Follow us on Social Media
Image Alt

Otras masculinidades: replanteando el concepto de ser hombre

Otras masculinidades: replanteando el concepto de ser hombre

“No se siente así que parece una marimacha’’, ‘’No llore que los hombres no lloran’’ o ‘’ Es que él es hombre y puede hacer lo que quiera’’ son algunas de las expresiones que coloquialmente se escuchan en diferentes escenarios de nuestro país y que a través de numerosas campañas y grupos se pretende transformar.

En Cali, entidades como Casa Matria, ONG como Taller Abierto y colectivos ciudadanos como el Círculo de Hombres de Cali pretenden instruir a la población con campañas educativas y sociales que acaben con las formas de masculinidades violentas, hegemónicas y patriarcales. Estas acciones han sido heredadas por los hombres, ya sea por tradición o por ignorancia y no solo se presentan en el lenguaje, sino que también trascienden a nivel sicológico, físico, laboral, sexual, económico social y ambiental.

De acuerdo con Daniel Girón Castellanos, sociólogo quien hace parte del equipo de trasversalización y gestión del conocimiento de la subsecretaría ubicada en Casa Matria, existen muchos movimientos que visibilizan la violencia de género, en especial los grupos feministas que han tenido gran impacto alrededor del mundo, pero es el de masculinidades equitativas o nuevas masculinidades el que se está instaurando poco a poco en la ciudad con el claro objetivo de erradicar las formas de discriminación y de violencia, con la ayuda de estrategias que potencien su reconocimiento.

Gracias al papel de la ONG Taller Abierto, con la ayuda de su principal promotor Willy Quintero, se comenzó a desarrollar el tema en base a la intervención, aprendiendo a manejar procesos con varones desde otras formas de la masculinidad. De aquí surgió también el Colectivo Círculo de Hombres, iniciativa que actualmente cumple tres años, conformada por hombres que comparten un espacio  para trabajar sobre sí mismos y en pro de la sociedad.

El Colectivo Círculo de Hombres reúne todos los sábados en la Biblioteca del Deporte y la Recreación, a hombres de diferentes niveles de escolaridad, orígenes, de identidades étnicas, orientaciones sexuales, incluso de identidades de género. Lo que los identifica es que decidieron unirse con el fin de generar reflexiones y acciones alrededor de la transformación de la masculinidad hegemónica dominante, hacia las alternativas de ser hombre, basadas en la no violencia, la equidad, en la justicia ambientada a la justicia social, que contribuyan a la construcción de una sociedad sin opresiones.

“Ese trabajo nosotros lo hacemos en articulación con otros colectivos, con mujeres, colectivos Lgtb, procesos de comunidades afros, es decir, la idea es articularnos al movimiento social de la ciudad”, afirma Gustavo Calle, su fundador y coordinador. Según Gustavo Calle, el colectivo trabaja mediante tres líneas: “Está la línea de intercambios vivenciales donde trabajamos el cuerpo, la despatriarcalizacion de los cuerpos desde nuestras historias de vida, desde la reconstrucción de la memoria del cuerpo desde nuestra memoria social… La segunda línea de formación y atrás de esta nosotros generamos espacios de estudios alrededor de ciertas temáticas, en las cuales profundizamos con seres de masculinidad, también lo hacemos hacia dentro y hacia afuera con otros actores, otras instituciones u organizaciones con la comunidad… La tercera línea es la de movilización, donde actuamos de cara a la ciudad de manera articulada con organizaciones de movimientos sociales de mujeres, movimientos éticos, colectivos lgtb, en aras de a partir del trabajo conjunto cuestionar, confrontar ese sistema patriarcal y construir otro de tipo de relaciones, transformar digamos nuestra realidad.”

Para Daniel Girón, “La apuesta no está desde el lugar de victimizar el hombre, sino desde el lugar de reconocer el papel que la masculinidad ha tenido y sigue teniendo en las diferentes formas de violencia basadas en género que pasa por niños, por niñas, por diferentes dimensiones; pero el lugar no es decir que pobrecitos los hombres si no que los hombres tienen que tomar una responsabilidad”.

El concepto se ha conocido más como nuevas masculinidades, pero para Daniel, el concepto otras masculinidades o masculinidades alternativas es el que más se adecua pues no se trata de hacer nuevos hombres o no son nuevas masculinidades, sino que el concepto se dirige a constituir las masculinidades desde otros lugares. “Entonces se habla de masculinidades equitativas, masculinidades reflexivas, masculinidades no violentas, masculinidades corresponsables” donde los hombres tomen la responsabilidad, se desprendan de los privilegios que por nacimiento adquieren y en esta misma escala trabajen codo a codo con los objetivos que plantea el feminismo.

En un especial acercamiento al círculo de hombres se encontraron testimonios relevantes  de vida de hombres que buscan replantearse su forma de ser varones con miras a ser menos violentos y contribuir a erradicar los problemas a los que hoy se enfrenta el mundo a causa de la masculinidad hegemónica y patriarcal.

Un ejemplo de ello es Alejandro Sánchez, quien desde hace un año hace parte del colectivo. “Esto hace parte de un proceso personal, digamos de una confrontación como con esa actitud patriarcal y machista que siento que me estaba como consumiendo y que en cierta manera estaba como consumiendo también a gente a mi alrededor”. Dice Alejandro que este es un proceso y no una vacuna contra el machismo y el patriarcado, “Es una cuestión de ir viendo poco a poco en donde es que esta el machismo y como lo podemos ir trabajando, sin dejar de ser uno, sin dejar uno de ser hombre y sin necesidad de darse tanto garrote, pero si uno transformar necesariamente.”

También está Jorge Luis Vallejo quien lleva dos años asistiendo al círculo y quien fue convocado por la invitación de un amigo suyo. “Yo llego por haber atravesado una situación conflictiva con una mujer con la que tuve una relación. Por la experiencia de esa relación, por sentirme mal frente a eso, frente a mi comportamiento allí, por la reflexión frente a eso y porque pasé por un periodo de dificultades emocionales y personales pues de cuestionamiento personal”. Comenta Jorge Luis que el colectivo es un espacio donde hablan sobre quiénes son, sus experiencias como hombres, el machismo, el sexismo y los comportamientos que reconocen como opresores, violentos y vulneradores de otras personas y de ellos mismos.

Además se encontró el caso particular de Mauricio Balanta Jaramillo, feminista y quien se ubica a sí mismo en las “identidades queer”, es decir, no se reconoce ni como hombre ni como mujer. “Yo llego al círculo por referencia de muchos amigos, me coincidió mi primer acercamiento con un retorno a Colombia… llegué a una de las jornadas vivenciales del circulo y me pareció un espacio muy bello para que los hombres se piensen una forma mucho más amorosa y mucho más libertaria de concebir la masculinidad, el universo de la masculinidad.” Mauricio desde su identidad y desde su feminismo cree que se trata de caminar siempre reclamando justicia y no reproducir las formas de violencia. Agenciando cambios y mirar en “sí mismo” que no esté reproduciendo lo mismo que denuncia.

Pero por ser un concepto nuevo, se enfrenta a algunos problemas. Podría decirse que comparte los mismos obstáculos que enfrenta el feminismo, pero más intensificado. En primera medida por el contexto, Colombia es un país anclado a la concepción tradicional de lo que debe ser el rol masculino y el rol femenino. Se tratan temas contestatarios y disyuntivos para muchas personas que entran en estos procesos, sobre todo para los hombres. “Entonces es más sencillo en términos operativos de acciones de intervención que una mujer problematice las formas de dominación que ha vivido en su cuerpo y en diferentes aspectos  de su vida a que un hombre que ha vivido los privilegios lo haga”. Por otro lado, es un concepto y una problemática que no se ha posicionado y no tiene unos antecedentes como bases para obtener ayudas por parte del Estado. Esto impide obtener recursos y sin recursos no pueden operar ni intervenir en materia de acción.

Finalmente, el principal propósito es conseguir posicionar la problemática de manera que logre entrar en una agenda pública o agenda de gobierno, como propone Daniel Girón. También responsabilizar el papel de los hombres para transformar la masculinidad, trabajando temas como el autocuidado, comportamientos menos violentos y agresivos que los expongan a un riesgo. Todo esto para disminuir progresivamente las formas de violencia hacia las mujeres y los géneros diversos. Pero, también hacia los mismos hombres, rompiendo paradigmas sociales, fomentando la equidad y reconstruyendo el concepto de sociedad desde una base más incluyente y equitativa.

“Yo lo veo como el camino. Definitivamente esta humanidad necesita replantearse, rediseñar y reconfigurar sus modos de relación. La masculinidad hegemónica siempre ha tratado de instalar en la psiquis y en los cuerpos de los hombres esas formas violentas, esas formas invasivas, esas formas de ejercer el poder sobre los otros y las otras cuerpos e identidades como una forma de validar lo masculino. Entonces yo siento que la humanidad  y todas esas expresiones de violencia, maltrato e injusticia se han encargado de demostrarnos que esa no ha sido la manera, que tenemos que cambiarla y que es urgente transformarla”, concluye Mauricio.

Por Julieth Torres y Laura Arbeláez

Estudiantes de Sala de Periodismo

Post a Comment

2 × 5 =