Síganos en redes sociales
Image Alt

Tangoterapia: danzando contra el parkinson

Tangoterapia: danzando contra el parkinson

En el barrio Prados del Norte hay una casa pintada de verde en la que antes de las seis de la tarde se empiezan a escuchar tangos y milongas que invitan a pasar. Leyda Santa Riascos, una bacterióloga que desde hace más de 15 años se dedica al tango, abre la puerta de ‘Vos y Yo, espacio tango’ y da la bienvenida.

El grupo calienta mientras espera a que empiece la clase, todos bailan con todos y pasean por la sala al ritmo de la música que nunca se detiene. El gran espejo que se apoya de una pared púrpura refleja los pasos de catorce pares de piernas que disfrutan de la danza argentina. Los alumnos son adultos mayores que encantados por este baile, conservan la pasión y el compromiso que los jóvenes parecen no encontrar.

Don Carlos Zapata baila despacio acompañado de su esposa María del Pilar Ibáñez, su postura es lo más erguida posible, su equilibrio está perfecto, y sus manos no tiemblan para nada. Sin embargo, aunque no lo parezca, tiene una enfermedad neurodegenerativa desde hace nueve años. En 2008 le diagnosticaron Parkinson.

Carlos es un aficionado al tango de toda la vida, y según él, “al bailar tango dos personas se funden en un abrazo y navegan por la pista como si fueran una sola. Esta danza une, conecta y obliga a tomar registro del cuerpo humano y mejora el vínculo con el otro.” En 2015 descubrió la Tango-terapia y hoy es testigo de los grandes beneficios y mejoras que muestra en la enfermedad.

El Parkinson, una enfermedad compleja

El Dr. Jorge Luis Orozco Vélez, neurólogo clínico de la Fundación Valle de Lili, define el Parkinson como una condición neurodegenerativa que se puede tipificar en temblorosa, o rígida con inestabilidad postural. Contrario a la idea frecuente, que todos los pacientes de Parkinson presentan temblor, el doctor explica que los síntomas se pueden presentar a nivel motor, y no motor, en diferentes etapas y con manifestaciones variables.

Generalmente la enfermedad se desarrolla en personas mayores de 60 años, pues los trastornos neurodegenerativos se asocian al envejecimiento, sin embargo, se presentan casos de personas jóvenes entre los 30 y 35 años que están laboralmente activos. Las razones por las que se desarrolla el Parkinson pueden ser de carácter hereditario o esporádico. Aunque existen factores externos, tóxicos o medioambientales, que hacen que se desarrolle más rápido.

La Fundación Valle del Lili maneja 2500 pacientes con Parkinson, de los cuales a 550 se les hace un seguimiento en protocolos de investigación y sólo a algunos se les plantea ir al quirófano como una posibilidad. “La cirugía puede ayudar a reducir los síntomas y la cantidad de medicamentos que se toman. Sobre todo, en estados intermedios. Pero en ningún momento es curativa”, asegura el doctor Orozco.

En Colombia, alrededor de 5 personas por cada 100 mil habitantes desarrollan la enfermedad con la que hoy vive don Carlos Zapata. Un hombre de contextura gruesa y cabellos blancos, que ya carga con 69 años de historias. En los últimos nueve, desde el diagnóstico de su enfermedad (que según el neurólogo, es esencialmente clínico, pues se determina con pruebas, laboratorios e imágenes) se le afectó el tono de la voz. Pero eso no ha sido impedimento para seguir cantando los tangos que tanto le apasionan.

Los pacientes con Parkinson tienen alteraciones mínimas de la memoria, problemas gastrointestinales y cambios constantes en su estado de ánimo, entre muchos otros síntomas. Es por eso que se hace necesario tomar medicamentos como la Levodopa, Rotigotine, Pramipexol y Mirapex. La mayoría de fármacos son administrados por vía oral, pero también hay algunos que se aplican en la piel.

Las medicinas buscan regular o cubrir las deficiencias neuroquímicas que hay en el cerebro a causa de la enfermedad. Pero María del Pilar, asegura que la Tango terapia les genera a los pacientes más dopamina que los mismos medicamentos.

La Tango-terapia exige conciencia de los movimientos, la forma de caminar y la postura. Por eso, es una de las actividades físicas más recomendadas, pues permite que el impacto de la enfermedad se reduzca y mejora la calidad funcional de los pacientes. Jorge Luis Orozco afirma que se ven más felices, y que “mejoran de una manera que a veces es difícil poner en palabras”.

Entre 10 y 15 parejas asisten cada viernes de 10 a.m a 12 p.m al grupo de la Fundación Parkinson para bailar tango. Hombres y mujeres de 55 años en adelante se unen para hacer versos con el otro en este ejercicio de convivencia. “Mejoramos mucho la calidad de vida de las personas, más que lo que se puede hacer con un medicamento”, dice el neurólogo con mucha convicción.

Hay personas que tienen una franca inestabilidad postural y por eso no pueden hacer Tango terapia. Sin embargo, se espera que el grupo crezca con el tiempo.

Bailando se alivian las penas

Tangoterapia para el parkinson.

 

La clase está por empezar, y el maestro Camilo Díaz enciende una pequeña lámpara de vitrales rojos y blancos que reposa sobre una antigua mesita color madera con flores pintadas, antes de dar las últimas instrucciones. Camilo es hijo de Leyda, y fue ella quien le enseñó a bailar. Este hombre de 42 años lleva un poncho blanco a cuadros. Arquitecto de profesión pero con una inquietud artística que despertó hace veinte años. Hizo teatro, televisión y cine, pero fue finalmente el tango el que lo llevó a dedicarse en cuerpo y espíritu a la danza.

Camilo se pasea por la sala mientras lee el guión de ‘Regreso al amor’, un número que ha llevado a diferentes escenarios, y prepara con el grupo para volver a presentarlo. Lleva un entubado pantalón negro y el cabello corto, los asistentes a la clase cierran los ojos para escucharlo con disposición.

Desde febrero de 2004 hasta diciembre de 2015 Camilo tuvo la oportunidad de trabajar en el estudio Dinzel en Buenos Aires, Argentina. Allí aprendió el sistema de enseñanza Dinzel, un método que se usa hace 40 años en más de 25 países, y el caleño puso en práctica asistiendo a pacientes con diversas patologías. Entre ellas, el Parkinson.

Es por ello que al regresar a Colombia hace dos años, se vinculó como docente a la fundación Parkinson Colombia, liderando junto a su madre los talleres de Tango terapia en Cali.

El tango es una conversación entre los diferentes que se reconocen comunes, entre los opuestos que se complementan, los que se siguen y los que se llevan. “La Tango-terapia es una aplicación del tango en el mejoramiento de la calidad de vida, en la composición o recomposición de ciertas dimensiones del individuo para su propio bienestar”, dice Camilo con la pasión y conexión que le genera trabajar en función de los demás. Y agrega, que el Parkinson es solo una más de las circunstancias.

De la cocina de la casa se asoma un gato gordo de manchas amarillas que camina al ritmo de Carlos Gardel, y observa cómo los alumnos practican y se mueven al compás de un tango que Camilo tararea, “Pero no vas a negar que cuando vos fuiste mía, dijiste que me querías, que no me ibas a olvidar”. Todos sueltan a su pareja cuando “Te aconsejo que me olvides” termina de sonar.

En la vida de don Carlos Zapata la Tango-terapia ha sido definitiva, ha mejorado su equilibrio, su postura y rigidez. Pero él le ha agregado lo más importante: la autoestima. Dice que “la Tango-terapia no es propiamente bailar tango, es aprovechar la danza para entrar en un abrazo a sentir la pasión de los sones del bandoneón y caminar por una pista llevando la pareja acompasada, conservando el equilibrio, sin descuidar la postura, con la mirada al frente y con una decisión como si fuéramos a conquistar el mundo entero”. Carlos visita con frecuencia esta casa, la de Leyda, o Mamátango, como prefiere decirle.

El trabajo y la dedicación deben ser constantes. Carlos asegura que sus compañeros dan testimonio positivo de la práctica de la Tango-terapia. Tanto, que quieren que forme parte del programa de tratamiento terapéutico, para que más pacientes participen y sean beneficiados.

 

Por David Penagos y Eduardo Ruales

Estudiantes de Sala de Periodismo

Escribir un comentario

14 − 13 =