovanna Díaz, sexóloga de la Universidad del Valle, buscando romper unos de los principales estigmas que se le tiene a estos elementos.

Pese a que el uso de juguetes sexuales es positivo, su excesivo empleo puede llegar a convertirse en un fetiche o inclusive en una patología. Por ello, su utilización debe ser ocasional, controlada y siempre teniendo en cuenta que estos objetos no son sustituyentes sino complementos de las relaciones sexuales. “La misión de estos accesorios no es sustituir a la pareja, ni mucho menos competir con ella”, afirman los expertos.

Con su gran variedad de accesorios, juguetes, prendas aceites y asesoramiento sexual, el mercado erótico continúa creciendo exponencialmente. Y aunque aún prevalece un tabú hacia la sexualidad y sus derivados, como lo son los juguetes, cada vez son más los caleños que se animan a experimentar y adentrarse en un mercado que tiene todo para hacer crecer y volar su imaginación.

 

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